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29/5/11

Una boda, una bala, prisas y sexo. Capítulo 16


Creo que estuve dándole vueltas a todo hasta que llegó el momento de llevarlo a la boda. Aquel día daría un giro inesperado a mi vida en todos los sentidos, pero yo sólo pensaba que vería como un ciclo nuevo se cerraba en la vida de mi padre y yo tenía que estar presente. Y sólo quería estar a su lado, para que todo fuera más llevadero.

Cuando fui a buscarle creo que mi mandíbula se desencajó. Vestía un traje gris humo, sin camisa y con una pañoleta larga adornando su cuello. Eso hizo que pensara que tenía poca ropa y que podía secuestrarlo amordazándolo con su propio complemento, sin embargo sacudí la cabeza y abrí la puerta de mi coche para que él se montara.

Llegamos en media hora, aproximadamente, y todo el perímetro parecía acordonado por los hombres de Kamijo. Así que únicamente podían pasar vecinos y personas que tuvieran invitación. Aparqué justo en frente de la casa. Le ayudé a bajarse como buen caballero, aunque él fuera un hombre era delicado y me gustaba tener ese tipo de comportamientos.

-Ya verás, nos vamos a divertir.-dije con media sonrisa esperando que fuera cierto, porque por dentro me olía que algo no iba a ir de todo bien.

Sabía bien que mi padre estaba arreglándose en el piso superior, Phoenix también. Entré con la llave que tenía y todos los floristas terminaban de arreglar todo. Lo había recogido en su casa, se lo dije. Quería verlos antes de que todo se volviera un revuelo y ayudarlo.

Ahí estaba Yue, Hiro, Aniel e Ismael. Los cuatro ayudaban con los arreglos. Eran mis amigos, personas con las cuales prácticamente había crecido y deseaba que Oly los conociera, además que ellos lo aceptaran de buena manera.

-¡Quita idiota!-gritó Hiro.-¡No seas estúpido!-apartándolo porque se había abrazado a él soplándole en la oreja.

-¡Tratame con cariño ahora que somos familia!-gruño Ismael empujado por Hiro, esto hizo que cayera de culo frente a todos.

-¡Ted cuidado! ¡Ted cuidado!-decía Aniel mientras con su hermano, mientras los floristas intentaban hacer lo que ellos le pedían. Mi padre les había dejado indicaciones para así no perder él el tiempo.

Oly estaba enganchado a mí y yo observándolos a todos. Creo que les daba miedo, aunque no lo dijera.

-Hiza ¿ayudamos a algo?-preguntó en mi oído.
Yo de inmediato besé su sien sonriendo como cualquier enamorado, como un auténtico gilipollas. Pero, eso era algo que no podía controlar. Me hacía feliz estar con él y poder lucirlo frente a todos, era algo que había sacado de mi padre. Ambos nos sentíamos orgullosos de tener a quienes teníamos y cuanto más se arreglaran mejor.

-Tú no, te has arreglado demasiado para estar cargando con eso.-dije tomándolo de la mano para entrar dentro. Aún estábamos en el pasillo hacia el salón viendo a todos moverse de un lado a otro.

-Sí, gracias.-murmuró algo abrumado por todo el mundo que allí se encontraban.

Yo al final no había llevado la corbata, el traje era negro, la camisa también, los pantalones y zapatos. Todos se quedaron estáticos mirándome, más bien mirándonos a ambos.

-¡Ay! ¡Mi Hiza que guapo estás!-corrió Aniel saltando como gamo encima mía. Los demás bajaron de las escaleras y se pusieron alrededor. Ismael ya conocía de vista a Oly.

-Vaya... ¿ya estás bien del pie?-preguntó mirándole fijamente con cierto desprecio.

-No mires así idiota, que intimidas.-dijo Hiro golpeándole bien fuerte. Era igual que Yue pero más masculino y adulto. Tenía veintitrés años, pero el parecido era increíble.

No soltó mi mano, es más creo que la apretó con ganas. Se notaba nervioso, sobretodo cuando se percató que estaba Yue.

-Hola, mucho gusto.-saludó a todos, de esa forma tan dulce que estuve a punto de lanzarme sobre él sin piedad.

Como pude me saqué a Aniel de encima sin separarme de Oly. A veces me asfixiaba que fuera tan loca, aunque yo también lo era y no podía decirle que no hiciera cosas que yo incluso hacía peor.

-¡Aire coño! ¡Aire!-grité y todos dieron unos cuantos pasos.-Uno a uno.-dije con una sonrisa, mientras observaba a mis amigos con corbata.

-¡Dijiste que te pondrías!-gritó Ismael.-Eres un bastardo mentiroso!

-Y tú un ojete que se ha quedado sin verme de corbata hoy, además yo suelo ponérmela, cosa que tú no.-murmuré y sonreí satisfecho por ser el único que no había caído en llevar la soga. Hacía demasiado calor para llevar algo así, quería estar fresco y cómodo.

-Él es Olivier... ellos son Hiro, Aniel, Ismael y a él lo conoces.

Yue no se había movido del sitio, observando todo con ganas de echar a correr. Notaba en sus ojos una decepción terrible. Creo que esperaba que apareciera solo para así lanzarse a mis brazos, rogar que volviéramos y hacerlo en alguna parte de la boda. Sí, eso era lo que sucedía en las películas románticas que tanto le gustaban... pero la realidad era distinta. Yo amaba a Olivier, yo quería estar con mi diseñador de alta costura y no con él.

-¡Ne! ¡No seas tozudo lo cargo yo!-gritó alguien mientras me giré y lo vi. Era Cat con mi hermano pequeño en brazos.

-¡Es el hermano de la novia de mi padre yo lo cargo!-respondió Eduart

-¿Vosotros también ya aquí?-los miré perplejo, porque no esperaba siquiera que vinieran.

Eduart tenía invitación y supongo que invitó a Cat porque sería su acompañante ya que su pareja, Sam, no pudo asistir por complicaciones en su trabajo. Ambos sonrieron al vernos, creo que se sintieron aliviados que estuviéramos allí entre tanto extraño. Aunque, ellos no conocían todavía a Oly.

Sonrió de forma cortés a todo el mundo, sin soltar mi mano, e inclinando su cabeza como saludo. Cada vez que la casa se llenaba un poco más, el se aferraba más a mí. Me recordaba a un niño perdido en medio de una multitud, pero para su suerte no esperaba quedarme hasta el almuerzo, sólo en la ceremonia.

-Hola Olivier.-dijo Cat intentando que no le quitaran el niño de encima.

-¡Dámelo!-gritó Eduart.

-¡No! ¡Es mio!-lo mecía mientras empezaba a reír de forma escandalosa, el niño simplemente lo imitaba completamente feliz de estar en sus brazos.

-Tú, suelta a mi hermano o le pegas lo idiota.-dije aquello como broma y él simplemente sacó la lengua, hizo lo mismo Jun para luego aferrarse a él.

-¡Yo tengo que aprender! Yo tendré hermanos...-gritó a todo pulmón Eduart, pero entonces vio a todos allí y se sonrojó. Creo que se avergonzó tanto que casi se cae y fue a esconderse prácticamente tras Cat.

-¡Chicos! ¡Os dejasteis el peluche!-ese era Lionel, entrando precipitadamente en el salón, y claro nos vio a todos.-Ho...hola.-balbuceó algo sonrojado, pero se relajó leve al verme a mí y vino con una sonrisa.-Hacía mucho que no te veía Hiza-kun.-dijo abrazándome.-Ho...hola.-estaba algo sonrojado observando a Olivier.

-Oly, este es Lio.-dije con una leve sonrisa.-Esos de allí son Cat y Eduart.

-Hola ¿qué tal?-dijo algo azorado y pude leer en sus ojos ciertos celos que me animaron.-Sí, a ellos les conocía de antes... un gusto volver a verlos.-un gusto que no parecía ser tanto, pero era encantador cuando se ponía de esa forma..-¿Entonces todos llegamos antes de tiempo?-sonrió quedándose quieto pegado a mí.

-Sí...-sonrió leve mirando a Oly, con cierta admiración, para luego pasar su mirada a mí.-No he podido traer a Tay... tu padre lo quiere fusilar.-me miraba con una sonrisa.-Te veo incluso mayor... dios...-comenzó a reír bajo y luego fue hacia los chicos tomando el niño.-Vamos dentro, vamos.

-¡Anoria!-gritó a pleno pulmón y todos miraron a Oly, para luego mirarme a mí.

Oly estaba tan rojo que en vez de zanahoria era tomate, un tomate bien maduro.

-Que majo... mi hermano.-murmuré casi golpeando mi cara con mi mano abierta.

-Le llamas anoria...-murmuró Hiro rascándose la cabeza, intentando saber de dónde venía esa palabra.-Anoria... ¿zanahoria?-interrogó mirándome con malicia.-Bonito nombre.-le fui a dar una patada giratoria y se apartó.-¡Oh! más suerte la próxima vez.

-Capullo.-murmuré tomando a Oly para ir arriba.-Vamos arriba, quiero ver a Kamijo y a mi padre.

-Hiza...-balbuceó intentando buscar excusa, quizás.-Creo que es mejor que vayas con tu padre solo.-creo que le daba algo de malestar estar cerca de mi padre, por lo sucedido con mi madre.-No es prudente, no soy de la familia.

-¿Y dejarte con esa pandilla de impresentables?-dije mirando hacia la planta inferior. Yue se había quitado la chaqueta y tenía una camisa algo trasparente, intentaba llamar mi atención o la de cualquiera con un par de centímetros entre sus piernas.

Abajo sólo se veía como se molestaban unos a otros, se empujaban y prácticamente pegaban por una psp.

-¿Ves? Son como canívales.-murmuré con media sonrisa, para ir a la puerta de mi padre y llamar.

-¡Un momento!-gritó Kamijo, escuchándose pasos apresurados hacia la puerta.

-¿Sí?-preguntó el amigo de mi padre abriendo un poco la puerta, era el llamado y mencionado como alcoholico... Imai, observando todo.-Oye viejo verde aquí está tu niñito... el cual te hará un abuelo respetable.-canturreó y Toll lo metió para dentro agarrándolo del cuello.-¡Animal!

La puerta cedió y yo entré dentro, donde estaban todos en reunión. Parecía un clan de la mafia reuniéndose para la boda de uno de sus miembros. Toll a Imai estaban sentados en una esquina, mientras Hide acomodaba bien la ropa de mi padre. Él era el experto en moda y discreción, mi padre se dejaba guiar pos sus consejos y también por sus propios gustos. Kamijo simplemente observaba todo desde un lugar prudente cerca de la ventana.

Todos estaban de negro impoluto, menos mi padre que parecía de merengue. Acomodaba la chaqueta cuando entré y casi me caigo de espaldas al verlo así.

-Dios pareces...

-Di algo Hizaki y te juro que te tiro por las escaleras.-dijo acomodando el chaleco esta vez.

21/5/11

Lamento mi ausencia.

Buenas tardes,

Ante todo quiero pedirles mis más sentidas disculpas. He estado sumamente ocupado, tan ocupado que he dejado de lado el ocio de escribir a diario. No es porque no tenga ideas, no es porque no lo ame, no es porque ya no lo necesite... sino porque mi vida se ha vuelto un caos. Ha sido una montaña rusa y la verdad los estudios me han absorvido tanto, tantísimo, que incluso olvidé dar mis disculpas...

Disculpas por paralizar así la novela.
Disculpas por no avisar.

En las próximas semanas tendré más tiempo para editar y crear el mundo de Hizaki. Creo que si no hago mal mis cuentas para finales de Junio, principios de Julio, estará de nuevo aquí una entrega semanal. Quizás durante los meses de Septiembre, Octubre, Noviembre y Diciembre vuelva a paralizarse las entregas hasta el inicio del 2012.

Digo todo esto porque he visto que tengo más seguidores, que no soy yo y mi diversión expuesta sin más... así que lo siento.

Hizaki Sakurai al habla.

Que lo pasen bien :3

¡Dentro de nada es verano! ¿no aman el verano? ¡Ah! ¡El mar!~~

29/8/10

Un buen chico XII


-Hey, hey, ¡Atrás!-dijo apartándose buscando mi paquete de clinex. Siempre llevaba un paquete para cualquier circunstancia que pudiera ocurrir, jamás pensé que le vendrían bien porque lo hiciéramos de esa forma.-Sin besos y sin te amos ¿lo recuerdas?-dijo terminándose de limpiar, para bajar la ventanilla de su lado ya que estaban empañadas. Después se acomodó la ropa mientras yo intentaba hacer lo mismo.-¿Ahora si? me llevas a casa? ¿O estás demasiado colapsado y pido un taxi?

No me gustaba que me dijera eso, quería decirlo una y otra vez bien pegado a él en la cama. Además se sentía bien sus labios, eran suaves a comparación con otros que había besado. Tenían ese calor extraño en un chico, usualmente no son tan dulces los besos que tenía de otros hombres. Quizás era porque ya lo amaba, porque se había convertido en mi mayor deseo y eso provocaba que todo lo que él hacía me gustara. Estaba como ido a su lado, sólo quería atraparlo más y más hacia mí para no dejarlo escapar.

-Te llevo.-dije arrancando, mientras bajaba la ventanilla de mi lado. Sentía calor, un calor inmenso.

-Como gustes.-me dijo aquello tras un dulce beso en mi mejilla, eso era a lo que me refería. Sus gestos eran simples para otros pero intensos si lo veía desde mi posición. Era difícil que él diera su brazo a torcer, que me concediera cosas como las que acaban de pasar y eso lo hacía todo más emocionante. Estaba seguro que pronto le convencería para que fuéramos pareja formal.

-Es un placer.-respondí conduciendo intentando encontrar la salida hacia la carretera.

-¿Entonces? ¿Vendrás a mi casa mañana a ayudarme qué ponerme?-asentí a lo que decía.-Si hablo con Andrei tendrá las cosas como para en tres o cuatro ¿tendrás oportunidad?

-Yo tengo la ropa, me consiguió un traje que deseaba desde hacía meses. La verdad es que me sienta bien.-pocas veces me veía bien con un traje, me costaba elegirlos.-Es de un diseñador coreano, pero la corbata no es de él sino de uno italiano igual que los zapatos... tengo la ropa desde hace como dos meses.-conducía bien fijo a la carretera.-Kamijo se compró otro del mismo diseñador, creo que mi padre también tiene ahi su chaqué o lo que lleve... no me ha dejado verlo.-reí bajo.-Aunque yo si he visto el de Phoenix... y dios le deja como si hubiera sido a mano. Cuando lo conozcas entenderás porque a todos se le cae la baba con él... aunque tiene la piel demasiado pálida y siempre tiene que estar con maquillaje.-creo que mi rostro se ensombreció, temía que le pasara algo.

-¿Y ya tiene maquillador? Porque conozco uno perfecto, sobretodo porque trabaja con cosas naturales, que son idelas para cuando se tiene la piel hipersensible.-entonces se calló.-Bueno, olvídalo que seguro que siendo el novio ya tiene todo planeado.-se recargó en el asiento mirando hacia fuera.-El que me da miedo de ver es a tu padre, te juro que me da escalofríos cada vez que lo veo.

-Tiene cáncer.-dije mientras manejaba.-Sabe maquillarse desde hace años para que no se note.-comenté intentando no entristecerme.-Pero dicen que está remitiendo.-sonreí leve, porque en él ponía mi padre las esperanzas de futuro y él también. Yo adoraba a mi madre, pero eso no quitaba que tuviera aprecio a Phoenix y fuera uno de tantos que rogaba a la suerte que le ayudara.-Era el chico de moda, el periodista que siempre alteraba a mi padre en cualquier mitin... lo ponía a caldo en su periódico y delante de las cámaras... y fíjate.-eché una carcajada al aire.-Ahora se casan... es casi ilógico.

-Del odio al amor...-dijo con una sonrisa tenue, pude contemplarla con el rabillo del ojo porque estaba aminorando al entrar en la zona residencial.-No te pongas así Hiza, el cáncer es una enfermedad horrible pero la mayoría de las veces con un tratamiento adecuado se puede vencer. Mi madre tuvo cáncer cuando yo era niño, tendría unos diez años. Le operaron el pecho, pero ahora ve. Ya tiene más de quince años sin presentar recaída.

-Eso es lo malo, el muy idiota no quiere tratarse. Mi padre lo obliga, pero en cuanto tiene ocasión deja el tratamiento. Hace unos días tuvo recaída fuerte, mi padre se alteró bastante y casi le da un infarto. Phoenix es así.-no tenía foto de él en el móvil ni en ningún sitio, sólo unas cuantas en casa... pero prefería que lo viera en la boda.

-Oh, vaya.-susurró siguiendo con la vista en las luces de la ciudad y yo con la vista al frente intentando no equivocarme de entrada.-Quizás ya con la boda pueda tener más razones para seguir el tratamiento, o quizás si fuera a un grupo de apoyo... Sirve mucho hablar con personas que pasan por lo mismo que tú.-eso me recordó a su ex, me recordó todo lo que hablamos y por inercia apreté leve el volante.

-Se lo diré a mi padre, seguro que si se pone a mover sitios y buscar da con el lugar apropiado.-comenté algo más relajado.-Si quieres saber algo más del novio... si buscas en internet o en cualquier biblioteca... y pones Phoenix Noir te sale todas sus crónicas y su blog... seguro.-aparqué y sonreí intentando olvidar lo que habíamos hablado, excepto cómo hacer que Phoenix siguiera la medicación. No quería pensar en su antiguo novio, no quería hacerlo porque me alteraba demasiado.-Llegamos.

-Prefiero conocerlo en un par de días, sin prejuicios.-comentó con una sonrisa abriendo la puerta.-Gracias Hiza.-sonrió aún más y se bajó del todo.-Te veré en un par de días supongo ¿Verdad?-entonces antes que respondiera nada se alejaba.-¡Qué descanses!

-Vendré mañana.-dije con una sonrisa.-Quiero ver que vas a llevar... y ayudarte.-no podía dejarlo con ese Andrei... ¿quién era? tendría que ponerme a investigar.-¿De acuerdo?-sonreí esperando que él dijera que si.

-Como gustes, yo preferiría que fuera sorpresa pero si tanto quieres ver la ropa... no importa.-realmente no quería la ropa, quería vigilar.-Que descanses Hiza.-susurró antes de ir hacia su edificio.

Me fui hacia el aparcamiento que estaba frente al suyo, el mío, para dejar el coche allí y subir de inmediato a casa. Tuve que darme una buena ducha maldiciéndome por no haber corrido detrás de él, quería tenerlo para mí y nada más que para mí. Saber que iba a estar con un sastre toqueteándolo, o cualquier cosa que se pasara por mi cabeza, no era agradable. Además después de lo sucedido quería abrazarlo en la cama, acariciar su cuerpo e imaginar que otras cosas le haría nada más despertarse.

Esa noche la pasé dando botes en la cama, iba de un lado a otro y terminé levantado viendo videos de la televenta. Me encendí un cigarro casi entrado el alba preguntándome qué hacer con mi vida, o más bien qué hacer para que mi vida terminara de estar completa... lo quería ya conmigo, parte de mí.

21/8/10

Un buen chico XI


Tan desesperado estaba que me sentía como spiderman trepando por las paredes por la desesperación, más bien por la necesidad que no podía suplir de ninguna forma. Ya sabía que estaba ahí la solución de usar a mis cinco amigos y mientras pensar en él, pero no era romántico y sabía que si supiera que en ocasiones lo hacía me lo reciminaría, lo haría de una forma parecida a sus berrinches.

Se acercó más a mí con cuidado, tal vez para no clavarse la palanca de cambios ni el freno de manos, su mano se fue deslizando hacia abajo hasta dar contra mi cadera y luego el cierre de mi pantalón.

El estacionamiento estaba oscuro, las leves luces de los luminosos no eran nada para el lugar donde habíamos aparcado. Aunque no podía ver parecía diestro al bajar la cremallera y los botones de la bragueta. Metió la mano y yo jadeé por inercia, había imaginado ese momento en mi perversa mente durante semanas. Sin embargo, no era lo mismo pensar que sentir.

-Entonces habrá que ayudarte.-susurró.-No queremos ninguna demanda, ni sociedad civil tras mis huesos.

-No, no quiero que te pase nada malo por dejarme así.-susurré próximo a sus labios para volverlo a besar.

-Entonces habrá que ponerse manos a la obra.-dijo aquello con una flamante sonrisa, pero se echó hacia atrás.-Tú sólo relájate y déjame hacer a mí.-susuerré sacando mi miembro del pantalón para empezar a masturbarme de manera lenta y firme.-¿Qué clase de amigo sería si te dejaría así?

Eché la cabeza hacia atrás mientras pegaba las manos al volante, lo retorcía leve. Mis labios se entreabrieron y volví a mirar mi entrepierna. Sí, su mano estaba ahí excitándome más de lo que ya estaba.

-Oly, no me tortures demasiado con ese ritmo.-susurré y lo miré a los ojos esperando que fuera algo más rápido, necesitaba sentir su mano acariciándolo por completo.

-¿Así pues?-aumentó el ritmo pero bajó la presión sobre mi miembro, jugaba rozando la humedad del inicio para deslizar su mano más facilmente.-¿Sigo torturando a mi lindo corderito?-dijo casi riendo bajo, era demasiado excitante y cruel a la vez...-No me digas que nunca habías hecho esto.

-En el coche no.-susurré apretando más el volante, estaba excitándome cada vez más y eso tomó forma. Gemí echando la cabeza hacia atrás, desabotoné un poco mi camisa porque me entró calor. Hacía mucho calor y más con esas caricias.-Oly.-busqué de nuevo sus labios, lo besé algo desesperado, pegando aún más mis manos al volante. No quería que pensara que le iba a pedir algo más, sabía que no estaba preparado.

Me sonrió de forma perversa cuando se separó de mí, no quería besos y yo los estaba necesitando porque no me apetecía sólo sentir.

-Hiza sin besos, seguimos casi en público y quedamos que sin besos. Los amigos no se besan.-se hizo hacia atrás apretándome un poco más para ir con rapidez.-Así que te quedas quietecito y me dejas encargarme de esto ¿ok?

Asentí aunque me estaba estresando eso de no tener todo al completo. Tan sólo cerraba los ojos e imaginaba que teníamos mayor intimidad, además de más que trabajo manual. Gemí de nuevo notando bien sus dedos correr por toda la extensión.

-Joder...

-¿Así está mejor?-preguntó acariciándome a ese ritmo que me enloquecía.-¿Me dirás que ese puberto, con esas manillas tan torpes, podía hacer este trabajo? para esto se necesitan manos artesanales, acostumbradas a trabajar con las sensaciones que provocan.-dijo casi ronroneando en mi cuello.

Yue era virgen y a penas lo hicimos un par de veces. Él no tenía experiencia y tan sólo se entregó a mí porque le hice creer ciertas cosas. Su sexo era bueno, era como hacerle descubrir un mundo al completo. Era torpe y siempre se sonrojaba por cualquier pequeña acción que hiciera. Se pasaba el día

-No, él no sabe.-susurré me correría en breve, pero intentaba alargarlo lo máximo que pudiera.-Además nunca lo quise.

-Nadie te lo prodá hacer mejor.-susurró en mi oído antes de mordisquear mi lóbulo, mientras su mano aumentaba la velocidad y el agarre. Me lo hacía más fuerte para que me viniera, parecía percatarse que estaba a nada de terminar.

Oly.-jadeé antes de gemir en un gruñido bajo. Me vine quedándome satisfecho. Me había corrido en su mano, mi aliento estaba agitado y sudoroso. Momentos antes de venirme me lo imaginé completamente desnudo, entre mis brazos, y regalándole el mejor sexo que sabía dar.-Oly, te amo...-dije buscando sus labios, besándolo y sintiéndome relajado.

-Hey, hey, ¡Atrás!-dijo apartándose buscando mi paquete de clinex. Siempre llevaba un paquete para cualquier circunstancia que pudiera ocurrir, jamás pensé que le vendrían bien porque lo hiciéramos de esa forma.-Sin besos y sin te amos ¿lo recuerdas?-dijo terminándose de limpiar, para bajar la ventanilla de su lado ya que estaban empañadas. Después se acomodó la ropa mientras yo intentaba hacer lo mismo.-¿Ahora si? me llevas a casa? ¿O estás demasiado colapsado y pido un taxi?

15/8/10

Un buen chico X


No sé si se dio cuenta de que estaba excitado o tenía un sexto sentido muy desarrollado, simplemente intenté mirar hacia otro lado cuando dijo eso y carraspeé.

-Dormir, digo dormir de dormir.-comenté intentando olvidar todo lo que vino a mi mente en segundos.-Además, ahora sólo tengo que ir a entrenar por las tardes e intentaré estar hasta tarde en la cama.

-Ah ¿Qué piensas hacerlo costumbre?-preguntó levantando una de sus cejas- Hiza, tu tienes un departamento que habitar, por si no lo recuerdas...-cerró los ojos estirándose.-Me siento cansado, pensé que no me agectaría el viaje. Pero ya ves, la ancianidad me esa.-rió bajo y me miró frente a frente.-¿Vamos a casa ya Hiza? ¿O quieres quedarte un rato más aquí?

-Voy a pagar y vengo a por ti.-dije levantándome para besar su mejilla e ir a pagar.

Estuve unos minutos despidiéndome de mi amigo, crucé la barra y le di un abrazo. Intenté parecer normal, aunque estaba con ganas de ir a por Olivier y hacerselo en la barra delante de todo el mundo. Me dijo que le debía un cd mío, yo lo apunté mentalmente que la próxima se lo llevaría. Cuando regresé hacia él puse el brazo para que se sostuviera y saliéramos.

Así estaba bien, con esos pantalones y la poca luz no vería nada, mejor alejarlo de mí con los ojos puesto en un punto en otra galaxia. Pero en la salida tuvimos que ponernos en fila, él delante y yo detrás, puesto que entraba otra pareja. Como se detuvo antes que yo me diera cuenta termine pegándome a él y él notando el despertar de Junior. Se giró hacia mí riéndose para ver qué reacción tenía.

-¿Seguro que quieres quedarte en mi casa Hiza?

-Mejor me voy a la mía.-dije con cierto nerviosismo al notar que sí, se había dado cuenta.-Así que te dejaré en tu casa y me iré a la mía, tienes que descansar.-comenté caminando hacia el coche, rogando que no mirara ahí abajo.

-Vamos Hiza, es algo normal y a todos nos pasa de pronto.-dijo con aquella sonrisa que me hacía caer como un imbécil. Se sentó en el auto cuando lo abrí, pero no dijo nada más.

Me acomodé en mi asiento y comencé a comprobar los espejos, como también a encender las luces del auto antes de ponernos en marcha. Iba meditando qué decir o hacer para disculparme.

-Estaba pensando Hiza.-se mordisqueó el labio interior mirándome con esos ojos de cordero a medio morir.-En qué clase de amigo sería... si te dejo ir a dormir a tu casa con semejante dolor.-acarició mi mejilla bajando su mano hacia el cuello hasta el botón cerrado de mi camisa.-Creo que sería en contra de la humanidad y derechos humanos me lo recriminaría.

-Soy un pobre animalito en tus manos... peta te haría pagar por ello.-dije mirándole con una sonrisa en los labios.

Aunque no era normal ponerme así, quizás porque tenía siempre con quien estar. Pero ahora que solo era él, ahora que únicamente estaba con él, me costaba controlarme además de que no teníamos sexo... solo caricias y besos. Me desesperaba.

Tan desesperado estaba que me sentía como spiderman trepando por las paredes por la desesperación, más bien por la necesidad que no podía suplir de ninguna forma. Ya sabía que estaba ahí la solución de usar a mis cinco amigos y mientras pensar en él, pero no era romántico y sabía que si supiera que en ocasiones lo hacía me lo reciminaría, lo haría de una forma parecida a sus berrinches.

Se acercó más a mí con cuidado, tal vez para no clavarse la palanca de cambios ni el freno de manos, su mano se fue deslizando hacia abajo hasta dar contra mi cadera y luego el cierre de mi pantalón.

El estacionamiento estaba oscuro, las leves luces de los luminosos no eran nada para el lugar donde habíamos aparcado. Aunque no podía ver parecía diestro al bajar la cremallera y los botones de la bragueta. Metió la mano y yo jadeé por inercia, había imaginado ese momento en mi perversa mente durante semanas. Sin embargo, no era lo mismo pensar que sentir.

-Entonces habrá que ayudarte.-susurró.-No queremos ninguna demanda, ni sociedad civil tras mis huesos.

-No, no quiero que te pase nada malo por dejarme así.-susurré proximo a sus labios para volverlo a besar.

7/8/10

Un buen chico IX


Con eso ya no pude más, me aproximé a él besándolo lentamente mientras lo pegaba a mí. Entonces escuché un leve revuelo detrás de nosotros y vi correr a Yue llorando, el otro chico salió tras él. No entendía que pasaba, ya había dejado de besarlo por culpa de todo lo que sucedía a nuestro alrededor y me preguntaba qué pasó realmente.

-No te preocupes Hiza, de seguro es una pelea de novios.-dijo intentando quitarle hierro al asunto.-Un berrinche como cualquiera.-me giró el rostro hacia él para que lo mirara, acariciaba con una de sus manos mis mejillas.-Aunque no quiero que se te olvide que has dicho que harías lo que y quisiera...-susurró mirándome a los ojos.-Y te he pedido que sin besos en publico Hizaki.-sonrió de forma dulce, como para hacerme entender, pero yo sólo pensaba en volverlo a hacer. Me controlaba más de lo que él podía suponer.

-Lo sé, pero no puedes tentarme como si fueras el demonio y que yo no caiga.-dije mirándole algo excitado dando gracias a que estaba sentado, no se notaba tanto con la oscuridad del local. Podía pasar por alto a Junior... por el momento.-Y lo de Yue... seguro.

-La tentación está en cada quien Hiza.-eso lo susurró en mi oído antes de alejarse de nuevo.-No me culpes a mí de tu poca fuerza de voluntad.-empezó a reír dando otro sorbo de la bebida, el muy cruel lo hacía a posta.-Es más no podrías decir ni que lo haces porque estás ebrio, tienes que buscar mejor pretexto.

-No tengo excusa.-dije con media sonrisa mientras daba un trago a mi refresco.-La única que tengo es la que te dije.-comenté con una sonrisa mientras sostenía el vaso moviendo los hielos.-Luego puedo quedarme a dormir contigo ¿o me voy a dormir a mi frío y lúgubre piso?

-Todo depende.-sonrió con la cañita de su bebida.-¿Prometes portarte bien? ¿O seguirás siendo desobediente?-interrogó con ese tono de voz que me hacía descontrolarme.-Aparte, cuando tú dices dormir no te refieres a es pequeño pervertido.-rió mordiendo la cañita y yo babeaba mirándolo.-Y yo necesito mi sueño de belleza para poder estar listo para la boda.

No sé si se dio cuenta de que estaba excitado o tenía un sexto sentido muy desarrollado, simplemente intenté mirar hacia otro lado cuando dijo eso y carraspeé.

-Dormir, digo dormir de dormir.-comenté intentando olvidar todo lo que vino a mi mente en segundos.-Además, ahora sólo tengo que ir a entrenar por las tardes e intentaré estar hasta tarde en la cama.

-Ah ¿Qué piensas hacerlo costumbre?-preguntó levantando una de sus cejas- Hiza, tu tienes un departamento que habitar, por si no lo recuerdas...-cerró los ojos estirándose.-Me siento cansado, pensé que no me agectaría el viaje. Pero ya ves, la ancianidad me esa.-rió bajo y me miró frente a frente.-¿Vamos a casa ya Hiza? ¿O quieres quedarte un rato más aquí?

-Voy a pagar y vengo a por ti.-dije levantándome para besar su mejilla e ir a pagar.

Estuve unos minutos despidiéndome de mi amigo, crucé la barra y le di un abrazo. Intenté parecer normal, aunque estaba con ganas de ir a por Olivier y hacerselo en la barra delante de todo el mundo. Me dijo que le debía un cd mío, yo lo apunté mentalmente que la próxima se lo llevaría. Cuando regresé hacia él puse el brazo para que se sostuviera y saliéramos.

Así estaba bien, con esos pantalones y la poca luz no vería nada, mejor alejarlo de mí con los ojos puesto en un punto en otra galaxia. Pero en la salida tuvimos que ponernos en fila, él delante y yo detrás, puesto que entraba otra pareja. Como se detuvo antes que yo me diera cuenta termine pegándome a él y él notando el despertar de Junior. Se giró hacia mí riéndose para ver qué reacción tenía.

-¿Seguro que quieres quedarte en mi casa Hiza?

-Mejor me voy a la mía.-dije con cierto nerviosismo al notar que sí, se había dado cuenta.-Así que te dejaré en tu casa y me iré a la mía, tienes que descansar.-comenté caminando hacia el coche, rogando que no mirara ahí abajo.

5/8/10

Un buen chico VIII


Summer time comenzó a sonar llenando el ambiente cargado por el cigarro, las conversaciones a media voz y el discurso egocentrista de algún chiflado en la barra. Ese bar tenía un ambiente especial, era especial. Pero estar allí con Olivier se estaba convierto en un suplicio. Yue nos había sacado de quicio a ambos y poco o nada disfrutábamos.

-Lo mataré, haré sushi con él.-me decía intentando relajarme.-Dios, pienso dejarlo calvo.-murmuré dando un trago a mi segundo refresco.

Siguieron con algo más animado, Out Of The Blue también un clásico de Mile, intentaba relajarme como usualmente hacía en ese lugar, pero echaba de menos el cigarrillo. Acabé por levantarme y pedirle uno a mi amigo, lo prendí olvidando que Oly quizás se podría molestar. Lo necesitaba, necesitaba un cigarrillo tras el estrés de Yue.

-Hiza.-dijo con un tono de voz suave.-Si tocan alguna canción que te guste mucho ¿podríamos bailar?-me quitó el cigarrillo mientras yo sólo tragaba saliva. Observé como fumaba, no era para nada masculino ni con un cigarro en los labios.-Ahí va mi resolución de año nuevo.-rió agachando la cara aunque me miraba desde esa posición pestañeando un poco.

Si no hubiera tenido las gallas que tenía, el deseo de ser paciente, hubiera terminado metiéndolo en el baño para hacérselo ahí mismo.

-Yo fumo poco, pero lo dejé porque cuando tenga al niño no podré ni mis dos cigarros al día.-noté como Yue nos miraba desde la otra mesa cercana, nos taladraba con la mirada mientras el chico besuqueaba su cuello. Simplemente había ido porque quizás supo que vendría, vino con alguien para darme celos, pero solo me daba pena.

-Bueno, siempre podrás escapar a mi casa por un cigarro cuando todo se vuelva estresante.-se acercó más a mí quitándome el cigarrillo de nuevo, para fumar cerca mía y dejarlo de nuevo en mi boca.-Podrá ser mi atellier tu refugio clandestino.-me miraba a los ojos con una sonrisa que me dejaba más idiota de lo que ya estaba.-Pero Hiza me harás llorar...-dijo haciendo un leve puchero-¿No me iras a sacar a bailar? ¿Si'l vous plait?

Estaba como embobado con él, cada movimiento que hacía con sus labios me atraía para besarlo. Di una buena calada al cigarro y dejé que el humo pasara para hacerlo en la mejilla cerca de la comisura de sus labios. Quería resistirme a la premisa que en público no, que no se podía, así que si lo hacía se molestaría y no quería molestarlo.

-Haré lo que tú quieras, ya lo sabes.-dije apagando el cigarrillo, mientras me quedaba pegado a sus ojos y a todo su cuerpo.

-¿Seguro? puede ser peligrosa esa sentencia Hiza.-se acomodó un mechón de cabello tras la oreja, incluso eso era sexy, haciendo que descubriera los ojos y poderme perder más en ellos.-Sabes que soy de alto mantenimiento.-dijo en un susurro cerca de mis labios.

Yo sólo estaba concentrado en su boca, en la forma de esta y lo dulces que parecían sus labios hablando de esa forma sosegada. No escuchaba lo que decía, tan sólo asentía balbuceando prácticamente un “aja” tras otro. Estaba casi por besarlo, el control se estaba largando de paseo.

Me dio un beso en la mejilla rozando la comisura de mi boca, para luego alejarse por completo recargándose en el respaldo de la silla. Subió una de sus piernas y tomó su bebida dando un ligero trago. Sonreía con superioridad, sus ojos se afilaban y su aspecto era del todo deseable.

Con eso ya no pude más, me aproximé a él besándolo lentamente mientras lo pegaba a mí. Entonces escuché un leve revuelo detrás de nosotros y vi correr a Yue llorando, el otro chico salió tras él. No entendía que pasaba, ya había dejado de besarlo por culpa de todo lo que sucedía a nuestro alrededor y me preguntaba qué pasó realmente.

-No te preocupes Hiza, de seguro es una pelea de novios.-dijo intentando quitarle hierro al asunto.-Un berrinche como cualquiera.-me giró el rostro hacia él para que lo mirara, acariciaba con una de sus manos mis mejillas.-Aunque no quiero que se te olvide que has dicho que harías lo que y quisiera...-susurró mirándome a los ojos.-Y te he pedido que sin besos en publico Hizaki.-sonrió de forma dulce, como para hacerme entender, pero yo sólo pensaba en volverlo a hacer. Me controlaba más de lo que él podía suponer.

-Lo sé, pero no puedes tentarme como si fueras el demonio y que yo no caiga.-dije mirándole algo excitado dando gracias a que estaba sentado, no se notaba tanto con la oscuridad del local. Podía pasar por alto a Junior... por el momento.-Y lo de Yue... seguro.

-La tentación está en cada quien Hiza.-eso lo susurró en mi oído antes de alejarse de nuevo.-No me culpes a mí de tu poca fuerza de voluntad.-empezó a reír dando otro sorbo de la bebida, el muy cruel lo hacía a posta.-Es más no podrías decir ni que lo haces porque estás ebrio, tienes que buscar mejor pretexto.

-No tengo excusa.-dije con media sonrisa mientras daba un trago a mi refresco.-La única que tengo es la que te dije.-comenté con una sonrisa mientras sostenía el vaso moviendo los hielos.-Luego puedo quedarme a dormir contigo ¿o me voy a dormir a mi frío y lúgubre piso?

3/8/10

Un buen chico VIII






Si no han conocido el placer de conocer a Miles... aquí tienen un muestra. El jazz es una música envolvente, de otra galaxia, y que nos transporta a momentos muy en otras épocas perfecto para pensar, disfrutar, y compartir.





No sabe nadie lo molesto e incómodo que estaba. El presente y el pasado se estaban fundiendo en una velada que creí tranquila, pero de tranquila parecía no tener nada.

-No empecemos Yue.-dije obviamente molesto, pero su respuesta fue una pequeña risotada.

Su acompañante seguía ahí pasmado porque lo agarrara como si fuera muñequito de bodas. Mis suposiciones de un buen polvo se hacía cada vez con más peso.

-Tranquilo, no voy a despellejar a tu francés ni tirarme a tu cuello.-sonrió como felino y miró de nuevo a Oly.-Cuídalo o te juro que te patearé el hígado.

-¡Yue!-alcé la voz muy molesto, tanto que creo que todo el salón pudo escuchar ese grito.

Él se mostraba victorioso, es más hizo el símbolo de la victoria frente a mis narices.

-Ya no somos novios, pero si amigos.-eso de amigo estaba por discutirse, porque yo no lo quería cerca de momento.-Así que sólo cuido tus intereses.

-Yue, cielo... ven.-el otro ya salió del pasmo, o tal vez quería que sólo le atendieran a él.

-Au revoir...-dijo tras lanzarme un beso, bueno a ambos.-Nos vemos en la boda Hiza...-rió bajo aferrándose a su chico.-y compañía.-escuché cuando se alejaban.

-Olivier, se llama Olivier.-aquello lo dije furioso y entre dientes, quería extrangularlo.

-Pues Olivier.-se giró antes de abrazarse a su estúpido amante, para luego acariciar con disimulo su bragueta.

Suspiré y picoteé lo que había en el plato. No estaba celoso, él no me ponía celoso. Estaba molesto porque hiciera una escena frente a Oly. Mi Oly no se merecía que lo trataran como un buscon.

-Te juro que no sabía que él estaría.-le dije intentando que me atendiera a mí, no a él.-Dios tan infantil como siempre, ni le hagas caso...-murmuré.-Sólo tiene dieciséis, aunque parezca lo contrario.

Olivier tenía el ceño fruncido y parecía que sus ganas de matar aumentaban con cada segundo. Sobretodo cuando a pocas mesas se sentó como gato zalamero junto a su pareja. Tomó un apio de aquel aperitivo vegetal y lo apretaba entre su boca, tal vez deseando canalizar su mal humor.

-No Hizaki, tú nunca sabes cuando un ex novio se aparecerá-dijo entre dientes mirando hacia otro lado.-Tenemos un patrón ¿verdad?-agregó antes de empezar a insultar en francés, sabía que eran insultos aunque en ese momento no recordaba qué significaba cada uno.

-Demos gracias que tiene pareja, que se le pasó el capricho y que no me acosa.-suspiré.-Además, no es francés aunque lo parezca... su madre sí, él... por mucho que quiera es como su padre... irritante hasta la médula.-acaricié sus cabellos observándolo.-Pero es buen chico, algún día sera el mejor chef, tendrá el mejor restaurante del país.-era lo que deseaba escuchar, mentiras. Quería creer que algún día sería maduro, conseguiría éxitos y estuviera yo a su lado para verlo, pero no como él deseaba.-Si bien tiene modales que...-no sabía como expresar sus modales, más bien su falta de ellos.-son de él.

-Sí.-dijo con tono sarcástico, aunque lo que vino luego fue aún más notable con su molestia.-Hagamos un rosario para dar gracias a Dios.-su ceño aún seguía fruncido y sus ojos escupían fuego.-Idiotas.-murmuró en francés acentuando su acento. Mordía con rabia el apio que tenía entre sus dedos.

-Su madre, es la mejor amiga de mi madre.-comenté.-Son tus mejores clientas.-de ahí le venía lo francés y lo rubio, aunque se había teñido el pelo y no sabía porqué. Quizás para parecerse aún más a su hermano, siempre quiso ser como su madre... pero su hermano era algo que tenía como icono y modelo a seguir. Jamás quise creer, al menos en esos momentos, que era porque Olivier era castaño-Tranquilo Oly... tan sólo es mi bajo.-al menos aún lo tenía en mi banda, no la habíamos desintegrado de forma permanente.

-Lo sé.-respondió enfurruñado.-Le conocí cuando todavía jugaba con transformers-sonrió de forma tensa intentando ver a los músicos y seguir la actuación.-Puisqu'un bonheur par ton enfant ilsurprend.-murmuró antes de terminarse la copa y mirarme señalando el vaso vacío.-¿Me regalas otra? Por favor

-De acuerdo.-dije con una sonrisa intentando ser amable para que no terminara arañándome a mí.-Sólo si dejas de ponerte celoso.

Mientras iba hacia la barra Yue se sentó en mi asiento. En mi regreso aún estaba ahí y cuando llegué sólo escuché estupideces sobre venganza si me hacía daño, tonterías de mocoso sin modales.

-Yue Wook.-dije quedándome frente a él con la copa de Oly en la mano.-Lárgate, de una jodida vez.

-¿Ya no quieres a los amigos?-dijo pestañeando intentando mostrar inocencia suprema, pero de inocente no tenía ni un pelo de la cabeza.

-Largo.-señalé a su mesa esperando que recapacitara y se marchara, si no se iba era capaz de empezar una pelea con él de protagonista como saco de boxeo.

-Nos vemos en otro momento Oliviercito.-canturreó corriendo hacia el chico que le esperaba en la mesa con ganas de algo más que música.

Olivier se concentró en respirar profundamente y beber a pequeños sorbos su copa mientras disfrutaba de la música. Eran canciones antiguas, muy conocidas por los que amábamos ese tipo de música, y que nos relajaba de forma especial.

Summer time comenzó a sonar llenando el ambiente cargado por el cigarro, las conversaciones a media voz y el discurso egocentrista de algún chiflado en la barra. Ese bar tenía un ambiente especial, era especial. Pero estar allí con Olivier se estaba convierto en un suplicio. Yue nos había sacado de quicio a ambos y poco o nada disfrutábamos.

-Lo mataré, haré sushi con él.-me decía intentando relajarme.-Dios, pienso dejarlo calvo.-murmuré dando un trago a mi segundo refresco.

Siguieron con algo más animado, Out Of The Blue también un clásico de Mile, intentaba relajarme como usualmente hacía en ese lugar, pero echaba de menos el cigarrillo. Acabé por levantarme y pedirle uno a mi amigo, lo prendí olvidando que Oly quizás se podría molestar. Lo necesitaba, necesitaba un cigarrillo tras el estrés de Yue.

31/7/10

Un buen chico VII


-No le viste a él, en su pose de francés come croasanes.-reí bajo, puesto que me tomaba su berrinche como algo sin importancia, y mi amigo nos miraba con media sonrisa.-El chico de la barra se llama Hefesto, es un nombre raro, pero está bien. Entró con beca, es uno de los cerebrines de la escuela... hacía varias semanas que no lo veía. Gracias a él hay jazz aquí.

El seguía en silencio, parecía que le había tocado la fibra. Miraba a los músicos dejándose llevar tal vez por la sensualidad del jazz. Siempre creí que el jazz era música para amantes y desesperados, podía incitar ambas cosas. Verlo a él allí sentado a mi lado, moviendo levemente su cabeza por inercia y a pesar de su seriedad... parecía dulce y apetecible.

-No te pongas de morros.-susurré.-Te traje la bebida que querías y mi amigo incluso nos dio un aperitivo gratis.-acaricié su rostro y acomodé sus cabellos tras su oreja.-Te ves perfecto con esa ropa. Así que no quiero que te pongas perdido en tu mundo.-sonreí y le miré.-¿Sabes? mañana podría acompañarte a comprar la ropa que deseas llevar en la boda.

-¿De tiendas yo?-dijo sonriendo mientras me miraba fijamente, hubiera deseado besarle pero quería escuchar qué tenía que decirme sobre eso.-No me gusta ir a comprar. Cuando quiero algo tengo compradores personales y me llevan todo a mi casa. Las únicas ocasiones que voy de tiendas es cuando acompaño a alguien para darle mi opinión, como a tu madre.-supe entonces porqué siempre vestía tan envidiable frente a todas, tenía un diseñador que le decía qué era lo que mejor le sentaba. Aunque creo que mi madre con cualquier cosa se veía elegante, incluso con unos jeans y una camiseta vieja.-Pero para mí es muy raro que lo haga.

-Vaya... vaya.-dije con una leve sonrisa.-Así que mandas a otros a comprar... interesante... eso haré a partir de ahora. Odio comprar.-di el último trago a mi bebida y suspiré cuando vi entrar a mi ex, pensaba que él no estaría hoy.

Se había cambiado el cabello, lo tenía más largo y levemente recogido. Tenía el rostro libre, para que todos vieran sus perfectas facciones como él solía llamar a su cara. La ropa que llevaba era de un chico con clase, arreglado pero informal. Sin duda sabía lo que era ser un fashion victim de pasarela.

Entró en el local con paso firme, sin mirar a nada ni a nadie, agarrado al brazo de otro chico que parecía algo mayor que nosotros. El acompañante lo miraba con cara de bobo, como si hubiera tenido el polvo más bueno de su vida y aún no pudiera creérselo.

Cuando sus ojos se clavaron en los míos, ya que estábamos prácticamente en el centro, sonrió con superioridad. Su paso se volvió más firme y su rostro más cruel. Toda la inocencia se la había arrebatado yo, o eso creí en ese momento, cuando quedó frente a nosotros en pose de víbora.

-Hola.-dijo cuando estaba frente a nosotros.-No pensé que estarías aquí.-clavó sus ojos en Oly como si deseara clavarle mil dagas.-Y que vendrías con él.-a pesar de sus años en esta ciudad conservaba el acento francés, todo por parecerse a su madre, pero esa noche lo acentuaba más que nunca.

No sabe nadie lo molesto e incómodo que estaba. El presente y el pasado se estaban fundiendo en una velada que creí tranquila, pero de tranquila parecía no tener nada.

-No empecemos Yue.-dije obviamente molesto, pero su respuesta fue una pequeña risotada.

Su acompañante seguía ahí pasmado porque lo agarrara como si fuera muñequito de bodas. Mis suposiciones de un buen polvo se hacía cada vez con más peso.

-Tranquilo, no voy a despellejar a tu francés ni tirarme a tu cuello.-sonrió como felino y miró de nuevo a Oly.-Cuídalo o te juro que te patearé el hígado.

-¡Yue!-alcé la voz muy molesto, tanto que creo que todo el salón pudo escuchar ese grito.

Él se mostraba victorioso, es más hizo el símbolo de la victoria frente a mis narices.

-Ya no somos novios, pero si amigos.-eso de amigo estaba por discutirse, porque yo no lo quería cerca de momento.-Así que sólo cuido tus intereses.

-Yue, cielo... ven.-el otro ya salió del pasmo, o tal vez quería que sólo le atendieran a él.

-Au revoir...-dijo tras lanzarme un beso, bueno a ambos.-Nos vemos en la boda Hiza...-rió bajo aferrándose a su chico.-y compañía.-escuché cuando se alejaban.

-Olivier, se llama Olivier.-aquello lo dije furioso y entre dientes, quería extrangularlo.

-Pues Olivier.-se giró antes de abrazarse a su estúpido amante, para luego acariciar con disimulo su bragueta.

Suspiré y picoteé lo que había en el plato. No estaba celoso, él no me ponía celoso. Estaba molesto porque hiciera una escena frente a Oly. Mi Oly no se merecía que lo trataran como un buscon.

-Te juro que no sabía que él estaría.-le dije intentando que me atendiera a mí, no a él.-Dios tan infantil como siempre, ni le hagas caso...-murmuré.-Sólo tiene dieciséis, aunque parezca lo contrario.

Olivier tenía el ceño fruncido y parecía que sus ganas de matar aumentaban con cada segundo. Sobretodo cuando a pocas mesas se sentó como gato zalamero junto a su pareja. Tomó un apio de aquel aperitivo vegetal y lo apretaba entre su boca, tal vez deseando canalizar su mal humor.

29/7/10

Un buen chico VI


-Dejo de ser sacerdote, ahora se casará con Taylor y es modelo. Aunque con lo tímido que es no sé como aguanta modelar.-reí bajo al recordar lo rojo que se ponía cuando hacían halagos sobre tus dotes de profesor, aunque más bien todas las chicas lo hacían por su físico, también algún chico.-Aunque siempre va Cat con él suelen trabajar juntos.-eso para Lionel era un punto de apoyo, no conseguía averiguar como ese niñato tenía tantos contactos y conocía a tanta gente.-Así que no hay problemas.-tomé aire dejando que la música me dejara como en coma un instante.-Cat también estaba en la fiesta, creo que incluso te saludó. Su novio es el amigo del mejor amigo de mi hermana. Ese no sé si irá, no creo que tenga invitación. Ese maldito siempre se pasa la vida buscándome para que nos peguemos y a la mínima se sonroja el muy idiota.-claro que hablaba de Amaury, no había otro idiota en la ciudad como él.

-¿El novio del mejor amigo del amigo de tu hermana?-dijo completamente enredado.-Olvídalo Hiza, mejor si algún día tienes que presentarme a alguien lo haces por su nombre.-entonces miró hacia ambos lados.-¿Dónde está el sanitario?-preguntó levantando su copa vacía.-mientras pídeme otro más por favor.

-¿Ves la barra? pues terminando la barra está el baño.-dije con una leve sonrisa ya que me gustaba verlo así, tal vez borracho volvería a estar más mimoso que de costumbre.-Vamos, te acompaño.-lo tomé de la mano para guiarlo hasta casi la puerta.-Anda, ve.-dije señalándole la puerta que daba al pasillo de los aseos.

Yo me quedé en la barra conversando con el barman, lo conocía. Su padre era el dueño del local, ambos éramos amigos del instituto y él iba a heredar este palacio de jazz y bohème. Él tendría que estudiar empresariales para saber manejar las finanzas, pero mientras se dedicaba a hacerse con los cocktails.

-Ya no se te ve tanto el pelo.-comentó con una leve sonrisa.

-Ya sabes el estrés...-dije sin apartar la mirada de la puerta por la cual tendría que salir Olivier.

-Y las parejas.-indico señalando con la cabeza hacia donde estaba él.

-Y las parejas.-sonreí leve sin darme cuenta que estaba apropiándome de Olivier, a pesar que sólo éramos amigos.-Pon otra de ruso para él y para mí una cola ligth, tengo que conducir.

Finalmente lo pensé, a pesar de quererlo ver borracho pensé en que no estaría sólo cariñoso conmigo sino que también con otros. No le dejaría beber más que esa copa y tal vez otra más.

Mientras que mi amigo servía yo veía algo extraño a la salida del aseo. Comenzaron a hablar y yo me aproximé un poco más al final de la barra para escuchar todo. Lo único que oí fue el rechazo de Olivier diciéndole que tenía novio y correr hacia mi lado.

-Hiza.-dijo al llegar a mi altura.-¿Ves lo que pasa cuando me dejas ir solo?-estaba riéndose de la situación, pero a mí no me causaba gracia alguna.-Me salen pretendientes hasta por debajo de las mesas.-reía a carcajadas y yo ardía de cólera.

Me quedé mirando fijamente al tipo y él a mí, mis ojos eran los de un asesino en serie.

-Sí, hay que decirle que tiene buen gusto pero tú vienes conmigo. Lo lamento por él, pero espero que no sea pesado.-lo agarré de la cintura y lo besé.

-Hacéis buena pareja, Hiza-kun.-comentó apoyando los codos en la barra.-¿Tiene hermana?

-Tiene con dos bebés.-dije tomando su copa.

-Dios... no.. me gustan francesas pero sin hijos.-dijo sacando un pequeño aperitivo vegetal.-Espero que os agrade, es una pequeña ensalada

-Gracias, siempre al corriente de ...

-Todo.-agregó con una sonrisa.

-Vamos Oly.-el chico me miraba a mí con ganas de patearme, pero me dio igual. Si se acercaba quien sería pateado ... no sería yo.

-¡Hizaki! ¡En público no!-dijo al fin molestándose por un simple beso.-Lo siento.-comentó a mi amigo y él sólo negó con la cabeza riéndose. Sabía bien de mis impulsos, así que no tenía que disculparme.

Terminó sentándose en su lugar con u bebida mientras jugaba con la pajita. Parecía molesto y me lo hizo saber.

-Por si no te enteras Hizaki yo lo decía de broma, al igual que lo que le dije a él. No necesitas ponerte en esa pose yakuza-come-tios que no es agradable.

-No le viste a él, en su pose de francés come croasanes.-reí bajo, puesto que me tomaba su berrinche como algo sin importancia, y mi amigo nos miraba con media sonrisa.-El chico de la barra se llama Hefesto, es un nombre raro, pero está bien. Entró con beca, es uno de los cerebrines de la escuela... hacía varias semanas que no lo veía. Gracias a él hay jazz aquí.

27/7/10

Un buen chico V


-Dejé a Yue y dos de mis amigos son sus hermanos, somos cinco en total en el grupo, no estaban felices conmigo ... aunque ya se le pasó el berrinche a Yue y todos estamos bien.-dije inclinándome con una sonrisa.-Los verás en la boda, seguro que son los que más ruido hacen de toda la sala.-me despegué de él y fui hacia la barra pidiendo su bebida y para mí tan sólo un Malibú con piña... algo con poco alcohol.

-Oh, Yue es el chico que me contaste ¿verdad?-dijo cuando regresé con las bebidas, tal vez había estado recordando ciertas conversaciones que habíamos tenido.-Que bueno que se han arreglado. Ah, ira Max ¿también?-realmente era el único de mi círculo que conocía, yo tampoco conocía a los suyos.

-Por desgracia sí, vendrá Max...y espero que no termine intimidando a ninguna de mis amigas... tiene las manos muy largas.-murmuré y eché a reír.-Recuerdo que le presenté a la hermana de Yue cuando aún no salia con mi amigo.-tuve que parar de hablar un segundo porque las carcajadas iban solas.-Y bueno terminó con las baquetas rotas en la cabeza.

-¿Será por eso son amigos?-alzó una de sus cejas mirándome, sabía que me estaba acusando de tener las manos largas.-¿Quién más que conozca irá a la boda? ¿Irá Wilde?

-Irá mi hermana, su marido, el hijo de su marido, el novio del hijo de su marido o eso creo, Kamijo, Jasmine, mis amigos de la banda y por supoesto que estará tu amado Wilde. El cual no para de tontear con el nuevo cura.- cura que no era como Lionel, ese era heterosexual. Pero sabía bien que un halago no amarga a nadie, y más si esos halagos luego tenían recompensa en el cepillo. Entonces recordé.-Sólo espero que Lio no venga con su novio... Taylor es capaz de aparecer y entonces a mi padre le da un paro cardíaco.

-Boda gay.-murmuró.-Tenía que estar llena de hombres probando que pueden ser más zorras que cualquier grupo de mujeres.-se echó a reír cuando dijo eso, en realidad tenía algo de razón pero no del todo.-Eso te lo aseguro.

-¿Quién es Taylor? ¿Tu padre no se lleva bien con él? ¿O qué?-preguntó seguro por lo que había dicho del infarto.-Creo que al único amigo de tu padre que conozco es a U-ta, muy caballeroso se porto conmigo, es muy propio él.-bueno no era el único, también conocía a Paulo.

-Uta sigue enamorado de mi padre, no creo que le sea grato asistir a la boda. Sí estará Anii que es su hermano, Imai y también Hide. Todos son como Uta, todos son como mi padre, claro que Uta se descontrola si toma azúcar... es como ver un antes y un después... es como un adolescente y por lo que sé se la pasa molestando al resto del grupo.-sonreí cuando recordé algunas cosas que me contó mi padre.-El hermano de Taylor casi mata a Uta, mi padre mató a ese hombre cuando lo vio sobre el que era su novio mientras intentaba violarlo... y bueno mi padre tuvo que huir de Japón. Añade que Taylor es el ex novio de Phoenix... tienes una mezcla explosiva.-el mundo era un pañuelo, y más cuando tanto asiático terminaba en este país intentando buscar un nuevo futuro, o tal vez tan sólo huyendo de un pasado tormentoso.-Aunque Lionel es.-sonreí como un adolescente.-Creo que fue el primer chico que me gustó, a parte de Lexter, él era cura y un cura peculiar... la verdad.

Se quedó mirándome casi ojiplático. Parecía haber bajado de una atracción de esas que vas a toda velocidad y haces giros en el aire. Boqueó un momento y siguió intentando averiguar más.

-Pues que vocación tan rara.-dijo volteando hacia los músicos para no mostrar ante mi sus dotes de expresividad.-Mira que ser sacerdote y modelo, no es algo que se vea todos los días.

-Dejo de ser sacerdote, ahora se casará con Taylor y es modelo. Aunque con lo tímido que es no sé como aguanta modelar.-reí bajo al recordar lo rojo que se ponía cuando hacían halagos sobre tus dotes de profesor, aunque más bien todas las chicas lo hacían por su físico, también algún chico.-Aunque siempre va Cat con él suelen trabajar juntos.-eso para Lionel era un punto de apoyo, no conseguía averiguar como ese niñato tenía tantos contactos y conocía a tanta gente.-Así que no hay problemas.-tomé aire dejando que la música me dejara como en coma un instante.-Cat también estaba en la fiesta, creo que incluso te saludó. Su novio es el amigo del mejor amigo de mi hermana. Ese no sé si irá, no creo que tenga invitación. Ese maldito siempre se pasa la vida buscándome para que nos peguemos y a la mínima se sonroja el muy idiota.-claro que hablaba de Amaury, no había otro idiota en la ciudad como él.

25/7/10

Un buen chico IV


-Sí, seguro.-estaba ido completamente, casi ni se dio cuenta que habíamos llegado a la planta baja y llegado hasta el vehículo.

-Diez euros que estás pensando en la ropa que te vas a poner.-dije con la puerta abierta esperando que subiera. Besé su mejilla y fui hasta mi lado del conductor.-Vamos, Oly... sube.

No contestó nada en absoluto, tan sólo subió al auto quedándose con esa cara de estar en otra galaxia. Yo encendí el motor y comencé a salir del parking.

-Debería comprarme uno, eso de ir por el mundo en taxi no es agradable.-escuché sus palabras y una idea vino a mi cabeza.-Además no hace tanto tráfico aquí como para odiar manejar, quizás sea un ben momento para aprender a manejar al fin.

-Yo puedo ser tu chofer, además puedo prestartelo cuando te lo saques... mi padre me compró para cuando vaya con el niño uno más normal, menos deportivo, pero está bien... claro que me quedo con este. Es el que me compró mi madre.-decía mientras conducía.-lo dejaré en casa de mi padre, cuando lo quiera voy a por él o puedo comprar uno de los parking en venta del edificio... más bien debería comprar dos... para las motos... deberías de verlas... las amo.-cuando hablaba de mis niñas me brillaba incluso la mirada.

-No me gustan las motos... se me hacen poco practica. No puedes cargar nada, te asoleas todo el día, y te puedes partir la crisma en cualquier segundo.-miraba por la ventana los edificios, él aún no estaba hecho a la ciudad y algunas zonas aún eran nuevas.-Yo compraré algo pequeño, tal vez un pt o audi. No sé, algo que no estorbe mucho. Gracias por ser mi chofer, sólo que no creo que sea justo que te traiga así Hiza

-¿Ha pensado en un mini?-pregunté mientras aparcábamos en la puerta del local.-Es pequeño ¿no?-vi como un par de chicas nos miraban, yo simplemente me hice el desentendido y como al lado estaba el hora pagué dos para poder estar tranquilos en el local.

Nada más bajar se colgó de mi brazo, era ya una costumbre, para salir de la zona de estacionamiento. Yo simplemente sonreí observándolo como si no existiera otra cosa en toda la vía. Realmente para mí era un placer que me vieran con él, era como mostrar con orgullo un logro... que él me quisiera y permitiera compartir conmigo la noche.

-Podría ser.-respondió sobre el mini.-Es el que tiene el techo de cuadritos ¿no?-preguntó porque no sabía nada de automóviles.-Es bonito ¿es buen auto?

-Tiene buen motor y lo tiene algo subido, así que no se calará mucho con las lluvias. Aunque no tiene un gran maletero, pero he visto algunos que tienen de todo y además puedes pedir que te diseñen el interior como quieras. Claro, que eso lo haces después de comprarlo. Hoy en día un coche lo puedes modificar a tus necesidades.-le iba comentando mientras llegábamos a la entrada y daba los pases.-Hoy se entra sólo con pases Oly, usualmente no es así, pero hoy es especial. Si deseas venir con amigas o amigos, ya sabes donde es.

-Pero el techo sí que lo dan a cuadritos ¿verdad?-parecía que no se sacaba el diseño del coche de la cabeza.-Sobre lo del local, gracias. Traeré luego a los demás.-dijo entrando en el lugar.

Aquel antro era un antro con clase. Había mesas segregadas y algo separadas unas de otras, era un espacio para la intimidad y las conversaciones amenas. No había mesas de más de cuatro ocupantes, usualmente eran más vistas las de dos. Había una gran barra tallada en madera con motivos de notas musicales. Las luces eran bajas, el humo casi excesivo, el sonido era el de un melancólico jazz que parecía trasportar a todos a los años veinte.

-Es donde iba a celebrar mi cumpleaños... pero todo se jodió por así decirlo. Aunque lo preferí.-dije susurrándoselo al oído para llevarlo a la mesa que tenía reservada, justo frente a los músicos.. pero en una esquina. Agradecía que se hubiera jodido porque había estado con él, eso era mucho mejor-¿Quieres que te pida algo?

-Ah, sí. Un ruso por favor.-dijo tomando asiento en la mesa, contemplando a los músicos mientras tambolireaba sus dedos sobre la mesa.-¿Por qué no festejaste tu cumpleaños?-preguntó antes que me marchara hacia la barra.

-Dejé a Yue y dos de mis amigos son sus hermanos, somos cinco en total en el grupo, no estaban felices conmigo ... aunque ya se le pasó el berrinche a Yue y todos estamos bien.-dije inclinándome con una sonrisa.-Los verás en la boda, seguro que son los que más ruido hacen de toda la sala.-me despegué de él y fui hacia la barra pidiendo su bebida y para mí tan sólo un Malibú con piña... algo con poco alcohol.

22/7/10

Un buen chico III


-No importa, cualquier lugar es bueno si te tengo así.-susurré buscando sus labios, estrechándolo entre mis brazos, pegándolo bien a mí.-Pero sé la ilusión que te haría ir allí.-dije mirándolo fijamente a los ojos.-Ve a ponerte la camisa que te compré y a cepillar tu pelo... yo estaré aquí esperándote.

-¿Seguro?-dijo antes de recargarse sobre mi hombro. Tenerlo así tan frágil era una sensación intensa, me gustaba demasiado.-Vamos pues.-soltó un suspiro y se levantó de mis piernas.-No tardo.

Se metió en su habitación para encender la secadora, supongo que quería peinarse bien el cabello. Yo sabía que estaría casi media hora ahí encerrado y sólo por su pelo. Encendí la televisión que tenía incorporada en mi móvil, primero miré algunas noticias de música y luego fui a los canales más comunes. Ahí fue cuando salió mi spot, bueno empezó la musiquilla y yo salí corriendo para que él lo viera. Lo planté frente a su cara con sonrisa infantil esperando ver su reacción.

-Mira... mira.-dije en un tono casi infantil.-¿A que salgo bien?

Apagó la secadora para escucharlo y analizarlo, sonrió aunque noté como ligeramente fulminaba a mis compañeras del video.

-Sales muy bien.-dijo como si nada, y yo esperaba algo más.-Aparte te será de mucha ayuda en tu carrera.-tomó un cepillo para desenredar sus cabellos.-Será de gran promoción... ahora no podrás salir a la calle... te tendrás que quedar aquí refugiado en mi atellier.-aquellas palabras y esa sonrisa si era algo que quería oír y ver.

-¿Es una proposición indecente Oly?-dije rodándole por la cintura, pegando su espalda a mi pecho.-¿Has hecho una proposición indecente?-besé su cuello.-Si es así, me puedes atar a la cama si quieres... pero no voy a salir créeme... vas a tener que llamar a esas gatas, como las llamas, para que me arranquen de tu cama.

-Fue una proposición para que te quedes en mi casa, no en mi cama-me sonrió através del espejo, yo simplemente lo contemplaba algo ido. Siguió cepillándose el cabello y yo estaba comenzando a desear revolvérselo.-Y esas gatas no entrarán a mi casa ni de broma, las únicas mujeres son mis modelos y ellas se saben comportar.-hizo su cabello hacia un lado acomodándolo sobre un hombro.-Créeme que mi cama tiene un alto estándar para quedarse ahí.

-Uy esquisto el nene.-dije agarrándole bien de una nalga.-Pues yo me he quedado en ella, así que... también entran mocosos como yo.-susurré besando su cuelo.-¿No? y perros malcriados... aunque yo también me malcriaré si me haces proposiciones como esa.

-¿Dudas que tengo un gusto exquisito?-se giró hacia mí rodeándome con sus brazos para besarme. -Todo lo que me gusta... es de marca, de gran calidad...-murmuraba mientras seguía besándome.-Y creo que la marca Sakurai es de gran renombre.-susurró pegado a mis labios.

-Sí, sobretodo en Japón.-susurré acariciando su cintura con una sonrisa en los labios.-No dudo de tu buen gusto, más bien es interesante.-lo agarré bien del trasero y lo besé de forma profunda, para apartarme tomando la camisa.-Póntela o terminaré secuestrándote en tu propia cama.

Sonrió dejándome la camisa en la mano, como si no quisiera ponérsela y hacerme enloquecer un poco más.

-Tengo que terminar de arreglarme.-comentó sentándose frente al tocador. Prendió la plancha para alizarse más el cabello, para dejarlo aún más liso de como lo tenía. A mí me gustaba de cualquier forma, así que no entendía ese ritual de acicalamiento. Mientras se calentaba se puso la crema en el rostro, un poco de rimel y demás potingues, y todo eso lo hacía sin dejar de sonreírme.

-Y dice mi madre que yo me pongo potingues.-dije con media sonrisa.-Pero sólo uso crema para las ojeras y es casera... no sabes lo bien que viene internet y las recetas de la abuela.-comenté pegándome de nuevo a él, acariciándole el estómago.-Estás muy flaco... oye ya hablé con todos mis amigos.-cambié de rumbo la conversación.-Podrán venir encantados a la pequeña fiesta... pero ya sabes que tenemos en un par de días ¿Verdad?

-¿Uhm?...-parecía un gato zalamero cuando le tomé por detrás, su expresión fue esa. Sonrió siguiendo con lo suyo.-¿Fiesta? ¿Cuál fiesta?-preguntó girándose para mirarme.-¿Ya me habías dicho?

-El jetlag te deja en las nubes... pues el del apartamento.-comenté.-Pero lo otro ya te dije, la boda... Oly... la boda.-besé su sien y luego la comisura de sus labios cuando le giré un poco el rostro.-Boda... de mi padre ¿ahora?

-Sí, ya.-dijo al final terminando de arreglarse para colocarse la camisa.-¿Cuándo será eso? Tengo que encontrar un regalo, como no lo recordé antes... podría haber traído regalo.-se giró y me miró nuevamente tras abotonarse la camisa.-Listo, ¿que tal me veo? Sólo deja que encuentre una, una bufanda que combine.-más que bufanda era pañuelo largo de color rojo oscuro.

-No hace falta que les compres nada, conociendo como es su relación terminaran lanzandoselas a la cabeza... para luego abrazarse y decirse que se quieren.-me quedé clavado observándolo.-No hace falta ningún complemento Oly... así estas demasiado bien.-la ropa le quedaba perfecta.-hurgar en la ropa para ver tu talla... vino bien.

Se sacó el pañuelo mirándome entre sorprendido y con ganas de diversión.

-¿Espiaste en mis cajones?-me pasó el pañuelo por detrás del cuello sonriéndome con esa coquetería que se cargaba. Lo hizo mientras me pegaba a él, jalando bien de la tela.-Hizaki Sakurai, niño malo ¿qué no te han dicho que es de mala educación hurgar en las cosas de los demás?

Se aceró un poco más para besarme. Yo puse mis manos sobre su cintura acariciándolo leve. Se separó quitándome el premio por esa intromisión. Acomodó la prenda a su cuello y quedó parado frente a mí.

-Sí soy malo...-mascullé clavando mis ojos en él.
-¿Vamos?-caminó hacia fuera de la habitación.

-Sí, soy malo... pero así supe tu talla.-murmuré tomándolo de la mano para salir de la habitación hasta el salón y de ahí a la puerta de salida frente al ascensor.-Te gustará, es el mejor local de la ciudad.

-Ok, está bien.-dijo subiéndose al elevador.-¿Dónde será la boda de tu padre?-preguntó mordisqueándose el pulgar.-Quizás podrías regalarles una ida al spa, que sé que dijiste que no debía regalarles nada pero es mejor llegar con algo ¿no?-seguía dándole vueltas a eso, cuando no tenía porqué ponerse a pensar.

-Será en el jardín de la casa, es estilo nipón... todo ello es estilo nipón.-dije mientras abría el coche.-Allí te presentaré a Jasmine, seguro que termináis hablando de moda.-comenté con media sonrisa.-Es el novio de Kamijo ¿recuerdas?.. y sobre el spa estará bastante bien, yo les di ya el regalo... fue una docena de botellas de vino barolo.

-Sí, seguro.-estaba ido completamente, casi ni se dio cuenta que habíamos llegado a la planta baja y llegado hasta el vehículo.

-Diez euros que estás pensando en la ropa que te vas a poner.-dije con la puerta abierta esperando que subiera. Besé su mejilla y fui hasta mi lado del conductor.-Vamos, Oly... sube.

16/7/10

Un buen chico III


Y salió. Salió sin camiseta y con el cabello envuelto en una toalla, tan sólo llevaba los jeans. Se llevó una mano al pequeño boqueando aire, se había llevado un buen susto.

-¡Hiza!-gritó-¡Me matas del susto! ¿Cómo entr....?-balbuceó llevándose una mano a la cabeza.-Ah, sí tienes llaves... es cierto.-soltó aire y me miró con ganas de golpearme.-¡Dios! Hiza cuando entres haz ruido o algo ¿qué tal si salgo en toalla o algo?

-¿Si entras en toalla así húmedo como estás?-pregunté con una media sonrisa.-Pues no sé ¿qué tal si quitarla?-bajé de la encimera.-Hice ruido, llamé al timbre y no contestabas. Además mira que te he preparado.-saqué de la nevera las fresas y la puse frente a él.-Las compró Max para ti, yo las preparé aquí ahora.-no dejaba de mirar la cintura que le hacían esos malditos pantalones.-A ver.-dije girándolo.-Justo como pensé... que buen culo te hacen.

Nada más escuchar aquel piropo se giró sonrojado aún con más ganas de golpearme por descarado.

-¡Hiza! ¡¿Cómo dices esas cosas?!-fue hacia la nevera para sacar la jarra de auga y servirse un baso-¡Es de mal gusto!

-Oye que de mal gusto nada.-dije mirándole fijamente.-¿O te crees que no sé como miras tú el mío?-tomé una de las brochetas señalándolo.-Además, no soy el único que piensa que estás bastante bien.-mordisqueé una de los trozos y eché a reír.

-¡Hizaki Sakurai De le Rosa!-me amonestó como lo haría mi madre, eso casi me hace atragantarme.-¡Deja de decir esas cosas!-exclamó frunciendo el ceño.-Y yo no veo el tuyo.-dijo intentando ser serio y que le creyera.-Bueno ¡Y el de nadie! ¡Qué clase de hombre crees que soy!-dejó el vaso en el fregadero para pasar junto a mí.-Tengo que acabar de vestirme. No se puede hablar contigo cuando te pones así.

-Oye, pero yo al menos halago... tú ni me has dicho que me veo bien con esta ropa.-dije mirándolo fijamente.-¿No me queda bien?-pregunté girándome. Era un pantalón de tela algo veraniego pero bastante serio, nada de caídos o anchos y una camisa negra lisa sin ningún dibujo. Además me había puesto una de las lociones que me había regalado.-Ni siquiera has dicho si huelo bien.

Se acercó entonces a mí observándome mientras me acomodaba las arrugas imaginarias de mi camisa, no paraba de acomodar mi camisa y yo simplemente sonreí.-Te ves muy bien, te ves más... más grande.-dijo con una sonrisa aún mayor.-Se abrazó a mí para poder oler mejor la loción en mi cuello.-¿A que tengo buen tino con las lociones? Dime ¿Cómo te ha ido con la ropa en el concierto?

Puse mis manos en sus caderas y busqué sus labios para únicamente rozarlos.

-Me fue bien.-susurré.-Me tomó bastantes fotos mi padre, además tenemos video gracias a U-ta y Toll... además de otros tantos. Tenemos video de varias zonas del escenario.-dije agarrándolo de su diminuto trasero, bien pegado a mí.-Ya lo verás... al igual que los dos anuncios que he hecho en tu ausencia.

Echó sus brazos a mi cuello pegándose bien a mí, seguía oliendo la loción que él mismo me había regalado.-Hizaki tienes las manos muy largas.-dijo riendo bajo.-¿Te acuerdas que dejamos pendiente algo?-sonrió mirándome a los ojos. Delineó mis labios con la punta de su índice.-Estuve esperando días para hacerlo.

-Pero mis manos te gustan y bien que lo sé yo.-dije antes de atrapar sus labios besándolo lentamente para luego subir de intensidad. Tenerlo de esa forma después de días lo necesitaba. Al apartarme lo miré con una leve sonrisa.-Pero el beso va con iba.-murmuré colando mi rostro tras su cuello, para comenzar a mordisquearlo

-¿Intereses moratorios?-rió cuando sintió mis labios en su cuello, pero rápidamente tomó mi rostro para continuar besándome.

Lo pegaba más a mí, rozando sus caderas sobre el borde de mi bragueta, no estaba excitado pero si seguíamos así lo estaría. Besaba sus labios y él se dedicaba a iniciar besos que me incitaban a buscar algo más. Una de mis manos acariciaba su espalda y sus cabellos aún húmedos.

-Te eché de menos.-susurré parando el beso para seguirlo.

-Yo también te extrañé.-murmuró recargando su cabeza sobre mi hombro. Eso me hacía sentirme conforme. Quería estar así con él, aunque fuera de ese modo, era mucho mejor que tenerlo lejos y sin poder disfrutar de un abrazo como aquel.-Te he traído un regalo...-susurró sin moverse.

-Me conformo contigo aquí pegado a mí.-susurré besando su cuello, acariciando su espalda y sus cabellos.-¿No te puedes quedar así conmigo?-dije estrechándolo más a mí.-Aunque... te pensaba llevar a un local donde ponen jazz hoy durante todo el día.

-¿Quedarnos así?-dijo sonriendo alzando su rostro para cruzar su mirada con la mía.- Terminarás con una línea del mueble marcada en la espalda.-Podemos ir en un rato.-susurró conformándome.-¿No hay prisa verdad?-preguntó tomándome de la mano, apartándome un poco.-Ven, vamos mejor al sillón.-me jaló para que le siguiera hasta el salón.-apenas tomé asiento él se recargó sobre mi pecho.-Así estamos mejor ¿no?

Cuando hizo aquello yo simplemente sonreí acomodándolo mejor sobre mis piernas, dejándolo de frente a mí para poder pasar mis manos sobre su rostro. Había deseado que volviera cada minuto de aquellos días, me sentía vacío sin él y eso era extraño, pero me gustaba sentirme así.

-Mejor así.-murmuré besando sus labios mientras ponía mis manos en su cintura.-Estás demasiado sexy con el cabello húmedo.-dije acariciando su rostro con el dorso de mi mano derecha, apartando algunos cabellos, para luego mordisquear su cuello como antes.-Provocas mordisquear tu cuello toda la tarde hasta bien entrada la madrugada.-murmuré olfateando su aroma, lo había echado de menos.

Sonrió sonrojado intentando hacerse un ovillo sobre sí mismo. Eso era precisamente el gesto que esperaba. Me gustaba verlo así, completamente rojo.

-Hiza.-musitó pasando sus dedos por mis clavículas, eso me hizo sentir un agradable cosquilleo y mi mente comenzó a volar. No quería arruinar la noche, pero mis hormonas parecían estar demasiado descontroladas.-¿Por qué tienes la piel tan adictiva?-dijo acercándose para besarme de nuevo.

-Es lo mismo que iba a preguntarte yo a ti.-susurré inclinándome hacia él para lamer su cuello y cerca de su nuez, me gustaba el sabor de su piel y lo suave que llegaba a ser. Pegué bien su torso a mí, aunque con la camisa no lo sentía como se debía. Mis manos acariciaban su espalda dibujando líneas invisibles, era demasiado insinuante ver esa mirada y ese leve sonrojo.-Oly.-murmuré besándolo de nuevo, dejándome llevar aunque no del todo... no quería asustar a la presa.

Aquellas caricias le hacían suspirar, estaba por el buen camino. Además eran sólo caricias. Me tomaba del rostro para que lo besara, parecía tener cosquillas en el cuello cuando lo besaba ahí.

-Hiza... para... mira que si no paras...nunca podremos salir a ese bar.-decía aquello mientras seguía besándome en las mejillas de forma delicada.

-No importa, cualquier lugar es bueno si te tengo así.-susurré buscando sus labios, estrechándolo entre mis brazos, pegándolo bien a mí.-Pero sé la ilusión que te haría ir allí.-dije mirándolo fijamente a los ojos.-Ve a ponerte la camisa que te compré y a cepillar tu pelo... yo estaré aquí esperándote.

10/7/10

Un buen chico II

-¡Lo lames del suelo si quieres!-entonces carraspeé y contesté.-Oly por favor, perdónalo, es idiota, no tiene cabeza... la única que usa está en... bueno en otro lugar ¿llegaste?-

-No.-escuché en un susurro.-No importa Hiza.-parecía contenerse de no carcajearse, Max era un idiota y me había puesto en ridículo frente a él.-Estás ocupado ¿verdad? Yo sólo quería avisarte que llegué bien, te dije que te hablaría cuando llegara. Sólo era eso, estoy de una pieza y casi en dirección a casa.-se escuchaba el tráfico, además de agetreo. Sabía que estaba en la puerta de salida del aeropuerto.

-Voy a por ti.-dije poniéndome en marcha.-Le diré al inútil de Max que limpie lo que ha manchado... y ya voy para allá.-a penas había sudado, pero me daría tiempo a una ducha rápida.-¿Puedes esperarme media hora? es lo que voy a tardar. Ve a la cafetería, pídete un té o un zumo y yo estoy allí antes de lo que puedas pensar.-esperaba que me dijera que sí.

-Ohhhhhh Hizaaaaa no me digas que es tu Julietaaaaaaaaa.-canturreaba detrás realizando una danza estúpida como si tirara pétalos de flores.

-¡Max! ¡Si quieres que lo aplastado ahora sean tus pelotas cállate!-grité y él se cayó al sofá riéndo a carcajadas, le tiré un cojín pero ahí seguía sin parar de reír y hacer ruido. Se reía sin parar y yo ya estaba bastante avergonzado que nos tratara de Romeo y Julieta.

-¡Oh Romeo! ¡Romeo! ¡¿Donde estás que no te veooooo?! ¡Lo siento Julietaaaa fui a echar un meoooo!-gritaba entre carcajadas y yo sólo rogaba que no le sentara mal a Oly lo que estaba escuchando.

-¡MAXWELL!-le reñí en el mismo tono de voz que sacaba mi padre y con los ojos de furia helada de mi madre, pero él ni se inmutaba.

Escuchaba como Olivier también se reía, aunque intentaba disimularlo cuando me hablaba.

-No te tienes que molestar Hiza, no es necesario, agarro un taxi y nos vemos ahí en un ratito.-fruncí el ceño y golpeé duro en el estómago a Max, pero este sólo sonrió satisfecho.-Mira si lo hacemos así a ti te dará tiempo de arreglarte y limpiar todo y yo llegaré fresco y tranquilo.

-Perfecto entonces.-dije con una sonrisa algo idiota cuando pensé en verlo en menos de una hora.

-¡Anda mira como sonrie! ¡Ya te tienen puesto el bozal Hiza!

-¡Cállate!-vociferé estámpandole un cojín en toda la cara.-Te espero en quince minutos, pero antes ve a tu apartamento y mira lo que tienes en la cama.-dije y Max comenzó a reirse bajo alzando y bajando las cejas.

-¿Le compraste unos boxer sexys para la noche?-reía de nuevo a carcajada limpia y yo ya me tiré sobre él tapándole la boca.

-No le hagas caso, no es eso... en serio.

-¡Hiza! ¿Qué has hecho?-ya me estaba reclamando cuano no era eso.-No, no..no..habrás hecho eso ¿verdad?- preguntó totalmente avergonzado.

-No, es una sorpresa.-respondí intentando controlar a Max que no paraba de intentar chafarme todo.

-Mientras la sorpresa no halla sido que le has conseguido pareja a mi Vale, esta bien.. mi niño es aún peque para esas cosas.-sonreí al escuchar lo que había dicho, no había caido en buscarle pareja a su perro. No sabía su edad, pero parecía cachorro.-Anda ya cuélgame que sino terminare bajandome del taxi aún pegado al teléfono...

-¡Si anda cuelga!-gritó Max porque sin querer en el forcejeo abrí el manos libre, pero eso no lo supe hasta ver la pantalla.-¡Cuelga o vendra tu zanahoria y tú apestaras a mofeta!-

-¡Max! ¡Vas a morir! ¡Vas a morir cabrón!-pegándonos como crios caimos a al suelo y yo aún agarrado al móvil.-Cariño, tengo que colgar... o sino terminaré sin hermano mayor.-

-¡Oh! ¿Me quieres tanto? ¿Puedo ser padrino en vuestra boda?-preguntó pellizcándome la mejilla.

-¡Mueres! ¡Te juro que mueres!-exclamé sin lograr golpearlo, porque me hizo una llave y caí presa de sus piernas y brazos.

-Hola, al habla de nuevo Max... tu chico lo tengo atado con una llave lateral espero que no te importe.... un gusto volver a platicar contigo. Haré que se duche, afeite y esté limpito como un bebé en la puerta de tu apartamento... chao.-colgó y dejó el móvil a un lado.

Entonces me zafé y comenzamos una guerra que terminó rápido. Una guerra de carreras, cojines, golpes y él sentado sobre mí con una sonrisa de satisfacción indescriptible. Cuando iba hacia la ducha me bajó los pantalones mientras corría y casi me caigo.

-¡Animal!

Al final me duché, me arreglé con la mejor ropa que creí mientras él limpió todo además de bajar a por algo a la tienda cercana.

-¡Tadá! ¡Tatata!-gritó dejando un pequeño cesto de fresas frente a mí.-Llévale esto... seguro que lo agradece y dile que es de mi parte.

-Sí, que sí.-dije bien arreglado, como nunca él me había visto.

-Joder pareces otro.

-Vete al cuerno.-respondí agarrando el pequeño cesto y salí por la puerta, pero antes le avisé.-Te dejo que veas pelis en mi super tv... pero jodelo y te juro...

-Te juro que te lo meto por el orto... lo sé.-comentó asintiendo con los brazos cruzados.

Tras ello llamé a su puerta, habían pasado algo más de veinte minutos y ya no podía más, quería verle de una maldita vez. No abría, me estaba impacientando de más. Escuchaba música bastante alta y recordé que aún tenía las llaves. Fue inteligente por mi parte no dejarlas dentro, así que abrí la puerta y entré lavando las fresas para trocearlas.

Cuando lo hice las eché en un plato decorándolas con almíbar que había en la despensa y las dejé como pequeña brocheta fresca en la nevera. Después me senté en la encimera, tras recoger todo, esperando que saliera.

Y salió. Salió sin camiseta y con el cabello envuelto en una toalla, tan sólo llevaba los jeans. Se llevó una mano al pequeño boqueando aire, se había llevado un buen susto.

-¡Hiza!-gritó-¡Me matas del susto! ¿Cómo entr....?-balbuceó llevándose una mano a la cabeza.-Ah, sí tienes llaves... es cierto.-soltó aire y me miró con ganas de golpearme.-¡Dios! Hiza cuando entres haz ruido o algo ¿qué tal si salgo en toalla o algo?

-¿Si entras en toalla así húmedo como estás?-pregunté con una media sonrisa.-Pues no sé ¿qué tal si quitarla?-bajé de la encimera.-Hice ruido, llamé al timbre y no contestabas. Además mira que te he preparado.-saqué de la nevera las fresas y la puse frente a él.-Las compró Max para ti, yo las preparé aquí ahora.-no dejaba de mirar la cintura que le hacían esos malditos pantalones.-A ver.-dije girándolo.-Justo como pensé... que buen culo te hacen.

Nada más escuchar aquel piropo se giró sonrojado aún con más ganas de golpearme por descarado.

-¡Hiza! ¡¿Cómo dices esas cosas?!-fue hacia la nevera para sacar la jarra de auga y servirse un baso-¡Es de mal gusto!

-Oye que de mal gusto nada.-dije mirándole fijamente.-¿O te crees que no sé como miras tú el mío?-tomé una de las brochetas señalándolo.-Además, no soy el único que piensa que estás bastante bien.-mordisqueé una de los trozos y eché a reír.

-¡Hizaki Sakurai De le Rosa!-me amonestó como lo haría mi madre, eso casi me hace atragantarme.-¡Deja de decir esas cosas!-exclamó frunciendo el ceño.-Y yo no veo el tuyo.-dijo intentando ser serio y que le creyera.-Bueno ¡Y el de nadie! ¡Qué clase de hombre crees que soy!-dejó el vaso en el fregadero para pasar junto a mí.-Tengo que acabar de vestirme. No se puede hablar contigo cuando te pones así.

-Oye, pero yo al menos halago... tú ni me has dicho que me veo bien con esta ropa.-dije mirándolo fijamente.-¿No me queda bien?-pregunté girándome. Era un pantalón de tela algo veraniego pero bastante serio, nada de caídos o anchos y una camisa negra lisa sin ningún dibujo. Además me había puesto una de las lociones que me había regalado.-Ni siquiera has dicho si huelo bien.

Se acercó entonces a mí observándome mientras me acomodaba las arrugas imaginarias de mi camisa, no paraba de acomodar mi camisa y yo simplemente sonreí.-Te ves muy bien, te ves más... más grande.-dijo con una sonrisa aún mayor.-Se abrazó a mí para poder oler mejor la loción en mi cuello.-¿A que tengo buen tino con las lociones? Dime ¿Cómo te ha ido con la ropa en el concierto?

Puse mis manos en sus caderas y busqué sus labios para únicamente rozarlos.

-Me fue bien.-susurré.-Me tomó bastantes fotos mi padre, además tenemos video gracias a U-ta y Toll... además de otros tantos. Tenemos video de varias zonas del escenario.-dije agarrándolo de su diminuto trasero, bien pegado a mí.-Ya lo verás... al igual que los dos anuncios que he hecho en tu ausencia.

Echó sus brazos a mi cuello pegándose bien a mí, seguía oliendo la loción que él mismo me había regalado.-Hizaki tienes las manos muy largas.-dijo riendo bajo.-¿Te acuerdas que dejamos pendiente algo?-sonrió mirándome a los ojos. Delineó mis labios con la punta de su índice.-Estuve esperando días para hacerlo.

-Pero mis manos te gustan y bien que lo sé yo.-dije antes de atrapar sus labios besándolo lentamente para luego subir de intensidad. Tenerlo de esa forma después de días lo necesitaba. Al apartarme lo miré con una leve sonrisa.-Pero el beso va con iba.-murmuré colando mi rostro tras su cuello, para comenzar a mordisquearlo

-¿Intereses moratorios?-rió cuando sintió mis labios en su cuello, pero rápidamente tomó mi rostro para continuar besándome.

Lo pegaba más a mí, rozando sus caderas sobre el borde de mi bragueta, no estaba excitado pero si seguíamos así lo estaría. Besaba sus labios y él se dedicaba a iniciar besos que me incitaban a buscar algo más. Una de mis manos acariciaba su espalda y sus cabellos aún húmedos.

-Te eché de menos.-susurré parando el beso para seguirlo.

22/6/10

Tritones de piscina X


-Eso no es nada.-dijo sonriendo.-Mira necesito unos tres cambios de ropa, porque serán unos tres días los que esté ahí. Entonces necesito los cambios más accesorios y por posibles desperfectos llevo un poco más. Así que llevo casi nada.-pues yo hubiera llevado la mitad, eso es todo lo que pensé cuando dijo aquello, aunque luego me quedé pensando que conmigo no hubiera necesitado ropa.-Regresaré con tu madre, así que no creo que sea buena idea. Si de hecho, ella seguro ya estará en la sala VIP y no te verá. Porque sino fuera así mejor tomaba un taxi, pero te hablaré apenas llegue al apartamento, a ver si andas disponible.

-Entre actuación tendré un cambio de modelo, tengo dos diseños tuyos no te olvides.-dije con una sonrisa caminando hacia el ascensor.-Así que te llamaré, seguramente te llamaré también en ese cambio. Quiero saber como estás y si te torturó mucho el dragón.-sonreí abriendo la puerta.-Creo que es mejor que el mote que le puso el tito Uta...

Frunció los labios metiéndose al elevador. Yo me metí junto a él mientras se echaba el cabello hacia atrás.

-De todas maneras te llamaré antes, como una hora antes, para que no vayas a perder tu celular ¿eh?

-Lo llevará encima el gato sonrisas, está algo mal aún del infarto que le dio pero... está bien.-por eso no lo había visto hacía unos días, fui a cuidarlo al hospital aunque quise patearlo... sin embargo ya todo había pasado.-Sea como sea... antes que te vayas... por favor... déjame que te bese como se debe.-dije mirándolo fijamente en su reflejo.

De forma inmediata se sonrojó al escuchar mi petición y se giró hacia mí. No sé de qué le sorprendía, siempre era impredecible y debía estar ya más que acostumbrado.

-¡Hiza! ¡¿Qué dices?! me... si lo has hecho durante toda la tarde y hasta en frente de medio club.-bajó el rostro bastante avergonzado.-No seas así, mira que sabes que me da mucha vergüenza cuando te pones así.

-Pero no un beso normal, sino uno bien dado.-dije acariciando su cintura.-Anda, dime que me dejas darte uno así.-era raro en mí, pero no quería forzarlo y esta vez quería que él me lo diera.-Además te lo pido yo, que me lo des, no dártelo yo.-sonreí y me aproximé.-Bueno... en vistas que debo de robarlo...-lo agarré bien de la cintura y lo besé colando mi lengua dentro de sus labios. Me dejé llevar, aunque no era tan fogoso como los usuales... no quería agobiarlo. Él pasó sus brazos sobre mis hombros y se encaramó bien a mí. Pero, nada más abrirse el ascensor, una pareja de adorables ancianitos se quedó mirando...

-¡Jesús!-exclamó la señora y yo me quedé inmóvil observando.-Desvergonzados.-añadió.

-¿Ustedes no lo hacían en los elevadores?-al decir aquello su esposo se echó a reír prácticamente a carcajadas. La reacción de Olivier fue pegarme con el equipaje de mano con las mejillas rojas y la cabeza agachada.

-¡No seas cruel Zanahoria!-grité saliendo con el maletón que llevaba. El hombre no paraba de reír.-¡Por favor!-gritaba mientras llegaba a su altura.-Te amo.-susurré tomándolo por la cintura después de girarlo hacia mí.-Te amo.-repetí sin poder evitarlo.-Lo diré mil veces para que siempre lo recuerdes...-puso dos de sus dedos sobre mis labios callándome.

-Quedamos que no dirías nada.-susurró antes de apartar sus dedos para ofrecerme sus labios, un beso que fue una caricia.

-Aparte no hagas como si no me fueras a volver a ver.-eso era una pequeña reprimenda, pero para mí era un drama no verlo en unos días. No sabía dónde estaba cada minuto y no podía ir a buscarlo si estaba mal.-En un par de días aquí estaré, y tendremos muchas cosas que hacer.-dijo aún cerca mía.-¿No recuerdas a viene mi hermano y todo?-entonces me tomó de la mano para jalar de mí.-Anda, me harás perder el avión.-

-Ojala lo perdieras y te quedaras conmigo.-dije antes de marcharme hasta el maletero para dejar la maleta ahí.-Vamos con tiempo, creo, así que no correré mucho. Iré lento, para que no te marees.-me subí al asiento tras abrir su puerta y hacer que se sentara.

-Si lo perdiera lo único que conseguirías es que me pusieran una multa en la compañía.-dijo abrochándose el cinturón.-Así que me pondría histérico y eso créeme que no querrías verlo.-terminado de acomodarse me miró mientras yo ponía el retrovisor.-¿Y ahora que quieres de regalo Hiza?-preguntó mirándome como si me taladrara con la mirada, no se me olvidaba que no había querido recibir el anterior.-Si no me dices qué quieres terminarás con una colección de lociones y fragancias.

-Repito lo de siempre... a ti, pero esta vez con un lazo negro en el cuello tumbadito en la cama.-le miré por el retrovisor esperando que se sonrojara. Un sonrojo suyo era el mejor regalo. Aunque esta vez le tenía preparado varios regalos a él para cuando viniera, el primero era la fiesta que deseaba celebrar... con varias cosas adelantadas para esta y el segundo sería más personal.

Se sonrojó por completo, parecía más un tomate que una zanahoria. Pero él preguntó, él tenía la culpa. Él debía saber bien cómo era y que no podía evitar tener esos comentarios. Me resultaba demasiado tentador, muy apetecible, como para irme dando rodeos hacia el infinito y más allá. Yo lo quería a él y se lo dejaba bien claro siempre. Rió bajo por nerviosismo mientras me observaba intentando tranquilizarse.

-Puedo arreglar para que te dejen a Vale así, de moñito y todo para que te vigile estos días.-dijo riéndose bajo y luego me dio un golpecito en el brazo.-Y lo digo enserio Hiza. ¿Qué quieres que te traiga? Mira que no a todo el mundo le pregunto.

-Traeme...-pensé un instante que quería realmente.-¿Qué tal una foto de mi madre y de ti disfrutando de la ciudad? sería el mejor regalo... ¿no crees?-dije con una sonrisa mientras conducía. No era de querer que me hicieran regalos, me gustaba más hacerlos.

-¿Con un par de franceses al lado?-reía cuando decía aquello, pero esa parte no me hizo gracia. No me hizo gracia ni por él ni por mi madre.-Bueno, ya veré que te traigo aunque le diré a Clarisssa que te traeré un regalo, por si no me acabo la carrilla en todos estos días.

Me quedé en silencio porque realmente me preocupaba que ambos hablaran. No quería que mi madre se pusiera en contra de algo que era mi decisión. Ya era un adulto y no lo comprendía. Él único que iba asimilando que no era un niño era mi padre y mi padre en realidad no tragaba del todo a Olivier por miedo a que termináramos dañándonos.

Llegamos al aeropuerto y nada bajar la velocidad buscando aparcamiento se sacó el cinturón. Aparqué en uno de los huecos libres que había, aunque no quedaban demasiados.

-Nos despedimos aquí ¿no?-seguro que pensó en mi madre y yo también, era algo que me comía demasiado la moral.

Besé su mejilla y bajé para abrirle la puerta. Abrirle y cerrarle la puerta era algo que solía hacer con él y sólo con él, además de con las mujeres y por supuesto tenía que estar atento a mi madre. Me había adiestrado bien ella, pero no era algo que tenía que hacer con hombres. Sin embargo, Olivier lo veía con la suficiente clase y también fragilidad para tener ese gesto de caballerosidad hacia él.

-Espera, saco tu maleta.-salí hacia el maletero sacando la maleta y después puse el brazo.-Te llevo hasta dentro, esto pesa.-le dije bastante serio.-Así que vamos, además este parking está algo retirado... ni rechistes.

-Ok, ok...vamos ya.-respondió antes de colgarse de mi brazo dejando que cargara su maleta, él llevaba la de mano. Cuando llegamos a la terminal se registró dando sus datos y su maleta, la de mano seguía con él para pasar por el control y subir junto a él al avión.-Bueno.-dijo con el pase de abordar en la mano.-¿Me extrañaras?-preguntó mirándome a los ojos mientras me tomaba de las manos.-¿Soñaras hoy comingo cuando te quedes en mi cama?

-Cariño no me hace falta estar en tu cama para soñar contigo, ya lo hago cada noche.-susurré en su oído.-Y te juro que son peores pensamientos de los que crees, no te libras ni un segundo de mí... -besé su mejilla separándome de él.-Ya sabes, mismos pensamientos que los que me hicieron ir a la ducha... así que no preguntes si te extrañaré... por mi iría en la maleta de espía infiltrado.

-¡Hiza!-me dio un leve golpe en el pecho ocultando su rostro en mi cuello.-Yo no decía eso, quería que extrañaras hablar conmigo y esas cosas. Para lo otro ya sé que traerte, una muñeca hinchable porque eres incorregible. Reí cuando dijo lo de la muñeca, porque tenía razón aunque yo le deseaba a él y nada más que a él. Se separó de mí para acomodarse el cabello detrás de la oreja, se veía dulce y me dieron ganas de secuestrarlo realmente. No sería una broma, sino la pura verdad.-Bueno, tengo que marcharme ya.-acomodó entonces mi cabello y acarició una de mis mejillas.-Te hablaré mañana, recuérdalo. Cuida mucho a Vale y no vayas a incendiar nada.-esa eran sus órdenes, órdenes dadas con una sonrisa. Entonces se puso de puntillas y me dejó un suave beso en mis labios.-Cuando regrese te prometo uno mucho mejor.-se marchó apresurado y yo sólo pude quedarme viendo como se iba.

Yo me marché a su apartamento. Pero antes estuve dando vueltas con el coche. Fui a la zona más céntrica, la zona empresarial donde se encontraban los inmensos rascacielos. Todo aquel barullo me gustaba y sobretodo el que podía encontrarse cerca de la bolsa. Si no amara tanto la música hubiera terminado siendo un hombre de negocios como mi padre, puesto que me atraía todo ese mundo.

Pero al final, terminé en el apartamento junto a Valentino. Tanto él como yo estábamos agobiados por el calor y por no tenerlo. Me dediqué a husmear por su armario, observaba su ropa y todo lo que contenían sus cajones. No revolvía, sólo observaba todo y me imaginaba como sería vivir con él. Quería tenerlo siempre a mi lado e incluso estaba dispuesto a convivir.

Me dormí en su cama, abrazado a su almohada y con el perro pegado a mí hecho un ovillo. Al despertar lo hice por culpa del timbre, eran las nueve de la mañana e iba como zombie hasta la puerta. Al abrir y ver la chica simplemente miré a Vale en mis pies y no pude dárselo.

-Lo voy a cuidar yo ¿no te lo dijo?-ella tan sólo me miraba fijamente y entonces me di cuenta que estaba en boxer.-Lo siento, es que aún dormía.

-No pasa nada.-respondió antes de darme dos besos.-Soy Bea.

-Encantado.-dije sin saber cómo reaccionar.

-¿Eres amigo de Olivier?-preguntó mirándome fijamente.-Me suenas mucho ¿nos presentó ya?

-Soy Hizaki, no soy solo amigo de Olivier sino algo más.-comenté apoyado en la puerta.

-No sabía que Oly tenía tan buen gusto, espero que me cuides bien a Vale y también a él.-dijo antes de marcharse hacia el ascensor.

-¡Hasta luego!-dije antes de cerrar la puerta con Valentino en mis brazos.-Las chicas son muy raras.