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27/7/10

Un buen chico V


-Dejé a Yue y dos de mis amigos son sus hermanos, somos cinco en total en el grupo, no estaban felices conmigo ... aunque ya se le pasó el berrinche a Yue y todos estamos bien.-dije inclinándome con una sonrisa.-Los verás en la boda, seguro que son los que más ruido hacen de toda la sala.-me despegué de él y fui hacia la barra pidiendo su bebida y para mí tan sólo un Malibú con piña... algo con poco alcohol.

-Oh, Yue es el chico que me contaste ¿verdad?-dijo cuando regresé con las bebidas, tal vez había estado recordando ciertas conversaciones que habíamos tenido.-Que bueno que se han arreglado. Ah, ira Max ¿también?-realmente era el único de mi círculo que conocía, yo tampoco conocía a los suyos.

-Por desgracia sí, vendrá Max...y espero que no termine intimidando a ninguna de mis amigas... tiene las manos muy largas.-murmuré y eché a reír.-Recuerdo que le presenté a la hermana de Yue cuando aún no salia con mi amigo.-tuve que parar de hablar un segundo porque las carcajadas iban solas.-Y bueno terminó con las baquetas rotas en la cabeza.

-¿Será por eso son amigos?-alzó una de sus cejas mirándome, sabía que me estaba acusando de tener las manos largas.-¿Quién más que conozca irá a la boda? ¿Irá Wilde?

-Irá mi hermana, su marido, el hijo de su marido, el novio del hijo de su marido o eso creo, Kamijo, Jasmine, mis amigos de la banda y por supoesto que estará tu amado Wilde. El cual no para de tontear con el nuevo cura.- cura que no era como Lionel, ese era heterosexual. Pero sabía bien que un halago no amarga a nadie, y más si esos halagos luego tenían recompensa en el cepillo. Entonces recordé.-Sólo espero que Lio no venga con su novio... Taylor es capaz de aparecer y entonces a mi padre le da un paro cardíaco.

-Boda gay.-murmuró.-Tenía que estar llena de hombres probando que pueden ser más zorras que cualquier grupo de mujeres.-se echó a reír cuando dijo eso, en realidad tenía algo de razón pero no del todo.-Eso te lo aseguro.

-¿Quién es Taylor? ¿Tu padre no se lleva bien con él? ¿O qué?-preguntó seguro por lo que había dicho del infarto.-Creo que al único amigo de tu padre que conozco es a U-ta, muy caballeroso se porto conmigo, es muy propio él.-bueno no era el único, también conocía a Paulo.

-Uta sigue enamorado de mi padre, no creo que le sea grato asistir a la boda. Sí estará Anii que es su hermano, Imai y también Hide. Todos son como Uta, todos son como mi padre, claro que Uta se descontrola si toma azúcar... es como ver un antes y un después... es como un adolescente y por lo que sé se la pasa molestando al resto del grupo.-sonreí cuando recordé algunas cosas que me contó mi padre.-El hermano de Taylor casi mata a Uta, mi padre mató a ese hombre cuando lo vio sobre el que era su novio mientras intentaba violarlo... y bueno mi padre tuvo que huir de Japón. Añade que Taylor es el ex novio de Phoenix... tienes una mezcla explosiva.-el mundo era un pañuelo, y más cuando tanto asiático terminaba en este país intentando buscar un nuevo futuro, o tal vez tan sólo huyendo de un pasado tormentoso.-Aunque Lionel es.-sonreí como un adolescente.-Creo que fue el primer chico que me gustó, a parte de Lexter, él era cura y un cura peculiar... la verdad.

Se quedó mirándome casi ojiplático. Parecía haber bajado de una atracción de esas que vas a toda velocidad y haces giros en el aire. Boqueó un momento y siguió intentando averiguar más.

-Pues que vocación tan rara.-dijo volteando hacia los músicos para no mostrar ante mi sus dotes de expresividad.-Mira que ser sacerdote y modelo, no es algo que se vea todos los días.

-Dejo de ser sacerdote, ahora se casará con Taylor y es modelo. Aunque con lo tímido que es no sé como aguanta modelar.-reí bajo al recordar lo rojo que se ponía cuando hacían halagos sobre tus dotes de profesor, aunque más bien todas las chicas lo hacían por su físico, también algún chico.-Aunque siempre va Cat con él suelen trabajar juntos.-eso para Lionel era un punto de apoyo, no conseguía averiguar como ese niñato tenía tantos contactos y conocía a tanta gente.-Así que no hay problemas.-tomé aire dejando que la música me dejara como en coma un instante.-Cat también estaba en la fiesta, creo que incluso te saludó. Su novio es el amigo del mejor amigo de mi hermana. Ese no sé si irá, no creo que tenga invitación. Ese maldito siempre se pasa la vida buscándome para que nos peguemos y a la mínima se sonroja el muy idiota.-claro que hablaba de Amaury, no había otro idiota en la ciudad como él.

12/1/10

Madurar IV


-Gracias.-sonreí observando los gatos.-Hero ama los nekos, mamá no le deja tener ninguno y rabia porque todos los niños tienen mascotas menos él.-comenté cerrando los ojos un instante y suspirando.-Supongo que es lo único malo que se tiene si vives bajo el techo de una maniática de las cosas caras...

-Bueno Hiza...-susurró interviniendo mientras clavaba sus ojos al frente.-en su casa, por lo tanto ella es la reina y dicta las normas.-sabía que hablar de mi madre le incomodaba y siempre intentaba quedar en un termino medio.-Ven.-dijo cambiando de dirección.-Vamos a comer algo.-comentó mirando los locales de comida que estaban al fondo de aquella zona comercial.-¿Qué quieres comer? me niego a dejarte ir a tu casa sin comer antes

-Me alegro que preguntes, me muero de hambre.-comenté.-Yo me pido una pizza de cuatro quesos con salsa chili.-dije señalando la pizzería.-Allí está bien, se come bien la verdad. Pero nunca he venido, siempre suelo pedir por teléfono.-el nombre del local era muy conocido, había como unos seis y todos estaban llenos siempre. Pero aún no eran las dos, hora punta, sino que un poco más tarde y había algunos sitios libres de puro milagro.

-Bueno, vamos.-dijo conforme mientras me acompañaba aferrado a mi brazo.

Entramos en el lugar dejando las bolsas a un lado de la mesa, en todo el fondo. El camarero vino tras un par de minutos. Yo me quedé en silencio mirando las pizzas nuevas que había y sus ingredientes.

-¿Qué desean?-preguntó el chico observándonos fijamente con unos ojos enormes y azules. Era el tipo de ojos que me gustaban, parecía los de un gato buscando una pequeña presa. Sin embargo mi instinto decía que era todo menos homosexual o bisexual.

-¿Pides tú una grande y yo te robo un pedazo?-me preguntó mientras dejaba el pequeño bloc con el menú sobre la mesa.-Eso sí, un agua mineral sí quiero.-dijo comunicándoselo al camarero para que anotara.

-Ah no, tú vas a comer bien.-dije mirándole con cierto aire de superioridad, sólo me sacaba unos años y además yo le sacaba unos cuantos centímetros y mucha testarudez.-Una familiar de cuatro quesos, salsa chili y extra de pollo.-el muchacho asintió.-También dos cocacolas para mí y un agua mineral mediana para él.-siguió anotando.-Luego deseamos dos helados de estos.-señalé el dibujo que había, era un helado de tres sabores con cacahuetes por encima.

-De acuerdo, todo anotado.

-¡Hiza!-casi comienza a llorarme como lo hacía mi hermano Hero.-Tú quieres verme como una vaca, ya lo vi todo.-dijo suspirando después.-Seguro que tu padre te dice que no como bien, se lo dice a todos.-frunció el ceño y alzó el brazo moviéndolo como si eso fuera agresivo en un pitufo como él.-¡Pero es mentira!-alzó un poco el tono de voz para luego mirarme fijamente.-Si como bien, más ahora que aprendo a cocinar para él y pruebo todo para saber si está bueno.-suspiró.-¿Cocino bien verdad?-frunció el entrecejo fulminándome con la mirada.

-Sabes que como cualquier cosa, incluso ladrillos.-respondí.-Aunque he de decirte que ya no necesito tanto bicarbonato.-reí a carcajadas.-Dios recuerdo las primeras galletas... eso no eran galletas, eso era armas de destrucción masiva.-palmeé su cabeza.-Gatito, tú tranquilo que seguro que mi padre se come todo.

-¡Cruel!-dijo riéndose.-Sólo que con esas me paso que le eche más sal que azúcar, fue un error tonto.-desvió la mirada algo pensativo, pero feliz.-Además he hecho cosas buenas.-sentenció dejando sus manos sobre la mesa.-Lo que pasa es que tu padre es muy tiquismiquis con la comida.-estaba algo sonrojado cuando dijo aquello. No sé porqué lo hizo, tal vez por algún desastre que había hecho.

-Mi padre es como yo, un saco sin fondo. Pero ahora intenta no pasarse con todo lo que come, simplemente quiere seguir con la figura que tenía con veinte años...-observé a. chico llegar con el pedido y tomé un trozo para saborearlo.-Come o te juro que hago que te lo tragues.

-Intenta que coma por las malas y te doy un pellizco del que te acordarás toda la vida.-comentó con una sonrisa mientras abría la botella de agua para darle un sorbo. Tomó entonces uno de los pedazos aunque no estaba conforme.

-Oye ¿qué te parece el nombre de Atsu para mi hijo? crees que tendrá tan malas pulgas como mi padre?-di un sorbo al cocacola para engullir un trozo tras otro. No tenía fondo, cuando lo decía era por algo.

-Es un nombre lindo, y seguro que a tu padre le haría ilusión.-se quedó pensativo y entonces me miró fijamente con aquel trozo en su mano, casi no le había dado un mordisco.-Pero... no es sólo decisión tuya ¿no?-una de las empleadas de la pizería no paraba de pasearse frente a nosotros.-Sí, tu padre tiene razón.-comentó alzando una ceja.-Eres un rompecorazones.-comentó señalándola.-Pero igual no le da pretexto para celarme, bueno... el me cela con todos en realidad.

-Ya te dije que no voy a permitir que ella se acerque, ya firmó un contrato por el que cede todos sus derechos sobre el bebé.-me molestaba que me dijera que ella también tenía poder sobre el niño, niño que quiso abortar y me pidió a mi el dinero.-Y sobre los celos, que le den... últimamente no te hace caso

-Sí.-susurró.-Últimamente estoy después de todo, y más no me deja salir. Comienzo a sentirme como un preso.-me tomó de una de mis manos y dio un mordisco de la pizza.-En cuanto a ella... es cierto que lo que quiso hacer fue algo horrible.-frunció el ceño y me miró a los ojos.-pero... bueno, nunca se saben las vueltas que da el mundo, por el mismo bebe debes intentar llevarte más o menos bien.-sus dedos acariciaban mi mano mientras yo intentaba no sofocarme, quería irme de allí en ese instante. No deseaba llevarme con ella, la detestaba.-y en todo caso nosotros tenemos experiencias con bebes así que no lo puedes dejar cuando estés ocupado ¿de acuerdo? es más, puedes quedarte perfectamente en casa.

-No, el niño es mi responsabilidad.-dije bastante serio.-Es mío y no voy a permitir que otro lo cargue. Parecerá egoísta, pero es lo único bueno que me queda de esa relación. No pienso perderlo, al menos él me recordará los buenos tiempos y no los que vivo ahora.-últimamente mi madre estaba en contra de mis deseos, me veía como alguien que no sabía dirigir su vida, Oly seguía sin ceder ni un paso hacia delante y yo ya estaba desesperado.

-Sé que eres responsable Hizaki. Pero un bebe es mucha presión para criarlo solo, eres muy joven aún.-siempre escuchaba lo mismo, siempre. De boca de quien fuera escuchaba lo mismo.-deja que te ayude ¿de acuerdo?- dejó de agarrarme la mano para continuar comiendo.-Sirven pedazos muy grandes de pizza en este lugar.

-No y punto.-respondí.-Cambiemos de tema mejor.-comenté recostándome en la silla.-¿Cómo podría conquistar a Oly? he hecho todo lo posible y nada.-no quería confesar lo que él me había dicho, pero necesitaba que me aceptara un poco...al menos caricias.

¿Tú le quieres o simplemente te gusta? Hay mucha diferencia entre una cosa y otra.- alzó de nuevo una de sus finas cejas y me miró fijamente.-No me digas que lo único que quieres es meterte en sus pantalones, porque me decepcionarías mucho.-se cruzó de brazos mirándome de forma severa.

-Cómete eso.-dije arrimando el plato hacia él.-Ahora, no me hagas tratarte como a mi hermano pequeño.-no había comido a penas nada, eso me preocupaba.-Sobre Oly digamos que ambas cosas. Quiero tenerlo para mí, cuidarlo y también hacerlo. Joder que soy un cumulo de hormonas y es normal.-di un trago al cocacola y me quedé mirándole fijo.-¿O es que tú no tienes ganas? ¿o es que no las tiene mi padre? es normal.

-Claro que sí.-suspiró después de decir aquello.-Seguro que tu padre te dijo como empezamos nosotros.-no lo había dicho, tan sólo dijo que le quería a él y no a nuestra madre.-Lo nuestro fue del sexo al amor, pero así en realidad no es lindo.-bajó la mirada mirando la pizza que había frente a él.-Es ofensivo pensar que te quieren sólo por eso, a mí me gustan los chicos románticos, detallistas pero sin presión alguna.

-Veamos le he comprado algún detalle, le he invitado, le he llevado a pasear, cuidado cuando se lastimó el tobillo e invitado por último al teatro que será esta noche.-tomé aire y lo dejé escapar.-Dios es que... ya no sé que hacer. Además él más de una vez me ha dejado besarlo, pero luego me rechaza. Es extraño... incluso tuvo celos de Miho.

-Ay...Hizaki...-negó con la cabeza susurrando aquello.-Te cela y mira como se porta contigo, yo creo que le pones nervioso y dudoso tal vez.-sonrió un poco y me miró a los ojos.- o a lo mejor tiene algo en común con Jasmine, y es que le daba miedo estar con alguien de forma seria. Pero eso no significa nada, tú has visto como es Jasmine con Kamijo

-Te digo que no es eso. Él tiene miedo de salir con alguien, aunque no sea de forma seria.-no quería decirlo, pero no me entendería quizás.-Su pareja lo destrozó a golpes más de una vez, su ex pareja...para colmo también era asiático.-apoyé los codos en la mesa con la mirada llena de furia.-No me quiere decir donde vive... pero nada más me lo diga te juro que le crujo.-mis nudillos resonaron y mi mal humor apareció.

-¡Ni se te ocurra!-se puso bastante nervioso por mi amenaza.-¡Dios! ¡Eres igual a tu padre!-exclamó tomándome de las manos.-No sabéis arreglar las cosas hablando y los dos igual de vengativos, entre otras cosas. Además por cosas así luego tenemos todos famas de Yakuzas.-estaba molesto, mucho, y terminó tomando agua intentando calmarse.

-No merece estar vivo.-respondí a sus palabras.-Le golpeaba por todo y eso ha hecho que tema a cualquiera que se acerca a él. Por su culpa no vive de forma plena, por miedo.-tomé el trozo de pizza que no quería y miré la carta de postres, tenía hambre.

-Las personas reaccionan de distintas maneras a las situaciones.-dijo tras suspirar y negar con su cabeza.-pero más violencia no enmendara nada y ademas puedes meterte en un lío gordo Hiza.-levantó entonces la mano para que el camarero viniera a atendernos.-¿Nos traes dos helados de vainilla por favor?-me quitó la carta y miró los postres.-Además también quiero un brownie.

El chico sólo asintió anotando todo en su libreta y caminó hacia donde estaba su compañera para que preparara el pedido. Mientras yo intentaba calmarme y dejar de pensar en ese montón de estiércol.

-Lo sé, pero no quiero que quede todo como si nada.-había agarrado la lata y la hice añicos aplastándola. La dejé en un lado y miré fuera, hacia la calle.-No quiero que mi padre sepa nada, no de Oly sino de lo que pasó con él. Esto que te he dicho lo debes olvidar.

-Yo como si estuviera muerto y no hubiera escuchado nada.-sonrió de forma amable intentando quizás relajar el ambiente.-Pero de todas formas él no tiene porque avergonzarse por ello. Él fue una víctima y no tuvo culpa de nada.

-Victima o no eso haría daño a su orgullo, también es un secreto.-cerré los ojos un instante y le miré fijamente.-¿Sabes? me vuelve loco, sobretodo cuando duermo con él... tiene ese aroma que te engancha.

-Entonces eso debería bastarte para que no buscaras enfrentamientos.-intentaba aconsejarme sin apartar su mirada hacia la mía.-Oye Hiza, ¿trajiste tu auto? es que Atsushi no sé que hizo con las llaves del mio.-aceptando el postre que acababa de llegar. Sonrió al chico y yo hice un ademán con mi cabeza.-Me mareé una vez manejando y ahora todos piensan que no puedo hacerlo.-bufó y clavó la cucharilla en el helado.-El caso es que hoy era día de visitas donde Seth y ya había faltado el otro día para llevar a Jun al odontólogo, que con lo de los dientes se ponía frenético.

-Terminemos el postre y te llevo donde quieras.-dije colocándome un cigarrillo en los labios y lo prendí. Era la misma marca que los de mi padre, los necesitaba.-Tiene que estar al llegar.-murmuré con el pitillo tambaleándose en mis labios.

-La misma mala manía de tu padre.-frunció el ceño echándose hacia atrás en el asiento.-Verás, quiero ir a ver a mi hermano a la clínica.-dijo mirando mi cigarro como si pudiera tener poderes especiales para apagarlo.-Por cierto, ¿no sabes tú donde escondió tu querido padre mis llaves?-comenzó a toser y me sentí mal por estar fumando frente a él.

-Lo siento.-dije apagándolo en el cenicero y eché el humo por la nariz observándole.-Pues no tengo idea, la verdad.-era una mentira piadosa, yo mismo la tenía en la mesa de mi habitación.-¿Qué edad tiene tu hermano? me habló poco mi padre de él.
-A saber donde me las puso.-chasqueó la lengua y me miró algo ilusionado comenzando a describirme a su hermano.-Tiene diecisiete años y la gente dice que nos parecemos, pero el condenado es más alto.-me miró calculando estatura y sonrió.-Como de tu estatura vamos.-yo tomaba un poco de helado mientras me comentaba todo aquello, era algo que le hacía olvidarse de los malos momentos y sabía que escucharlo le daría tranquilidad.-Es algo desordenado, pero muy bueno cuando quiere y malísimo para los números.-sonreí cuando dijo aquello, porque a pesar que se me daba bien componer y escribir... amaba la economía, si bien no quería dedicarme a lo que mis padres decían.-Pero le pones a pintar o tocar algo en guitarra y es un Dios; las artes visuales y la música son lo suyo.

-Me gustaría conocerlo.-mi padre me había dicho que era un chico que estaba traumado, que parecía no poder recuperarse de un golpe duro como fue la perdida de su madre, tan cercana a la de su padre. Era lógico. Mi padre tampoco pudo recuperarse en absoluto de la muerte de la abuela. Mi madre siempre me decía que en ocasiones se echaba a llorar o simplemente compraba sus flores favoritas, sólo para quedarse contemplándolas durante horas.-Me hizo gracia encontrar porno en el pc de papá, todo por su culpa.

-¡Si!-dijo alzando la voz para luego comer más helado.-Y eso que el necio no me admitía que era gay.-arrugó la nariz y sonrió.-bueno bisexual, porque le pasa por el lado una mujer y se rompe el cuello para verle el culo.-se echó a reír a carcajadas y yo le secundé. Un buen trasero era un buen trasero.-Aunque las últimas veces que he ido esta como algo triste, pero el doctor dice que se le pasará cuando salga y volverá a ser el mismo ególatra descarado de siempre.

-Pero curado.-recalqué. Intenté desviar el tema de las drogas y los demás problemas que él sufría en otro tema que me interesaba.-¿Piensas que puedo agobiar a Oly? es decir, demasiados regalos y caprichos para alguien que... sólo me deja como mucho rozar sus labios

-Pues...-se quedó pensativo con su cuenco casi vacío, mientras el mío aún estaba repleto.-Si no le gustas sera un fastidio.-suspiró como si eso hubiera pasado en su vida.- pero no creo que no le gustes por lo que me has contado... creo mas bien que le pones nervioso y no sabe como actuar. Por eso mismo que le paso.-hacía referencia a los golpes de su ex, ex que quería sacudir durante horas.-A los chicos nos gustan los regalos, sea como sea, pero darle muchos regalos puede hacer que se sienta presionado a darte algo...-yo sólo quería que aceptara una oportunidad, poder besarlo lentamente durante horas y perderme en su perfume.-No sé si me entiendes...

-Sí.-susurré recostándome bien en la silla.-Supongo.-estaba inquieto porque lo último que quería que pensara era eso. No deseaba por ningún momento que quería tener su corazón de esa forma, simplemente me comportaba con él como si fuera mío.-No es por conquistarlo, no lo hago de esa forma... por momentos olvido que es sólo mi amigo.

-Bueno Hizaki, no quieras adelantar las cosas, se suave con él.-siempre quería ir despacio pero las ganas me hacían olvidar el plan.-Entiende por lo que pasó.-siguió comiéndose el helado mientras me miraba y meditaba.-Tengan citas, han salido a caminar juntos, comer helados ¿o algo así?

-Sí, hemos tenido.-murmuré.-Quiero mostrarle mi lugar favorito y demostrarle que es especial... pero.-cerré los ojos un momento y luego le observé.-Cuando lo abrazo, cuando me consiente que bese su rostro o cuando se queda dormido pegado a mí... no veo diferencia entre eso y ser pareja. He sentido celos, y lo peor de todo es que me siento su dueño sin serlo.

-Digno hijo de tu padre, que herencia tan fregada tienes.-me tomó del rostro y acercó el suyo.-Eres muy lindo Hizaki, además eres una persona encantadora.-se alejó después de acariciarme como si fuera una propina por portarme bien con Olivier.-Yo lo sé.-sus palabras por un instante me recordaron a mi madre, al igual que sus acciones.-Así que...-chasqueó los dedos y rió.-demuéstrame tu lado seductor, piensa que yo soy Oly.-sonreí ante eso, pero ya lo había sido.-¿Qué le dirías para ir más en serio?

-Ya he sido seductor, créeme que no funciona.-ya estaba resignado, pero le compré los regalos y ahora no sabía si dárselos. No era mi pareja, sin embargo lo veía y lo sentía mío.-Además coquetea conmigo y luego se escabulle.

-Entonces es tímido.-sonrió de forma maliciosa y me miró fijamente.-Insinúate, tómale mucho de la cintura y esas cosas.-lo típico que hacía.-Ya sabes, meros roces al caminar a ver como reacciona.-terminó de comerse el helado y comenzó con su dulce.

-Me toma del brazo para caminar, me deja abrazarlo en la cama y dormir con él. Créeme esos roces ya están.-seguía comiendo el helado, pero de forma pausada, no como la pizza.-Nos hemos besado un par de veces, pero me dice que eso no lo hacen los amigos... mi replica es que no lo seamos... y responde que no es lo que merezco.

-Demuéstrale que te importa, que te interesa, unos regalos y detalles monos no conseguirán eso.-alzó una ceja y me miró de nuevo con aquellos ojos acusadores.-Una relación necesita más que eso.- dejó los platillos a un lado y el camarero vio el movimiento viniendo hacia nosotros.-¿Vamos Hiza?-me extendió la mano mientras pagaba el tiket de todo lo que habíamos comido.

-Phoenix, eso ya lo hice.-dije tomando su mano para luego agarrarlo por los hombros, engancharlo como hacía con mi padre o con mis amigos.-Dijo que le diera tiempo... pero esperaba al menos que me permitiera besarle.

-Bueno...puedes entonces enseñarle como son los besos de los Sakurais-sonrió algo rojo al decir aquello.-A mí me gustaría conocerlo, se oye como una persona linda.- me pellizcó la mejilla como si fuera un niño y luego me dejó un beso en ella.

-Sí, no sé como mi madre tiene amigos así.-comenté como si nada.-Además, hace unos meses tuve unos sueños raros.-murmuré.-No les di importancia hasta que supe su nombre y que venía a la ciudad.

1/1/10

Madurar I


Madurar


Desde niño todos hemos oído la típica frase “debes ir madurando”. Primero nos quitan la ilusión de los cuentos de hadas, la navidad y todo lo que sea mínimamente infantil. Vamos hacia la juventud olvidando sueños de astronauta y deseos de fama. Terminamos siendo el prototipo que tanto desean nuestros padres, pero nos revelamos. Queremos seguir soñando, sea como sea, y nos tachan de inmaduros. La segunda frase más escuchada es “cuando seas padre”. Bien, a mi me llegó el momento de ser padre y de empezar a madurar precipitadamente.

Siempre pensamos que vamos a ser mejores que nuestros padres, más permisivos pero a la vez que se nos respetara. Creemos tener la llave de la sabiduría al haber sido hijos, pero lo duro es ser padres. Olvidamos por un momento los tragos amargos y pensamos que únicamente vamos a jugar con nuestros hijos, pero no todo son juegos y sí muchos castigos que pueden doler más al padre que al niño.

Desde que mi padre tuvo conocimiento de que iba a ser abuelo todo se volvió un caos. Quería que yo fuera la clase de padre que el fue, al menos los primeros años de vida, e intentar ayudarme a pesar que mi madre decía que era contraproducente. Me dio un talón bancario con una cantidad casi desorbitada para que comprara un apartamento amplio o una pequeña casa, deseaba que al menos tuviera un techo donde dormir lejos de mi madre y de cualquier persona que pudiera colaborar conmigo. Sí, es genial vivir solo, pero no es tan grandioso cuando tienes que cambiar pañales y levantarte cada cinco minutos en la noche.

Para que la inversión fuera buena, y no estúpida, me hizo prometer que iría con él en búsqueda de apartamento. Sin embargo, no pudo por varios motivos que le impidieron asistir. Tenía que quedarse en casa arreglando algunos asuntos y Jun se quedaría con él, cosa que agradecí. No quería que Jun se cansara, nos impidiera ver algunos apartamentos o no pudiéramos hacerlo de la forma que esperábamos. Entonces Phoenix se puso en contacto conmigo, él sería mi guía con miles de anotaciones en periódicos de venta y alquiler.

Lo esperé en una zona del centro sin escoltas, ni por mi parte ni por la suya. Quería sentirme libre, actuar con comodidad, y mi padre cedió. Era las doce del medio día, comeríamos y hablaríamos. Pero primero tendríamos que hacer una búsqueda intensiva de apartamento. Quería uno luminoso, cerca de Miho y de Olivier, para poder así no tener que desplazarme demasiado. Además que tuviera buena vía de comunicación con la zona centro, donde vivía mi madre, y la zona donde estaban ellos dos con el pequeño Jun.

-Dios, como tarda.-murmuré frente a una tienda de ropa de bebé.-Seguro que mi padre lo retuvo.-susurré mirando el reloj del móvil. Estuve tentado en llamarlo, pero no lo hice. Sabía que tal vez no había podido deshacerse de Jun o que se tropezó con algún conocido, simplemente debería ser paciente.

-¡Hiza!-gritó cuando aún estaba alejado de mí. Llevaba unos jeans corrientes y una camiseta negra que tenía impresa la palabra sex en letras doradas. Su tinte había cambiado a oscuro, su cabello estaba algo cortado y le quedaba bien. Sin embargo, me extrañó verlo sin su rubio habitual.-¿Y? ¿Qué tal?-me preguntó con una sonrisa esperando que dijera algo de su nuevo estilo.-He decidido arreglármelo así para la boda.

-Ya te lo vi el otro día, pero lo llevabas tapado bajo la gorra.-Lo había visto paseando de tiendas con Jasmine, si no me acerqué era por miedo a que su loco amigo me violara frente a todos. Siempre iba con complementos en la cabeza, era extraño verlo sin un pañuelo o gorra. Aunque más tenía Olivier, como siempre decía "barbie complementos", pero me agradaba su seudónimo de “zanahoria”. Sería bastante curioso verlo al lado de Phoenix y de la loca de Jasmine.

Iba vestido informal, lo agradecí. No quería llamar mucho la atención, pero aún así lo haría. Vestía una camiseta blanca con una portada parecida a la de un periódico de deportes, todo en blanco y negro con ciertos detalles en rojo, y unos jeans algo caídos en negros. Las deportivas eran las que me había regalado mi madre días atrás, siempre me iba dando cosas... quizás para que no vistiera siempre con mis favoritas, un par similar pero en otro color.

-¿Dónde?-no respondí a su pregunta, tan sólo lo tomé del brazo para que me siguiera.

-Vamos, tenemos que hablar y ver...

-¡Bien! ¡Vamos andando!-dijo enganchando su brazo con el mío mientras sacaba de su bandolera un periódico.- Vale, pero a lo que vamos.-miró algunos con circulitos y me dejó aquellas anotaciones.-Mira, estos son algunos departamentos que averigüe, no están en mala zona y los precios son negociables... seria cuestión de verlos.-yo observaba las direcciones y reconocí algunos que quedaban justo al lado de Olivier.-Siento haber tardado, tu padre es un caso serio.-murmuró frunciendo el ceño.-quería que dejáramos a Jun con una niñera y acompañarnos donde fuéramos.-dijo con seriedad.-Cada día se pone mas posesivo, si no es por que se que seria tonto creería que el piensa tenemos algo.-comenzó a reír aunque tenía cierta coherencia con lo que podía pensar mi padre.

-Mi padre siempre piensa mal de mí, pero le entiendo.-respondí.-Sin que mi madre lo sepa, me he acostado con todas sus amigas y con las hijas de esta.-me encogí de hombros y me reí a carcajadas.-Pero ya no soy así, alguien me ha hecho cambiar de la noche a la mañana.-comenté mientras acomodaba bien mis gafas de sol y la gorra que llevaba.-¿Son todos cerca de las direcciones que te dije por msn?

-Quién lo diría Hizaki, si tienes fama, pero tu padre es un tonto si yo te quiero a ti ya como si fueses un hermano más.-dijo mientras sonreía, para luego dejarme un beso en la mejilla. Se puso algo rojo, aunque siempre andaba sonrojándose por casi todo.-Este es el más cercano, lo vende justamente un amigo mio.-comentó indicándomelo.-Lo bueno es que tiene casi puros ventanales, es precioso, además lo usaba mucho para dar fiestas...-se quedó en silencio y noté esa mirada de depravación, era parecida a la que solía aparecer en mi padre.-y que fiestas.

-Quiero que sea luminoso, pero no peligroso.-dije mirando bien los ventanales.-Ahí es fácil que junior haga de las suyas y me quede sin hijo.-comenté algo resignado.-Aunque se podría poner barrotes, pero no sería lo mismo. ¿No hay alguno con ventanas normales con doble cristal?-odiaba el ruido del tráfico, sobretodo despertarme a media noche por el paso de algún trailer.

-Hay uno.-dijo tras quedarse un buen rato parado ante todo el transito. Los peatones intentaban esquivarlo como podían, y él sólo se quedó ahí quieto recordando.-pero... ese es más pequeño.-murmuró cruzando sus brazos, para después llevar sus manos a la cabeza y mirarme.-Además el edificio no es tan bonito y tiene en el bajo unos locales comerciales.-caminó hacia mí y se quedó mirándome a los ojos.-Vamos a ver los departamentos por orden, los que estén más cerca y después los más retirados.-yo quería ver uno que estuviera junto a la casa de Olivier a ser posible.-Te aseguro que cuando consigamos el indicado te darás cuenta.-dijo con una sonrisa mientras me tomaba de la mano para salir corriendo y cruzando prácticamente sin mirar.

Cuando me quise dar cuenta había tirado de mí haciéndome correr tras él. Sin duda me gustaban otro tipo de chicos distintos a Phoenix, Olivier se hubiera muerto antes de hacer eso.

-Tengo que decirte las razones del porqué de una de las direcciones.-comenté.-Pero no quiero que se lo digas a mi padre, creo que no le agrada esa persona por el simple hecho que es una amistad de mi madre.-argumenté mi razonamiento, pero en realidad no quería verme con nadie. Así era mi padre, en cierto aspecto no quería que me descentrara de mis estudios aunque ya lo había hecho. Yue tuvo un pase porque le recordaba a Uta, nada más.

14/12/09

Estrés IV


-¡Yo os mato! ¡Hijos de la grandísima puta! ¡Yo os mato! ¡A ti y a Eduart! ¡Os mato a los dos! ¿¡Como se atreve ese idiota de casi cuarenta años dejar preñada a mi princesa?! ¡Joder! ¡Ese tio es un soberano gilipollas! ¡Me cago en su putísima madre! ¡Me lo cargo! ¡Y tú! ¡¿Qué estás diciendo?! ¡Te casaras con la chica y punto!-el Atsushi conservador se mezcló con el neurótico atolondrado de su juventud y dio una mezcla muy extraña y prácticamente letal. Yo, no podía pensar en nada. Creo que simplemente sentía que el mundo se abría bajo mis pies y el infierno me llamaba con una canción desfasada de guateque de los sesenta.

-¡Se casará con otro! ¡Pienso quedarme con el niño yo!-comencé a llorar por culpa de los nervios, la tensión siempre me hacía desfogarme de ese modo.- ¡No se hablará más!

-Mi Acchan.-creó que escuché de labios de Yutaka mientras lo abrazaba-Acchan, tu corazón. Por favor, por favor... Toma aire, por favor.

-¡No me grites! ¡Tampoco hables así de mi Eduart! ¡No me trates como a una niña! ¡Ya no lo soy! ¡Te guste o no! ¡Ya no lo soy!-ahí empezó Miho a gritar de forma desesperada, al igual que yo.-Y alégrate, mejor lo sabes tú y no él.-murmuró cuando todo quedó en silencio.

Noté como mi madre se sentía fuera de lugar, aunque intentaba mantener la compostura de la forma más correcta posible.

-Atsushi.-susurró al fin mirando directamente a mi padre.-No.-balbuceó.-No actúes así.-susurró mientras iba tomando la confianza suficiente para tomar su tono normal, ese que daba la impresión que ella podía con todo.-Un hijo jamás es una desgracia y ten en cuenta que tu hijo no es tan pequeño.-por unos instantes deseé ser un niño. Quería ser un niño de nuevo sin preocupaciones, o más bien la única era hacer la tarea antes de la hora de los dibujos.-Si tuvo la madurez para meterse con alguien, la tendrá para criar a un hijo.-se giró hacia la madre de Miho.-Felicidades supongo.-dijo observando con frialdad a Megumi.-No puedo creer que seré abuela, Hizaki.-murmuró acariciándose suavemente la sien mientras me miraba.-Sólo una cosa te digo, es tu responsabilidad, y como tal, aprenderás a responder por ese niño.-sus ojos estaban clavados en los de mi.-No consentiré ni que tu padre o nadie te ponga todo en bandeja de plata.

-Pienso seguir empeñado en mi carrera, tendré tiempo para cuidarlo y papá me debe un piso. Se lo recuerdo ahora porque lo necesito.-él parecía aún con deseos de matarme o vengarse de alguna forma. No le gustaba estar desubicado, no tener el control en lo que sucedía en nuestras vidas.

-Sólo diré una cosa.-dijo con su mirada firme en mí-Ni se te ocurra dejar que esa mujer se largue con él.

Me di cuenta de porqué había dicho aquello, tenía a mi hermana aún detrás observando todo y esperando su turno. Ella creció lejos de él, su niñez y adolescencia fue un caos sin su control, o al menos el lo vería así. Mi padre era estricto como padre en ocasiones, en otras era demasiado permisivo. Sabía que nos permitiría a ambos salir adelante, pero extremaría su control sobre nosotros como si fuéramos peones de un tablero de ajedrez.

-Papá se casa con otro, no me dijo que tenía novio y el novio no lo sabe. El novio está en Japón... yo.-las imágenes de Anne golpearon a mi mente de una forma que me hicieron quedarme en silencio unos segundos.-Por una extraña razón cuando me lo dijo pensé que dejaría a su pareja, pero su idea era distinta. Quería abortar y no lo permití, ese niño es tan mío como suyo.-apreté con fuerza los puños y los dientes para tomar fuerza en lo que iba a decir.-No controles mi vida, ya se lo dije a mamá... no quiero que ninguno se meta en mis decisiones.

-Por una vez hiciste algo sensato.-es lo que tuve como respuesta inmediata.-Pero.-tomó aire y supe que vendría otro gruñido.- ¡Existen los condones! ¡Joder!.-gritó con fuerza y Yutaka lo abrazó de nuevo.- ¿Estás bien?-miró a Megumi y después a mi madre.- ¿Estáis las dos bien?-

-Acchan.-mi tío, por llamarlo así de alguna forma, se aferró con fuerza a mi padre. Yo lo considero mi tío, al menos se ha portado como tal. Creo que le debo muchas cosas que jamás le confesaré, es un pequeño gran hombre con aspecto debilucho y cara de niño.

-Sí, estoy bien.-dijo levantándose para ir hacia Miho.-No voy a decirte nada como tu padre, simplemente espero que él este contigo para apoyarte, ayudarte y hacer lo que un hombre debe de hacer con la madre de sus hijos.

-Se que estará conmigo y sé que existen los condones, pero si te toca...-susurró mirándola a los ojos.-Te toca.-lo de los condones y la miradita fue un gancho directo para el viejo, como así le decíamos algunas veces en nuestras conversaciones, el infartado simplemente resopló e intentó no gruñir más de lo debido.-Los niños no se planean. Llegan.-cerró sus ojos y leve sus puños. Era parecida en gestos a mí, pero ella sería la que pariría y esa parte me la ahorraba por ser hombre y no mujer.

-Seré abuela.-empezó a decir la madre de mi hermana.-Debes de dejarme cuidarte o al menos. Cuidar de mi nieta o nieto, pero quisiera que fueran dos.-la cara de Miho fue un poema, la pobre marimacho casi se cae de espaldas.-Déjame soñar Miho.

-Por dios Megumi no digas eso ni de broma.-murmuró mi padre mientras echaba su cabeza hacia atrás en el sofá.-Mierda de día. Primero el capullo en el aparcamiento, el idiota del camarero y ahora esto... ¿y mi jodido refresco?-parecía que lo llamó con la mente al servicio de habitaciones.

-Ya voy yo, tú calmado.-dijo Uta levantándose para ir hacia la puerta.

-Aquí tiene lo que pidió.-comentó aquel estilizado camarero que intentaba ojear la escena. Como todos los del servicio de habitaciones, siempre intentan ojear lo que sucede en un lugar y poder cotillear perversamente con sus compañeros.

-Arigato, después pagamos.-con toda la diplomacia del mundo le plantó un buen portazo.-Atsu...Atsu...-murmuró mientras le ofrecía el refresco.

-Hablando del rey de Roma.-murmuró dando un trago mientras intentaba tranquilizarse.

-Hizaki...me retiro, tengo miles de pendientes.-era un glaciar, me hacía sentir que no le importaba nada, pero sabía que ese no era el lugar apropiado para hablar del tema.-Me gustaría hablar contigo en cuanto puedas, a solas.-recalcó.-Doy por hecho, que no me necesitas aquí para nada.-se levantó de forma exquisita, tomó su bolso y se giró hacia la puerta.

-Si te he llamado es porque te necesito.-aquello surgió de mí como una autentica demanda, jamás había pedido a mi madre nada desde que era bien pequeño. Me había alejado de ella, la aparté de mi vida y ella de mí, pero sabía que en esos momentos sólo ella podía consolarme. Mi padre no lo haría, mi padre solamente quería echarme el sermón de la década.-En este momento estoy cagado de miedo, y no es únicamente por lo que penséis de mí. ¿Te crees que no tengo miedo? ¿Que no tengo miedo a ser un desastre de padre? ¿Te crees que nací sabiendo cambiar pañales? Con Hero he aprendido un par de cosas, con Jun también. Pero no son mis hijos, no tengo que educarlos yo.-empecé a agobiarme y las lágrimas surgieron solas.-Es la primera vez que tengo miedo.

-No llores inútil, que por el embarazo estoy más sensible de lo normal y me harás llorar igual que tú.-inmediatamente Miho me abrazó, sentí su perfume a cerezas y eso me calmó en parte. No sabía que hacer, no sabía nada. Me sentía angustiado y que el mundo se venía encima.-Y créeme, no eres el único que tiene miedo...

-Si os hemos hecho llamar es por algo. No para que uno nos encañone prácticamente, otra casi despelleje el sofá y tú te largues como si no pasara nada. Carajo ¿ya olvidáis como os sentisteis vosotros?-rodeé a mi hermana quedándome pegado a ella, éramos de distinta estatura y ella era algo más baja que yo pero las suelas de sus botas hacían que no nos viéramos tan dispares. Me había aferrado a mi hermana en esas semanas, sobretodo desde que cargábamos un secreto parecido.-Yo no pedí ser padre, pero tengo los huevos suficientes para aceptarlo. Tan sólo quiero apoyo, ya tomé mi decisión.

-Dejen de portarse como si fuera el fin del mundo...todos.-esa fue la voz de mi madre regañando a mi padre y a Megumi, sobretodo a ellos dos, para luego mirarnos a nosotros. Yutaka creo que fue el único que se libró de aquella mirada de hielo.-Ella estará embarazada, pero al parecer ama a su pareja. Tampoco es que sea tan niña como para tener un hijo.-observó a Megumi y sonrió leve calculando su edad, mi madre siempre sonreía cuando despellejaba a alguien mentalmente o simplemente intentaba hacer cálculos.-Con un leve cálculo rápido, si no fallo, no fue mucha la diferencia de edad a la cual tú tuviste a tu hija.-Yutaka intentaba rehuir su mirada, Megumi se calmaba como podía cerca de mi padre y él simplemente esperaba que se marchara.-Y a ti... si necesito repetirte que tienes mi apoyo, quizás no me conoces bien Hizaki.-clavó sus ojos azules en los míos dejándome sin aliento..-Aún intento procesar e imaginar como será oír que alguien me llame abuela...

-No es el fin del mundo Clarissa.-dijo mi padre levantándose.-No soporto a su novio, es un descarado que no tiene los suficientes huevos de plantarme cara. Y nuestro hijo.-hizo un inciso mientras caminaba hacia mí, se quedó tan cerca de nosotros que pude notar su aliento en mi cogote.-Aún no tiene ni diecinueve años.

-¿Y qué? a caso no he cuidado bien de Hero ¿no es así? ¿A caso no cambio los pañales de tu hijo cuando me lo pides? Más de una vez te he hecho de canguro, Miho también. No veo ningún problema en que no sepamos tratar a...-intentaba hacer memoria de todo aquello, no dejarme achantar.

-Eso ha sido una visita, no es el día a día. No es igual a cuando llora y no sabes qué tiene. No es todo pañales, nanas y comida. Recuerdo aún los primeros meses tuyos. Era un caos, no parabas de llorar. Siempre tenía miedo y angustia porque te ocurriera cualquier cosa.-no me imaginé jamás que mi padre se portara así conmigo, sobretodo tan nervioso como decía haber estado. Siempre lo vi firme, seguro, y tan sólo se molestaba cuando algo salía de sus enfoques.-Tu madre se llevaba despierta horas acunándote... no estabas enfermo, no tenías hambre, no tenías el pañal sucio... pero llorabas. Pensábamos que era del calor del verano... pero ahí estabas llorando y después descubrí que eran sólo intentos tuyos de chantaje desde que tenías pañales. Intentos de que siempre estuviéramos a tu alrededor.

-Tan egocéntrico como tú Atsu ¿qué querías? Además el niño tiene razón.-intervino Yutaka dándole bien duro donde más le dolía.-Por favor Atsu. Tú siempre serás un greñudo busca pleitos ¿acusas a tu hijo de ser un idiota que sólo busca peleas? ¿Quién se pegó el otro día con otro madurito por culpa de una pelea tonta? Por favor...-se encogió de hombros con aquella sonrisa y mi padre lo fusiló con una de esas miradas de ogro.

-Uta...-siseó.

-¿Sí?-preguntó como si nada, con una inocencia en su rostro que no se lo creía ni él.

-Cállate y deja de ponerme en evidencia.-al decir aquello él se quedó de puntillas palmeando la cabeza de mi padre, parecían dos niños discutiendo en un recreo.

-Es la verdad, trágatela.-respondió y pasó frente a mi madre-Felicidades, piénselo como un pequeño regalo. A vuestra edad no es lógico tener ya más hijos, por lo tanto esto es un regalo. Podéis vivir la maternidad y la paternidad de nuevo sin tantas complicaciones.-se giró antes de salir de la habitación.- ¡Miho! nos vemos en casa... tengo que contarle todo esto a tu otro tío.-puso sus manos en su mejilla y creo que simplemente se sacudió deseando de contar el chisme por todos lados.

Cuando mi madre se marchó sentí que el mundo entero caía sobre mis espaldas. Mi padre besó a mi hermana y a mi me miró fijamente.

-Vamos Megumi te acompaño a tu habitación.-dijo tomando la mano de Megumi.

Nosotros nos quedamos allí aún cerca el uno del otro, a solas. Mi hermana me miró preocupada y yo toqué su vientre unos segundos, me preguntaba si esa era la mirada que poseía Anne en esos momentos.

-Todo irá bien, tu hijo saldrá fuerte.-comenté con una sonrisa.-Además tu madre te ayudará, Yutaka también, el musculitos ya fue padre una vez y tienes a Eduart junto a tu extraño amigo.

-Eso lo sé, pero me da miedo decirle todo.-se aferró a mí y yo la abracé.

Supongo que tenía miedo que todo el cuento de hadas se fuera por la borda. Él aún estaba casado, su mujer lo abandonó pero seguía siendo su legítima mujer. Miho no podía decir nada, si ella se interponía se quedaría sola. Yo no permitiría que a mi hermana le hicieran daño, era mi hermana y, aunque fuera mayor que yo, tendría que defender su honor y cuidarla.

-Debo irme.-dije mirándola fijamente a los ojos.-Vamos a pasar la habitación y te llevo a casa.-comenté tomándola de la mano y ella accedió.

No dijimos nada mientras caminábamos por los pasillos del hotel hasta la salida, al final Yutaka había pagado la habitación y no tuve que hacer desembolso de lo poco que llevaba en la cartera. Al montarnos en el coche ella comenzó a llorar de nuevo, pero tenía puesta las gafas de sol para evitar que otros se dieran cuenta.

-Lo siento.-comentó.-Estoy más sensible que de costumbre, todo por culpa del maldito embarazo.

-No tienes que pedir disculpas, no creo que la carrocería del coche se agriete por un par de lágrimas.-dije abriéndole la puerta para ayudarla a subirse.

-Tendrás que comprar otro coche, este coche no tiene espacio para el bebé y sus cosas.-ya empezaba a pensar como una madre, pero era lo mismo que yo opinaba.

Jamás pensé que tendría que renunciar a conducir siempre este coche, tendría que ir acostumbrándome a llevar uno familiar aunque con aspecto deportivo. Conduje hasta su casa, ya sabía donde vivía su novio y supuse que querría ir allí para cuidar a Eduart. Al bajarse nos despedimos con la mano. No dijimos mucho durante el trayecto, tampoco en el adiós.

Cada uno iba pensando en lo que sucedía y sucedería pronto. Era necesario que nos diéramos cuenta de que ya éramos adultos, para nada unos adolescentes o unos inmaduros sin complejos. Teníamos que aprender a dar más que recibir, a los madrugones y las noches en vela.

Ella se marchó a descansar y yo por mi parte me dirigí a la academia de interpretación, para inscribirme rellenando el formulario que me entregaron. Tenía todo aprobado, aunque no había terminado el curso. Quedaban los exámenes de recuperación, para aquellos que habían suspendido, y los exámenes para subir nota de aquellos alumnos que lo desearan.

Iba a ser actor, costara lo que costara. Tenía una carrera que iba brillando lentamente en los escenarios como cantante y bailarín, poco a poco las letras parecían ir mejor en las plantillas de escritura de mi ordenador y en mi libreta, pero ya que no podía expresarme como pintor me aferré a la interpretación. La obra de teatro y sus ensayos, siempre tenía alguno que otro en los descansos, en horas extras lectivas y en algunos fines de semana. Pero era una obra que me sabía, me inspiraba, y que me alentó a decidirme a decir sí a ese cartel maltrecho que había en un tablón de anuncios.

Quería cuidar a mi hijo, ser padre responsable, pero también seguir mis sueños. No iba a dejar de tener lo que quería por mi hijo. Sé que suena egoísta, pero tenía la corazonada de que todo saldría bien y que era la mejor decisión de todas. Siempre podía terminar estudiando algo relacionado con las finanzas, se me daba bien ese ámbito y mi padre podía ayudarme con sus conocimientos.

Tenía posibles soluciones en la mesa y en mi manga, iba a coger el tren de aquella oportunidad y a intentar entrar con la mejor nota. Ya que la solicitud de inscripción iba más allá. Tendría que pasar pruebas y demostrar que yo era el adecuado. Por primera vez mi nombre no tendría importancia, sería yo quien consiguiera algo y eso me alentaba aún más.

Ya no hacía aquello por mi orgullo, sino porque mi hijo pudiera estar orgulloso de mí. Era algo que deseaba con tanta fuerza que mi hijo entendería. Tenía mi pequeña fortuna, ya que todo lo que me aportaba mi padre en mi cuenta de ahorros no lo gastaba. Siempre estaba ahorrando y revisando mi estado de cuentas, tal vez por miedo a un futuro o simplemente porque no sabía en qué invertirlo. La ropa siempre me la pagaba mi padre o mi madre, también eran regalos y no tenía que pedirla. Los demás gastos estaban descontados porque vivía en casa y lo único que tenía que pagar era la gasolina de mi coche. Cuando salía no gastaba en exceso, siempre me tomaba mis copas pero sin ser excesivo y los lugares donde iba era de entrada libre. Por ello tenía suficiente dinero para un año sin empleo, si todo iba mal.

11/12/09

Estrés III


-Ya van a empezar con sus juegos de críos.-escuché de lejos a mi hermana.-Tu viejo, compórtate como lo que eres y tú.-dijo mirándome con aquellas enormes gafas de sol.-Tú si que no tienes remedio.-me levanté y fui hacia ella quedando a su lado, me dio un leve golpe en el hombro intentando tranquilizarme.

-Miho, no se secretea cuando hay más personas en la habitación.-su madre parecía más pendiente a Miho que la mía, mi madre simplemente carraspeaba cuando hacía algo indebido.

-Sí, mamá.-sacó entonces unos papeles de su bandolera, con ellos comenzó a abanicarse y yo me pegué un poco intentando buscar un poco de aire.

-Pondré el ventilador, aunque pronto vendrá la reina de hielo y todo se congelará un poco.-escuché las palabras de Yutaka y supe que eran referencia a mi madre, me dolía que todo el mundo pensara así de ella pero era la verdad. Era una mujer fría en su aspecto, pero por dentro sabía que podía ser un volcán a punto de erupción.

-Clarissa.-balbuceó mi padre con un enorme tic en el ojo.- ¡Para qué demonios viene Clarissa!-gritó muy molesto.

-Sabe lo de Miho, creo que pasa olímpicamente del tema.-al decir aquello se vino hacia mi y me levantó del suelo, en peso, agarrándome del cuello.

-¡Te mato! ¡Jodido cabrón! ¡¿Cómo te atreves?!

-Mi...Mi...Miho.-estiraba el brazo intentando que ella me ayudara, era la que tenía más cerca.

-¡Atsushi!-gritaba y Megumi no sabía que hacer.

-¡Bestia! ¡Me lastimas!-le agarré el brazo de forma fuerte, pero es que era lo único que podía hacer. Él incrementó la fuerza de su agarre y yo perdía las mías.-Inútil.-dijo ella interviniendo.- ¿Qué no le dijiste que venia tu madre?-tanto Miho, como mi padre... y por supuesto yo, miramos hacia un lado y vimos la expresión de cera que tenía Megumi.

-¿Clarissa?-interrogó y Miho corrió hacia ella para tomarla del rostro.

-Sí, ella también viene.-entonces la agarró de las manos y la miró con cierta preocupación por la expresión de su madre.-No tienes que preocuparte de nada, no te hará nada.-decía en susurros arrodillándose frente a frente.-Lo hace y la mato.- “la mato” esa expresión tan Sakurai, tan nuestra, en sus labios se oía incluso dulce.

-Dime que pasa, anda, dime de una buena vez.-dijo tomando el rostro de su hija entre sus manos, soltándose del agarre de ella.

-Nada, no pasa nada.-comenzó a decir Yutaka con un tono de voz suave.-Sólo pensaron que era bueno ajustar cuentas.-tomó a mi padre por la muñeca y lo apartó.-Ven, yo te voy a relajar por el hotel y cuando llegue tu madre Hizaki...márcame al busca.

-Bestia... casi me aplasta las vértebras.-murmuré turbándome en el sofá mientras me sobaba el cuello.

Nos quedamos a solas y en silencio sepurcral. Creo que ni Miho ni yo queríamos decir nada, nada hasta que Uta estuviera cerca y pudiera echarnos una mano. Yo me sentía un inútil y más aún cuando escuché el timbre de la habitación. Al abrir estaba ahí mi madre con esos ojos glaciales y tras ella llegaban aquellos dos de muy buen humor, humor que se quedó cortado por la leve inspección que hizo mi madre.

-Bien tomad asiento, ambos tenemos que dar una noticia a nuestro padre y bueno.-carraspeé.-No quiero morir solo, ni ella tampoco, así que como el asunto es parecido en ambos...nos... Uta, tío Uta.-miré a Yutaka rogándole que me echara una mano.

-Serás... igual que tu padre cuando intentaba explicarle algo a Miho.-cuando dijo Miho supuse que era a mi abuela.-No los matéis, yo estoy con ellos en este asunto y es más estoy aquí por mero apoyo. Lo que van a decir no es tan duro... sólo quedaréis un rato en shock.-comentaba todo aquello mientras yo me preguntaba si mi abuela, estuviera donde estuviera, estaría orgullosa de mí. Uta se sentó al lado de Megumi y ella iba enterrando sus uñas en el sofá. El momento era tenso, muy tenso, y casi se podía cortar el aire con un cuchillo como si fuera mantequilla.

-Atsushi sostén a mi madre, que si me zafo de ella seguro que cae al suelo.-murmuró Miho mirándolos unos segundos.

-Gracias, así sólo nos van a matar.-mascullé a Yutaka quedando al lado de mi hermana e intentando tener un poco de valentía.

-Pues sí, tenemos que decirles algo.-dijo tomando las manos del que consideraba prácticamente su padre, nuestro tío-Pero que primero empiece Hizaki.-murmuró quitándose las gafas.

-No, querida no.-respondí bastante nervioso.-Soy todo un caballero y creo que tú primero.-estaba nervioso, no acobardado, simplemente tenía miedo que mi padre tuviera un infarto y que ellas se pusieran mal.-Primero las damas Miho.-cerré bien fuerte los puños y luego para liberar tensiones jugueteé con mi pendiente. Mi madre me miraba directamente a los ojos, aunque intentara bajar la cabeza sabía que me observaba.

-Idiota, si fue idea tuya.-respondió Miho prácticamente bufando.

-Hizaki o lo dices o te juro que mueres ahora mismo.-intervino mi padre agarrando bien a Megumi, porque parecía desfallecer.

-Ahí va...-suspiré tomando la determinación que ya era hora, no podía huir.-He dejado en estado a una chica y Miho también lo está de su novio.-cerré los ojos esperando un grito huracanado de mi padre, de esos que te peinan con solo una vocal.

-Pues sí, yo estoy embarazada de Eduart y ese inútil dejo preñada a una chica.-la muy cobarde se quedó detrás mía.

-Hiza.-balbuceó mi madre, sentía que había roto todos sus esquemas.-Hizaki.-susurró notando que intentaba controlarse, sus ojos lo decían todo pues en ese momento los abrí y la miré-¿De cuánto tiempo estamos hablando?

-Será niño, está de seis meses pero tranquila que no me pienso casar con ella.-en ese momento la cara de mi padre era un poema, podía recitarlo de pe a pa. Se llevó la mano al pecho intentando tomar aire y ahí vino el gran estallido.

-¡Yo os mato! ¡Hijos de la grandísima puta! ¡Yo os mato! ¡A ti y a Eduart! ¡Os mato a los dos! ¿¡Como se atreve ese idiota de casi cuarenta años dejar preñada a mi princesa?! ¡Joder! ¡Ese tio es un soberano gilipollas! ¡Me cago en su putísima madre! ¡Me lo cargo! ¡Y tú! ¡¿Qué estás diciendo?! ¡Te casaras con la chica y punto!-el Atsushi conservador se mezcló con el neurótico atolondrado de su juventud y dio una mezcla muy extraña y prácticamente letal. Yo, no podía pensar en nada. Creo que simplemente sentía que el mundo se abría bajo mis pies y el infierno me llamaba con una canción desfasada de guateque de los sesenta.

8/12/09

Estrés II


Mientras me vestía y terminaba de arreglarme la lluvia cesó, el solo apareció y poco a poco las escasas nubes que quedaban se marcharon. Hero dormía, no tenía clases y sabía que disfrutaba de esos días de huelga escolar. Cerré la ventana y eché las cortinas para dejarlo descansar, antes de irme besé su frente y le arropé mejor porque en casa siempre había corrientes de aire.

-Nos vemos después, eso espero.-dije apartando algunos cabellos que caían sobre su frente.-Cuidate mucho Hero.

Cerré la puerta mientras enviaba un mensaje de móvil a Miho, quería saber si estaba todo preparado y si ella se encontraba con fuerzas para lo que íbamos a hacer. A penas nos conocíamos como hermanos y ya estábamos dispuestos a morir el mismo día.

Su respuesta no se dejó esperar, ella también estaba impaciente y aterrada pero estaba con Yutaka. Estar con el tío Uta tranquilizaba a cualquiera, era algo irremediable, él daba buenos consejos y con unos abrazos te reconfortaba. Supongo que era una de las cualidades por las cuales mi padre quedó enamorado de él, o porque Miho se sentía tan unida a su tío. Yo, a decir verdad, siempre lo veía como un adolescente eterno y su aspecto también hacía pensar lo mismo.

Cuando entré en el parking de casa miré el móvil, tenía que llamar a mi padre. Preferí hacerlo nada más llegara al hotel. Quería saber si había visto el email de Yutaka, como mis mensajes al móvil, o los mensajes de Miho, recordándole que tenía que asistir. Todos estábamos nerviosos, sobretodo por él y por su corazón, era importante no darle demasiado fuerte al decirle aquello.

Una casualidad de la vida, una pura casualidad del destino, había hecho que sus dos hijos mayores le hicieran abuelo a la vez. Tres nietos quizás, o tal vez dos, que llegarían al mundo en unos meses y él aún no se había enterado. Tenía nervios, pensaba en Olivier durante el trayecto y en sus palabras.

Mi madre, mi madre lo tomaría a mal por no haber puesto medios en la cama y seguramente se preguntaría demasiadas cosas. Si bien, ya le había dicho que tenía algo importante que decirle y que sólo lo haría junto a mi hermana. Por ello iba más preparada que mi padre, mucho más, aunque con curiosidad y preparando la mirada desafiante al oír algo negativo, eso sin duda.

El tráfico era denso, no demasiado fluido, y yo me desesperaba. El sol pegaba fuerte y con el casco quería morir. Di gracias a que era de esos aerodinámicos que tenía pequeñas zonas de refrigeración, es decir para que corriera el aire por dentro del casco, pero si no me movía esas zonas no servían de nada. Miraba impaciente los cambios de los semáforos, las señales, los huecos para colarme y la forma en la que entrar el primero en las glorietas.

Nada más llegar al hotel me saqué el casco y jadeé, tenía el cabello empapado y nada más estar bien aparcado busqué una máquina de agua en el interior del gran hall. Fui al baño y la eché entera en la cabeza. Después de refrescarme me miré al espejo, lo que veía ante mí era un adolescente estúpido que había cometido un gran error pero que no se arrepentía. No sabía si eso me hacía estúpido o maduro. Yo quería ser padre, tenía ganas de que alguien dependiera de mí y poder sentirme importante.

Allí mismo llamé a mi padre. Mis manos temblaban con el teléfono móvil en mis manos. Creo que tuve que abrir varias veces la agenda hasta que pulsé su nombre. El tono sonó una vez, dos veces y la tercera fue la vencida.

-¿Qué demonios quieres?-interrogó.-¿Por qué tengo que ir hoy al Hotel? ¿Qué has hecho?

-Cuando venga el resto lo sabrás.-dije cerrando los ojos, intentando pensar en una escapatoria si todo salía mal.

Eso fue lo más relevante de toda la conversación. Creo que ahí se dio cuenta de que no estaríamos solos, que no era cosa de uno, y supongo que ya se intuía algo al ser llamado por Miho y por Yutaka. Los tres éramos cómplices, pero tan sólo dos éramos los que perdíamos.

Nada más salir del cuarto me fui a la habitación, más bien pedí la llave en recepción y subí. El trayecto en el elevador me hizo palpitar el corazón a mil por hora, creo que incluso sentí una leve claustrofobia. Pegué mi cabeza al cristal del espejo y suspiré, necesitaba llevar aire a mis pulmones pues los nervios me podían. Cuando salí del ascensor me metí en la habitación y puse un poco el aire acondicionado.

Me senté en el sofá meditando. Los recuerdos en mi mente se agolparon. Momentos con mi padre jugando en la playa, dibujos en la pared con su consiguiente regañina, los primeros pasos de mi hermano y sus primeras palabras, las magdalenas de Clara los domingos por la mañana cuando iba a la escuela y me las preparaba para el desayuno del lunes... como esos todos los momentos dulces de mi infancia, todos los que había compartido con mis padres y que yo quería compartir con mi hijo.

Estaba tan concentrado en lo que estaba meditando que cuando sonó el timbre di un brinco, rezaba porque fuera Megumi, Yutaka y mi hermana; pero no todo lo que deseamos en esta vida se cumple, más bien nada. Al abrir la puerta vi la figura imponente de mi padre, me hice a un lado y entró sentándose en uno de los sofá.

-Pide un refresco para cada uno, necesito algo que calme la sed que traigo.-dijo al finalmente para levantarse e ir al aseo.

-De acuerdo.-prácticamente balbuceé. Se olía algo, estaba algo nervioso y lo había notado.

Aún cuando él estaba dentro llegaron el resto, mi madre aún no llegaba a la cita y eso era extraño. Abrí la puerta y los dejé pasar para que se acomodaran. Prácticamente no me dio tiempo a nada, tan sólo a llamar al servicio y a notar que el aire acondicionado no funcionaba.

-Pasad.-dije caminando hacia dentro de la habitación.-Aún falta una invitada ¿queréis algo de tomar?-pregunté antes de que llegara el servicio para incrementar los refrescos que deberían subir.-Oye piernas largas, si sobrevives tú... dile a Oly que quiero un hermoso ataúd decorado por él.

-Venga, que no será tan malo. Os golpeará, seguro, y no será el único. Pero es una buena noticia.-Uta se veía muy convencido de lo que pasaría y no pasaría.

-Si serás idiota, pero de acuerdo, si esa es tu última voluntad se la haré saber por cierto...-se quedó callada unos instantes meditando.-Quisiera que me dejaras de herencia la moto de día que te conocí-dijo sentándose en una de las sillas para quitarse la chaqueta, de tela, que llevaba.-Y sí, es buena noticia…-murmuró mirándome directamente a los ojos.-De que el viejo se infarta, ¡se infarta!

-Buenas tardes Megumi, un gusto conocerla. Más bien un placer.-besé su mano y me comporté como un caballero, luego me acerqué a mi hermana y la codee.- ¿ves? tengo modales, no como tú marimacho.

-Un gusto Hizaki-respondió Megumi un tanto sorprendida por el beso de su mano.

-Deja de llamarme marimacho, mocoso.-dijo con uno de sus instintivos movimientos de macho. No podía evitarlo, mi hermana era atractiva pero todo un hombre en ese sentido.

-Veo que te llevas bien con tu hermano.-Megumi parecía una autentica dama de clase alta, más que de clase alta de otra época. Su forma agradable de hablar, su forma de expresión y toda ella le daban una imagen impresionante. Entendí a papá en ese mismo momento. Cualquier hombre, de cualquier nación, caería ante ella.

-Algo bueno debe de tener este inútil para que me caiga en gracia.-se levantó de nuevo para ir a la cocina y servir agua a su madre.

-Hizaki, deberías decirle al servicio que ya tardan con mi refresco.-comentó mi padre entrando en escena. Estaba con el cabello empapado a lo sexsimbol, una buena entrada supongo.

-Dijeron que traerían. Se agotaron, pero que traerían. Comprarían donde fueran, ya que tú eres uno de sus mejores clientes.-decía quedándome cerca de Yutaka como si eso fuera a librarme de la reprimenda.

-¿Qué hace ella aquí? ¿Qué encerrona es esta?-preguntó bastante desconcertado y molesto, al menos esa es la impresión que me causo y no fue nada buena. Temía que me cortaran en trocitos en ese mismo momento o que me hicieran desaparecer con unas hermosas botas de acero.

-Miho y yo tenemos algo que decir, algo importante, pero aún falta alguien más.-no me dejó ni hablar más, me agarró de la camiseta y me miró directamente a los ojos. Esos ojos asesinos que te hundían en la miseria, daban realmente miedo.

-Dime que no es ese maldito bastardo, dímelo.-agaché y negué con la cabeza, sabía a qué bastardo se refería y yo con Lexter hacía tiempo que no quería saber nada.-Bien, porque hoy he tenido un buen día y si veo a ese maldito musculitos lo usaré de saco de boxeo.-entonces me dejó en paz y se fue hacia Megumi.-Te queda muy bien esa blusa, si me lo permites.-besó su mejilla y se acomodó a su lado.

-¡Hola Atsushi!-esa hiperactividad en aquella mujer me hizo gracia-Gracias por lo de la blusa, me gusta mucho y la compré hace unos días. Es perfecta para el calor, no llevo mangas y veo que tú te estás ahogando.-rió bajo mirándonos a todos, sabía que nosotros nos moríamos de calor.

-Sí, yo también se lo dije al verla.-murmuró Yutaka aunque juraría que estaba babeando por otra camisa, la de mi padre, y por el cuerpo que ocultaba.

-¿Tardará mucho esa persona?-preguntó por mi madre, temía mi hermana a mi madre y eso era normal.- ¿Si le dijiste que era hoy verdad?-susurró en un leve ruego y yo simplemente asentí.

-¿Alguien más va a venir?-su madre parecía desconcertada, pero aún así actuó como toda madre actua.-Miho, quítate las gafas. Estamos en una habitación cerrada, no deberías de usarlas.

-Me gusta así, pero luego me las quito.-resopló.

-¿Quién vendrá? ¿Ese novio nuevo tuyo?-a mi padre por ese entonces no le agradaba Olivier, creo que era más que evidente. Llamaba novio a Olivier, aunque sabía que sólo éramos amigos. Lo decía de esa forma para incomodarme y como burla, jamás pasaba por su mente que termináramos juntos. Supongo que era porque mi madre era la “segunda” madre de Oly.

-Yo lo conozco, hablé con él antes de saber que era el chico de Hizaki. Lo vi aquí hace algún tiempo, tomándose algo en la cafetería.-ese comentario de Yutaka tuvo una ligera mirada de recriminación por parte de mi padre.

-¡Queréis dejar de hablar de mi zanahoria!-mierda, se me acabó escapando y no había vuelta atrás. Todos habían escuchado ese estúpido nombrecito que tenía para mí.

-He escuchado motes tontos de parte de tu padre, pero ninguno como ese.-las carcajadas de Uta eran tan sonoras y contagiosas que todos terminaron secundándolo.

-Iros a cagar los dos.-resoplé bien alto porque me indignaba.

-Yo también lo conozco.-Miho intervino carcajeándose aún.-Es todo mono, pero sobretodo hace diseños muy buenos.-eso tuvo reacción en Megumi y casi salta sobre ella.-Un día de estos, si a Hizaki no le molesta, te llevaré.

-Sí, claro.-sonrió, aunque parecía molesto aún. Lo había hecho tal vez con sarcasmo, con mi padre nada se sabía.

Yutaka se sentó al lado de mi padre aferrándose a su brazo mientras se calmaba, parecía totalmente abstraído de lo que sucedía.

-¿Diseñador de moda?-gruñó bien fuerte porque sí, era Olivier y no era sólo un amigo y ya era uno más uno...no había que ser muy listo para darse cuenta.

-Sí.-dije intentando no agazaparme.-Pero no es mi chico, es un amigo.

-Dime que no es el amiguito de tu madre, ese diseñador al que fuisteis a ver el otro día... ¡Santo Dios Hizaki!-gritaba mientras me agarraba de la camiseta y tiraba de mí, yo simplemente ponía un pie sobre su pecho deseando que no empezáramos a pelearnos frente a todos.

-¡Es amigo de mamá, pero te juro que no se parece a ella!-mi padre jamás me puso la mano encima, pero me acojonaba con esos movimientos bruscos.

-Ya van a empezar con sus juegos de críos.-escuché de lejos a mi hermana.-Tu viejo, compórtate como lo que eres y tú.-dijo mirándome con aquellas enormes gafas de sol.-Tú si que no tienes remedio.-me levanté y fui hacia ella quedando a su lado, me dio un leve golpe en el hombro intentando tranquilizarme.

9/11/09

Medidas del alma XII

¿En qué estaría pensando Lee Jun Ki? XD



-No hay problema, que coma todo lo que quiera.-dijo supervisando el maquillaje de una de las modelos, no querían que recargaran demasiado algunas zonas.-En estos eventos las personas a penas comen, da gusto que ella disfrute de la comida que hay preparada. Así no se tirará tanta, por lo tanto que coma lo que le apetezca.-se giró hacia mí algo serio, como amedrentado.-Empezamos en unos minutos, si quieres puedes llevarla a su asiento y tomar tú el tuyo.

-¿Podría hablar contigo un momento?-dije esperando que aceptara. Quería hablar con él, saber cómo estaba de salud ya que me preocupaba. Aquel supuesto mareo no me dejaba descansar. No me había dado su teléfono, así que preguntarle a una asistenta no me motivaba en absoluto y tampoco podía pedir su número como si nada.

Me miró, miró su reloj y se giró hacia las chicas. Estaba dudando, pero asintió. Se marchó hacia una de las asistentas que había visto antes en su casa. Me indicó que fuera hacia uno de los cambiadores, tan sólo un biombo y nada más.

-Dime ¿qué pasa?-preguntó quitándose el cabello de la cara.- ¿Te he enojado por el regalo verdad?-no me podía enojar por eso, era imposible molestarme por esa memez. Además no me esperaba nada de su parte.-El verdadero regalo te lo daré luego.

-¿Regalo?-interrogué confuso.-No es eso.-dije y tomé el mechón rebelde que se venía hacia delante para colocárselo tras la oreja.-El otro día me dejaste preocupado.-comenté tomándole del mentón para que alzara su mirada hacia mí.-No he podido contactar contigo, quería saber si ya dejaron de aparecer mareos.-sonreí de forma dulce, aunque con ese toque canalla que tenía por culpa de los genes.-Soy una chuleta, pero no sé que haría si mi guarnición.

-Me he portado muy grosero.-estaba algo avergonzado, sus mejillas estaban algo sonrojadas.-Tu hermana es linda.-masculló.-Tienen buenos genes, aunque tú eres un poquito más exótico...la mezcla supongo.-aunque nunca se lo pregunté a mi hermana, sabía que ella no era cien por cien japonesa.-¿No te has enojado conmigo?-aquellos ojos de cachorrillo me decían que se sentía realmente mal por el pequeño desplante, esas huidas.-Fue el estrés, estos eventos me ponen nervioso.-era un evento benéfico, quizás temía no hacerlo lo bien que mi madre deseaba.

-Nunca me molestaría contigo.-susurré acariciando su rostro, me estaba aguantando las ganas de besarle. No quería molestarlo de nuevo con mis ganas de tenerlo para mí.-Gracias por llamarme indirectamente guapo.-comenté tomándolo de la cadera con una de mis manos.-Pero tú más que guapo eres apetecible, eres atractivo y dan ganas de besar esos labios al mirarme de esa forma. Te dije que amigos, por eso me reservo las ganas de besarte.-ya había hablado de nuevo demás.-Lo siento, yo si soy un grosero.

-Hizaki... no.-dijo sonrojado echándose hacia atrás e intentando desviar la mirada.- Tengo que regresar, me están esperando para empezar. Se marchó saliendo a prisas de detrás de aquel biombo. Se puso a mirar a las chicas, pero estaba frenético y sonrojado.

Salí tras él y pasé por su lado, algunas modelos me miraron fijamente... pero el otro yo ya no existía, las hubiera chequeado por completo y ahora sólo miraba a él.

-Perdóname por lo que he dicho ahí dentro.-dije antes de empezar a caminar hasta la sala.

-No.-dijo corriendo detrás mía.-espera.-me alcanzó al final y algunas chicas le miraban.-No te enojes, por favor. Perdona mis groserías.-estaba angustiado y no sabía porqué, realmente era más difícil que las chicas.-Por favor, quería que la pasaras bien en este evento.-masculló.-Que pudieras ver mi trabajo, porque eres también cliente mío ¿no?-lo miré fijamente cuando dijo eso, iba a decir algo más y él bajó la cabeza.-Olvídalo.-chistó.-En el alter hablamos ¿de acuerdo?

Puse mis manos sobre sus hombros y sonreí.

-Anda Zanahoria ve y deslumbra con tu ingenio. Deja de preocuparte, después del evento Miho se marchará porque me temo que su novio aún estará fuera... hablaremos ¿de acuerdo?-tenía que regresar con ella, la había dejado frente a una fuente de comida inmensa y temía que se terminara empachando.-Eres muy especial, no olvides eso, no podría enfadarme con alguien como tú.

Me besó en la mejilla y se marchó corriendo hacia las modelos para prepararse. Yo me marché junto a Miho que se encontraba bebiendo zumo de uva. La llevé hacia los asientos que teníamos destinados a nosotros, era de los más cercanos al escenario donde iba a contecer todo. Me sentía mejor que nunca, él parecía aproximarse un poco más a mí y a mis deseos.

-Luego me explicas como eres capaz de tragar tanto y que no se note... ahora miremos modelo, si te gusta alguno te lo compro.-dije terminando de acomodarme.-Tendrás que ir al médico para que te de una dieta sana para ti y el bebé, Lee Anne la sigue.-dije sonriendo y viendo como empezaba todo.

-Eso es secreto.-dijo comiendo el último canapé.-Y con lo de la dieta...-masculló dándole un trago al zumo.-Primero veré si el embarazo viene por oferta.-se refería a si eran gemelos o no.-Si es sólo uno haré cualquier dieta, pero si son dos tendré que ver que tipo de dieta es la indicada para un embarazo de gemelos.-dijo tomándome del brazo mientras curioseaba el ambiente.-Bueno ya que no estoy con Eduart quiero que me compres un modelo alto, de cabello y ojos oscuros con una piel blanca cual vampiro aunque.-masculló alzando un dedo en el aire.-Si me consigues un Lestat será mejor.

-Hay un Lestat en la ciudad.-comenté.-Es actor, trabaja como tal. ¿No has visto su actuación? te gustan los vampiros pero no vienes al teatro...-sonreí y entonces pensé una idea.-Perfecto, compraré entradas para cuatro, dos para ti y dos para mí. Yo vendré con Oly, tú me dices el día que quieres venir con tu maridito.-no quería cita doble porque mataría a su pareja, quería estrangularlo aún.

-Me gusta la idea, surque que le incomodas más a mi “maridito”-dijo desviando la mirada hacia un modelo, de los pocos masculinos que había en el desfile.

-No será doble, no puedo quedar con tu maridito sin golpearlo.-musité mirando hacia donde miraba ella.-Y lo de la dieta es para que no te enfermes, que no suba el colesterol y todos los problemas que conlleva estar embarazada.-cada chica era más espectacular que la anterior.- ¿Ves alguno interesante para ti o para Megumi?-interrogué cerca de su oído.-Aunque os compraría uno personalizado, quedar con Oly y que os diseñe la ropa.

-He visto varios para Megumi, pero hubo uno que me gusto mucho.-me había fijado en cual decía, era uno rojo con encajes y algunos acabados en negro.-Pero no se si pedírselo, pronto no me quedará.

-Podemos pedirle ropa premamá ¿qué te parece?-dije con una sonrisa.-Y no pienso hacer cita doble, ni de coña.-repetí lo de la cita para que se hiciera a la idea.-Vosotros por un lado, nosotros por otro. Porque si vamos juntos terminaré matándolo.-miré los dos únicos trajes que había de hombre que volvían a desfilar entre aplausos.-Oly hace muy pocas cosas para chicos, lo ve aburrido... sin embargo, hizo como doce diseños en tres días para mí.

-Es que la ropa de maternidad no es lo mío... No es de mi estilo...-dijo desviando de nuevo la mirada hacia el modelo.-Y con lo del teatro...-susurró.-Sí estaría bien así, hace dos meses Eduart dijo que me llevaría al teatro.-murmuró.-pero tanto trabajo lo agobia y presiona.-era normal para un tiburón de las finanzas.-Yo estoy toda cortante con él...

-Oye, no te pongas así.-musitó un hombre que la comía con la mirada, muy atractivo y de las características que ella misma había pedido para un modelo.

-Tú deja de intentar ligar con una embarazada.-dije algo molesto, por no decir bastante. El hombre escuchó embarazada y casi se echa para atrás.-Miho.-me había girado hacia ella y la tomé del rostro.-Anda, anímate.-comenté.-Eso según sé le pasa a todas, mi madre repelía a mi padre un tiempo cuando estuvo de Hero.-era poco lo que recordaba, pero algo así sucedió y si no era de ese modo al menos la animaba.-Es normal, incluso que te de fatiga su crema de afeitado. No sé porqué, pero a muchas embarazadas le pasa o eso creo.-había estado leyendo cosas sobre el embarazo, quería informarme y pensaba que de esa forma encontraría la solución a todos los llantos de un bebé. Después supe que es todo experiencia y no había nadie con más experiencia que mi padre o mi madre.

-Sí, pero el viejo sabía el porque ese rechazo y Eduart no...-murmuró.-Haber si el tiempo se pasa rápido y llega su cumpleaños para decírselo de una jodida vez.-rió bajo al final casi con pequeñas carcajadas.-Al parecer, estas más informado que yo.-dijo golpeando con palmaditas mi espalda.-serás mí guía, te guste o no.

-Ah no, te leerás todas las malditas web, revistas y libros que estoy leyendo yo. Es necesario que conozcas todo. Además, ya estoy cambiando pañales con Jun, me sirve para aprender. Quizás le pida a Oly que se venga conmigo el sábado, papá me lo va a dejar todo el día. Ya sabes, deseos o impulsos de Phoenix de que tienen que salir al campo, al lago o que sé yo.-para mí era una excusa para follar, hablando con claridad, y como conejos en la casa sin el niño delante.

-¿Qué? ¿A caso quieres que mi regalo de cumpleaños hacia Eduart se arruine? Mejor... nos vemos un día y me explicas todo bueno...-hizo un inciso suspirando.-Casi todo, la cambiada de pañales se la dejo a Eduart.-ella podía decir eso, pero yo no.-De lo demás me encargo yo y con lo último...-frunció leve el ceño y luego sonrió.-Haber que día el viejo me presta a Jun...-todos queríamos a ese niño, era demasiado dulce y con mucha personalidad.-Quiero que conozca a cierto greñudo que no veo desde hace mucho.

-¿El Amaury ese?-¿qué otro greñudo podía ser?

-Sí, ese mismo.-declaró.

-Mal encarado y tan chulo que un día nos dimos de hostias hasta que terminamos medio muertos en el suelo ¿ese Amaury?.-resoplé.-No me conoce y proclama que soy un señorito... pero la patada en los huevos se la di... claro que él me jodio la boca.

-Ni digas, que si no fuera por el manco de su pareja ahora lo tendrías de yerno.-estaba algo sonrojada aunque se reía, intentaba hacerse aire con la mano.-Quisiera ver una pelea entre ustedes dos...-comentó.-Haber quien se rompe la madre primero.-

-Tan sólo dale este recado... la próxima que quiera robarme que recuerde que sé tantas llaves como él.-mi rostro se puso serio, ese maldito proscrito me tocaba la moral, pero al oír manco.- ¿Está con un tío? ¿Es gay?

-Vale, vale...-dijo entre carcajadas, todas las mujeres la miraban fijamente.-Yo le daré tu recado y no te diré nada de Amaury, no te concierne, es mi amigo y no ando divulgando la vida intima de mis amigos, que te quede claro eso.

-No, espera has dicho manco y por lo tanto tiene novio. El maldito no paraba de acusarme de marica, esta se la debo.-dije alzando una ceja.-Te juro que se la debo.

-Y como buen Sakurai, iras por venganza.-movió su cabeza como si fuera una negación en toda regla.-En verdad no tenemos remedio.-murmuró.-Pero haber si es cierto.-añadió con una sonrisa macabra, muy al estilo familiar.-Yo apuesto a favor de Amaury.

-Muy bonito, pero que sepas que yo sé pegar mejor que él.-el acto había terminado, observaba a Olivier desfilar sobre el escenario para recoger los aplausos. Entonces comencé a notar vibrar mi teléfono. Cuando lo vi era Eduart.-Toma princesa, tu principito te llama... principito castrado dentro de nada.

-¿Hum? ¿Qué querrá? De seguro presiente que ando en malos pasos y todo por tu culpa.-dijo abriendo el teléfono tras mirarlo un instante.-¿Aló?-preguntó.-Estoy bien, gracias por preguntar.-murmuró mirando sus uñas como lo haría una gata.-Me alegra que te preocupes por mí.-yo babeaba mientras ella hablaba. No paraba de admirar a Olivier y también de husmear a los demás, no quería ver ningún cretino a su alrededor.-No sé cuando vaya a regresar, pero lo más seguro es que tarde y que Hizaki me lleve a casa de mi tío.

-No seas tan seca, me da hasta pena.-dije al escuchar la conversación.-Olivier quiere hablar conmigo luego, es mejor que venga a recogerte él aunque me joda.-comenté.

-Eso me lo hubieras dicho antes.-me fulminó con la mirada, pero yo dirigí la mía con un brillo de adolescente hormonado hacia el escenario.-Cambio de planes, Hizaki acaba de decirme que no podrá llevarme a casa de mi tío ¿crees poder venir tu por mi?-interrogó quedándose un tanto ausente, yo estaba también pendiente de ella aunque pareciera centrado en Oly.-No puedo irme antes, Hizaki me invito por algo y...-hizo un inciso.-Aún no se da la oportunidad de que ese algo se pueda hacer.-ese algo era hablarle bien de mí a Olivier.-Te llamaré antes de que termine mi labor aquí ¿vale?-entonces vino el momento cursi, hubiera dado millones por tener la cámara.-Te amo.-sus ojos se iluminaron como los de una muñeca de anime y multitud de corazoncitos imaginarios aparecieron a su alrededor.

-Ohhhh que bonito, un te amo después de castrarlo.-dije y entonces guardé mi móvil.-Ah, tengo que pasarte el móvil otro que tengo igual a este. Compré uno y me regalaron otro, pero Hero no es para andar aún con móvil ¿lo quieres tú?

-Ya te dije que quiero que su cumpleaños llegue pronto...-se mordisqueaba el labio inferior.-No me gusta ser así con él.-suspiró de forma pesada y después se quedó reflexionando sobre mi oferta.-Móvil... Móvil nuevo.-mumuró.-El que tengo se ha convertido en el juguete favorito de Noir.-sí, era típico eso en los gatos. Cheshire amaba juguetear con el móvil de Phoenix cuando estaba en modo vibración ya que se iluminaba de forma violácea incluso.-No me vendría mal otro...-sonrió y asintió.-Vale, lo acepto gustosa.

-Perfecto, cuando quedemos en unos días para ver a nuestras madres y papá... porque pienso hacer suicidio frente a los tres... Ya que tú dirás lo de tú embarazo y yo lo de Atsu Junior... te lo daré, será mi herencia porque a ti papá no te mata, pero a mí sí. Conociendo a mí madre me mata ella primero con sus rayos láser congelantes.

-¿Los tres juntos? No crees que es algo... ¿Drástico?-dijo intentando tomar aire.-¡Tú estas loco!-gritó y algunas personas nos miraron fijamente.-De tanto golpe que te han y has dado.-añadió dándose aire.-Y bueno…-murmuró.-Yo no sé cómo lo vaya a tomar mi madre, ella piensa que jamás cometeré el mismo error que ella.-se llevó las manos a la cabeza y la movió.-Tal vez sólo se decepcione.-añadió algo más calmada.-Creo que eso es peor a que tus padres te maten.-murmuró.-Espera....-me agarró de la chaqueta e hizo que la mirara a los ojos.-¿Pretendes que le digamos semejante cosa al viejo? ¡LO VAMOS A MATAR!-todo el mundo nos miró raro e incluso algunos se alejaron como pudieron de nosotros.-Yo no quiero matar al viejo... No ahora que ya le tome cariño.-eso era nuevo, que dijera que tenía cariño a nuestro padre.

-¿Y qué quieres que se entere cuando te vea con un bombo tan grande que no quepas por la puerta?-interrogué asintiendo.-Papá, mira me picó una abeja enorme.-dije de forma irónica.-Por dios Miho que no es idiota ni chochea.-comenté intentando colocarme bien la chaqueta, quitarle la leve arruga que le había hecho.-Además yo cuando tenga el bebé ¿Dónde lo voy a meter? ¿Me voy bajo un puente? Hay que decírselo a los tres, por eso creo que la más calmada es mi madre.-realmente era una mujer serena, a pesar de sus pequeños lapsus de ira que hacía de forma privada. Todos teníamos un límite, y su límite era cuando le contaban cosas de mi padre o le comentaban lo feliz que lo veían.-Aunque con sólo una mirada me pondría pelotón de fusilamiento.-me imaginé sus ojos glaciares, sus labios apretados levemente y una de sus finas cejas rubias alzada como pequeña antena.-Miho, no la conoces, me da más miedo que mi padre ella piensa de forma fría todo.

5/11/09

Medidas del alma XI


Bajé donde las bebidas y pedí un whisky para mí y un zumo para él. Para Miho se conseguiría después de que se presentaran, la llevaría donde los aperitivos para que pudiera tomar algunos.

-Ya estoy de vuelta.-dije con las manos ocupadas por mi whisky seco y su zumo de piña.-Espero que sea de tu agrado.-dije tendiéndoselo a Olivier.-A ti ahora te llevo con los canapés y bebida no alcohólica, ya sabes que en tu estado no puedes tomar.-estaba feliz, quería que se conocieran y que al menos hablara bien de mí. Ese era el trato, ella comía hasta echarlo todo por los ojos y yo conseguía sus halagos.-He de decir señorita marimacho que ahora la llamaré piernas lagas y... que si papá te viera con esa falda te pondría una sábana encima y te encerraría en un armario.-susurré con una sonrisa leve tras dar un trago de mi vaso, reí bajo y miré a Olivier.- ¿A que mi hermana es guapa? te dije que sólo dos mujeres merecen la pena en esta ciudad, mi madre y ella.

Cuando llegué Olivier se veía achantado, como si se sintiera diminuto y humillado ante la presencia de mi hermana. Hablaba de que era habitual para él el nerviosismo de la gala. Yo intentaba hacer que se soltara, que se presentaran bien y terminara siendo una relación agradable. Pero entonces casi se echó a correr.

-Tengo que irme.-dijo sin más girándose para marcharse lo antes posible.

-Olivier, por favor deja que te presente bien a mi hermana.-dije tomándolo del brazo.-Seguro que harás buenos diseños de premamá para ella, yo pagaré todo lo que hagas.-quería que se quedara, retenerlo de alguna forma.-También para mi sobrino, o sobrinos, porque el inútil de su marido es de traer gemelos al mundo.-sonreía pletórico, tenía a Miho a mi lado dándome ánimos para poder conquistarlo y eso era ganancia. Cuando vi la expresión de sus ojos me di cuenta que había herido sus sentimientos, até cabos de forma rápida y deseé golpearme contra la pared.- ¿Has pensado que era mi novia?-interrogué.-Es mi hermana.

-¿Novia? ¿Yo? ¿De este crío?-soltó una enorme risotada impropia de una señorita, pero la desgraciada era demasiado parecida a nuestro padre y esas burlas eran sus favoritas. Estoy seguro que él en su lugar hubiera hecho lo mismo, e incluso lo hubiera estado recordando toda la noche como el momento estelar.-Perdón, pero que más quisieras hermanito.-dijo con soberbia.-Pero por algo estoy con Eduart.-entrecerró los ojos.-¿Es diseñador? ¡No jodas!-se lo había dicho antes, que lo era y también que no tuviera esas expresiones. Por muy hermosa que fuera seguía siendo la marimacho de siempre.-Si Megumi se entera querrá que le haga ropa.-dijo con una pequeña risita.-Y espero que me compres los más lindos.-comentó golpeando mi abdomen.

-Mucho gusto.-inclinó su cabeza ocultando su rostro.-Me tengo que retirar, lo siento... –masculló.- y muchas felicidades.-dijo intentando zafarse de mi agarre.-Hay mil pendientes siempre antes del show... las veré más al rato ¿si?

-Pero...-dije y dejé en una mesa cercana mi bebida, se veía que hoy no tomaría ni un trago. Lo besé en la mejilla y sonreí.-Todo saldrá bien, espero que disfrutes de tu noche... y no nos dejes abandonados.-me giré y sonreí hacia Miho.-Podemos comprarle uno de los diseños a Megumi ¿no crees? cuando vayamos a verla y así me presento decentemente ante tu madre.-luego volví a girarme hacia él.-Anda Zanahoria ve y deslumbra a las ricachonas.-lo solté y tomé un trago de mi copa.-Miho, ven te voy a contar lo que me dijo papá sobre el teatro.

-Los trajes se lo comprarás tú, porque soy más pobre que una rata.-si mi padre la hubiera escuchado seguro que no hubiera dudado ni un instante en extender un cheque de una gran suma, con muchos ceros, a su nombre.-Tu princesa es linda.-murmuró cuando bajábamos las pocas escaleras y salíamos de la trastienda del teatro para ir hacia los canapés.-No estás mal encaminado hermanito.

-Ya sé que lo es.-saqué el llavero y se lo mostré.-Me lo trajo de París.-sonreí mostrándoselo con orgullo, como si eso significara algo. Aunque realmente era una prueba de que él se había acordado de mí, pero siendo tan molesto era normal que me recordara.-Creo que lo usaré para la llave de casa.-entonces recordé algo muy importante, casi esencial.-Papá me comentó una vez que para mi diecinueve cumpleaños me regalaría un viaje, además me comentó que también un pequeño piso para que comenzara a independizarme.-di un sorbo al whisky.-Ahora sí que lo necesitaré, para cuando nazca Junior... pienso llamarlo igual que nuestro padre. Lee Anne me dejó ir con ella, ya estamos moviendo papeles para que yo me lo quede. Lo único que le importa es que su prometido se entere.

-Ve buscando un piso bueno y grande, un bebé es demasiado trabajo, más para alguien tan tonto como tú.-dijo intentando golpearme en la cabeza, pero lo esquivé.-Pero me alegra que la madre no esté poniendo obstáculos para que te quedes con el crío.-al final se aferró a mí como toda una dama.-Al menos no regresara por él ¿cierto? Y si regresa, no debes de dárselo.-frunció el ceño mirándome, parecía decidida a ayudarme si eso sucedía. Creo que su parte maternal se estaba desarrollando a límites que ella misma no podía sospechar.-Es más hijo de quien lo cría que de quien pone los ingredientes mágicos.-asentí a sus palabras, tenía razón en lo que decía.-Bueno, y si eres buen padre te daré a los míos para que los cuides.-sonrió de forma felina pestañeando, para luego quedar frente a una bandeja de pequeños pastelitos.-Sabiendo el árbol genealógico de Eduart.-masculló eligiéndolos primera mente, para luego tomar una bandeja contigua e ir colocando los que más le apetecía.-Presiento que será como las ofertas de los supermercados, compre uno y llévese dos.-comentó con un leve suspiro.

-Míralo por este modo Uta no tendrá tantos gastos en crucigramas, ahora será canguro.-unos chicos comenzaron a mirar a mi hermana y reí bajo.-Si el músculos estuviera aquí hubiera sacado ya los ojos, de sus cuencas, a más de uno de los modelos.-caminé con ella tomándola de la cintura.-Anda, vamos a la otra mesa hay más canapés que puedes elegir.

-Y a ti te hubiera matado por tomarme así de la cintura.-decía mientras observaba la bandeja que ya llevaba.-Sí, tengo algo de hambre, lo bueno es que los mareos se han pasado.-dijo con una sonrisa leve.-pero lo malo es que tengo un cambio hormonal demasiado extraño, si no fuera porque se que Eduart me quiere ya me hubiera mandado bien lejos.-pasó un camarero con pequeños panecillos vieneses con cremas de quesos distintos. Simplemente engulló uno a uno de los que quedaban en esa pequeña charola.

-Embarazadas.-dije ante la mirada de asombro del hombre y él rió bajo.-Come con delicadeza, no olvides que eres toda una dama...marimacho.-me alejé un poco porque me veía su golpe.

-Déjame idiota o... ¿Quieres que le cuente a Oliver lo de tu pañal y chupete?.-dijo con aquella sonrisa muy característica, la misma que el maldito de mi padre.

Entonces vi pastelitos de nueces y chocolate. Los llevé frente a ella en una bandeja, quitándosela al camarero.

-Sírvase, tome todos los que desee. Un día es un día, olvídese de dietas y de problemas de perder la línea.-desde lejos veía las modelos entrar y salir.

-Tantos años cuidándome para nada, todo por la borda por culpa del inútil de Eduart.-bufó, pero mientras bufaba iba gimiendo bajo por culpa del chocolate.-Se arrepentirá y mucho, ya verás, cuando esté como una bola. Pero, es que está todo tan bueno.-sus ojos brillaban y ella no paraba de lamerse los dedos con una sonrisa leve en sus labios.

-Mira allí hay una fuente de chocolate, de helado de ese que toma la zanahoria y que no sé si está bueno.-dije señalándole la fuente y ella asentía.-Está deslactosado, seguro.-la llevé guiándola.-Quédate ahí, voy a espiar a ver que hace y... no te preocupes.-comenté.-Mi padre dice que tu madre aún sigue exactamente igual, dudo que tú engordes.-me aparté de ella para buscarlo, ahí estaba con sus modelos.

-No te preocupes… hay demasiados dulces.-canturreó la palabra dulces con las manos tras su espalda, había dejado la bandeja vacía a un lado.-Dulces… dulces.-sonreía y el camarero prácticamente la temía.

Yo la dejé allí, encantada con aquel universo de helado de mil sabores. Me dediqué a espiar lo que hacían tras el escenario y a sonreír con cada movimiento que hacía Olivier.

-Oye Oly.-dije aproximándome a él.-Mi hermana está acabando con los dulces, espero que no te moleste.-era una tonta excusa, pero así podía verlo una vez más y aproximarme a él.

2/11/09

Medidas del alma IX


-Claro, algún día me llevas.-parecía tener la mente en otro lugar, aunque respondió añadiendo algo más que me dio una buena idea.-En realidad no sé mucho de música... escucho jazz cuando estoy en plena "inspiración", pero el resto del tiempo...-giró los ojos hacia un lado de la carretera a pesar de tener la cabeza al frente.-Pues lo de las pistas de baile... que es lo que me gusta en realidad...bailo terriblemente, pero aun así lo disfruto con toda el alma.-quería decirle que yo le enseñaba a bailar, si bien supuse que lo tomaría como un atrevimiento o un intento en vano de conquista.-Ya llegamos.-musitó sin muchas ganas.

Aparqué y bajé del vehículo para abrir su puerta, lo ayudé a bajar tendiéndole la mano. Quería ser caballeroso con él, tratarlo con cuidado, porque aún podía marearse, claro que no sabía que fue una simple estratagema para que yo lo tomara en brazos, o lastimarse de nuevo el pie. Le acompañé hasta la puerta de su piso y besé su mejilla antes de marcharme. Prometí ir a verlo, no me perdería esa gala.

Los días pasaron rápido. Me dediqué a la obra de teatro, mis estudios, conversaciones de horas con mi hermana, ayudar a mi hermano pequeño, aprender bailes y el videoclip. No hacía el video con el traje original, pero tenía que quedar perfecto. Las ideas que tenían cambiaban, detalles pequeños que se hacían enormes.

Para la fiesta estuve viendo tiendas. Había demasiadas tiendas de traje, pero ninguna me gustaba. Los trajes a medidas no se hacían en un par de días, así que fui donde mi padre y rogué por uno de sus trajes oscuros. Me sentía su réplica, la réplica exacta de mi padre. Iba impecablemente vestido a la fiesta, inclusive los zapatos eran suyos. Me moría de nervios, conducía de forma alocada pero intentaba mantenerme en los límites de velocidad. Él me dejó vestirme en su casa, quería que Phoenix me diera su sincera opinión. Estaba dispuesto a hacer que cayera de una vez. Ya me había dicho que no, pero yo no me resignaba ni una milésima.

-Te ves bien, muy bien... tienes mejor pompis que Atsu-dijo riendo mientras mi padre bufaba.

-Otro de mis trajes que vas a robar, veremos cuando lo devuelves y en que condiciones.-no le agradaba que hurgara en su armario.

Me despedí de ambos y del pequeño Jun. Amaba a ese crío, pronto tendría uno y mi hermana otro. Ni mi padre ni mi madre lo sabían, pero se acercaba la fecha. Me coloqué la camisa sin la corbata dejando ver uno de mis collares. Al ir a buscarla me dijo que la aproximaría Eduart ya que tardía al menos una hora ¡una hora! y yo quería ver ya a Olivier. En ese aspecto mi hermana era igual que cualquier mujer, tan obsesionada con lo que se ponía y con lo que no. Al llegar me quedé frente a la puerta de entrada mirando uno de los pases, el otro lo tenía Miho.

Entré dando mi pase y me quedé observando a cada uno de los presentes, no había muchas personas aún y los que estaban conversaban animados por la bebida de la barra libre. Pregunté por Olivier a varios de los organizadores, supe que eran ellos por las tarjetas identificativos, me dieron indicaciones de donde estaba. En la sala donde se encontraba estaba rodeado de modelos y yo lo rodeé por la espalda, puse mis manos sobre sus ojos y esperaba darle una pequeña sorpresa.

-Adivina quien soy, mi princesa de las Zanahorias.-susurré para luego quedar frente a él.-Espero que me echaras de menos, porque si no fue así te molestaré toda la noche.

Se lanzó sobre mí abrazándome y besando mi mejilla. Parecía totalmente eufórico y lleno de vida. seguramente todo aquello le llenaba tanto que le hacía brillar con luz propia. Estaba atractivo con el tuxedo blanco, demasiado, y sobretodo con el cabello suelto.

-¡Has venido!-gritaba.- ¡Y temprano!-ahí me pregunté que clase de persona creía que era, siempre iba temprano a los lugares donde debía asistir. El teatro estaba bastante cambiado, aunque me agradaba que se tomara para algo más que dramas y óperas.-Me has atrapado en pleno trabajo.-se quitó un mechón que caía sobre su rostro y sonrió ampliamente.-Claro que me he acordado de ti.-sacó un llavero, el llavero que me había prometido del bolsillo de su chaqueta.