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12/4/10

Alas de papel II


-No es por eso.-intervino cortándome lo que estaba diciendo, lo que pensaba.-Verás hay cosas que una persona jamás cuenta, sucesos que no se conocen hasta el día de su muerte y en ocasiones ni de ese modo se consigue.

-Paulo.-dije mirándole fijamente a los ojos mientras él acomodaba sus lentes, un tic habitual que después de aquel día pasó por inadvertido para mí. Es algo continuo, piensa que sus lentes se descuelgan o por simple nerviosismo.

-¿Sí?-preguntó con una sonrisa afable.

-¿Por qué me ayudas?-interrogué.-Dime que no es por mi padre.

-No es por tu padre.-respondió frunciendo el ceño.-Me molesta que pienses así.

-¿Entonces?-dije sin comprender aún.

-Por mero placer, por amor a la literatura y porque me muero de ganas qué es lo que quieres ocultar.-se giró hacia la barra americana y comenzó a sacar la comida.

-Eres peor que tus lectoras.-repliqué.

-La curiosidad mató al gato, pero yo soy la curiosidad en persona Hizaki.

Nos sentamos a comer mientras él simplemente leía los folios que iban saliendo de mi impresora. Decía que leer en la pantalla no le trasmitía nada, que necesitaba el papel y el contacto de sus yemas con él. Realmente era un tipo peculiar. Uno de esos empollones con suerte por tener la cara bonita. Me preguntaba si realmente era tan mujeriego como decían, si todas las mujeres caían rendidas a sus pies al igual que los hombres. Se hablaban de cientos de amantes, incluso de hijos que no reconocía, pero así era Paulo. Había miles de rumores entorno a su nombre, tantos como misterios que le rodeaba.

Tomaba con rapidez el ramen de ternera que había comprado, un bote para cada uno, además de aquellas verduras al tempura. No sabía como conocía mis gustos, tal vez porque mi padre le había hablado de mí alguna vez. Me conocía. Sabía ciertas cosas que yo jamás había dicho. Debo reconocer que me daba cierto escalofríos. Además aparecía cuando menos se esperaba, como si fuera un fantasma o un pervertido que te vigilaba.

-¿Y bien?-dije tras más de dos horas en silencio, le dejé leer aquellos folios y revisarlos mientras hacía anotaciones con una pluma que había sacado de su chaqueta. Iba de un lado a otro sus ojos, inclusive me miraba clavando su mirada en los míos. Parecía inspeccionarme e inspeccionar lo que mi cabeza había conseguido hacer, como si leyera una secuencia de comandos de un ordenador y pudiera descifrar toda la logística.

-¿Y bien qué?-dijo en un tono de voz que jamás le había escuchado, parecía retraído o más bien perdido en sus pensamientos.

-¿Cuál es tu opinión?-pregunté esperando que respondiera de una vez.

-¿Puedo fumar?-interrogó.

-No, estoy intentando dejarlo por enésima vez.-bebí un poco de sake y él hizo lo mismo con su té frío.

-De acuerdo.-dijo dejando el vaso en la barra americana y me miró acomodando sus gafas.-Veamos ¿quieres una crítica profesional o a nivel lector común?

-Ambas.-respondí.

-Como profesional te diría que necesito leer toda la historia, que tienes algunos fallos de léxico y varios diálogos se hacen demasiado extensos.-aquello fue un buen golpe a mi autoestima.-Pero teniendo en cuenta que es tu primera novela ¿no es así? Son fallos recurrentes y creo que puedes mejorar. La historia es buena, es muy buena, tiene algo que le da un toque cálido muy distinta a la arrogancia de los nóveles.-comentó antes de dar otro sorbo a su té.

-¿Y como lector?-dije intentando no mostrar mis nervios.

-Como lector compraría la novela y desearía ver más, ver lo próximo que harás. Además me haría fan tuyo de inmediato.-rió bajo.-Sobretodo esas escenas de sexo tan nítidas.

Después de esas palabras me dio varios consejos. Empecé el capítulo que llegaría al final de la historia y me aconsejó que buscara un buen ilustrador. Pensaba que la novela que yo llevaba tan fantasiosa debía tener dibujos que ilustraran fielmente la estética, la calidez, y el detalle que yo relataba. Cuanto más nítido tuviera el lector todo podría imaginárselo, meterse en ese mundo y bucear en él. Si bien me dijo que los personajes no los dibujara, que sólo fueran dibujos de los escenarios.

Se quedó a mi lado toda la noche. Conversamos durante horas sobre pintura, literatura y música. Parecía un dotado en esos campos, también hablaba de cine y teatro. Descubrí que la fotografía era su pasión, su pasión más oculta, y que se lamentaba no tener suficiente dotes para ello.

Por unos momentos me di cuenta que si no hubiera conocido a Olivier no me habría resistido. Ese hombre tenía encanto. Pero me juraba estar soltero. Yo intentaba saber el porqué de aquello y entonces se volvió serio.

-Hace unos meses, nada más llegar a la ciudad, conocí a un chico.-comentó.-Era asiático.-añadió y sonrió.-Todo parecía decantado a tener algo estable, no estaba enamorado pero sí me atraía. Pocas personas llaman mi atención y él lo hizo.-echó hacia atrás la cabeza en el sofá y me miró.-Se marchó de la ciudad poco después de sus actuaciones, aunque prometió quedarse y buscar trabajo aquí. Puras mentiras. No debí creer nada.-se echó a reír.-Y ahora vivo la vida. Él no me importa en absoluto, el momento romántico desapareció, y no tengo ganas de conocer eso que llaman amor. Realmente creo que no existe o tal vez no existe para mí.

-Seguro que llegará la persona.-comenté como si nada.

-Tu padre me reprendió ayer por lo mismo, dijo que soy un estúpido y que el día que me enamore se reiría en mi cara.-rió bajo y me miró fijamente a los ojos.-Tienes suerte. Olivier es algo excepcional.

-Aún no somos nada.-murmuré encogiéndome en el sofá.

-No mientas. Se podía notar tus celos y los suyos. Esa posesividad en el ambiente. Hubiera jurado que me querías golpear.-comentó y entonces terminó carcajeándose en mi cara.-¡Sí! ¡Realmente querías!

-Coqueteaste frente a mis narices con él.-me di cuenta que habíamos dejado por completo el protocolo, por su parte y por la mía.

-Es divertido coquetear sin más.

Después de la charla se marchó. Me dejó con muchas incógnitas que aún tengo. No conozco bien a Paulo, como tampoco a Kamijo, después de tantos años. Sigo siendo el mismo niñato que no es capaz de saber descifrar a esos dos... nunca sé sus intenciones.

Las horas siguientes fueron preparativos, ensayos en pleno escenario y prisas. Entre ensayo y ensayo contestaba los mensajes de Bou. Quería venir pero no estaba seguro. Al final apareció cuando estaba en vestuarios terminando de colocarme el traje que me había hecho Olivier. Apareció con Shinji, ese niño siempre alborotaba demasiado.

-¿Ya empieza?-preguntó emocionado.-Yo quería verte un poco antes.-me abrazaron ambos y yo me quedé con cara de idiota.

-¡Mucha mierda!-gritó Shinji, que a veces podía parecer muy agradable.

Mi padre rondaba por allí, puesto que su grupo actuaba justo antes que yo como teloneros. Querían hacer ese pequeño guiño hacia mí, para que yo pudiera relajarme mientras los escuchaba. Me quedé tras las bambalinas con aquellos dos.

Fueron apareciendo uno a uno en el escenario, saludaron y se presentaron. Tan sólo tenían que cantar dos canciones y calentarme al público antes que yo saliera. Mi padre lo hizo con un atuendo extraño, al igual que todos, parecían encantados con volver a la escena musical. En vez de cuarentones veía quinceañeros con ganas de comerse el mundo.

-Tu padre se ve muy atractivo.-murmuró Victoria quedándose a pocos centímetros de mí.-Ya sé porqué las vuelve locas a todas, también a todos.-puso sus manos sobre mis hombros y me agitó leve.-¡Tiene el mismo encanto que su retoño!-gritó en forma de fan enferborecida.

-¡Déjate de bromas!-le reproché.-Te presento a Bou y a su primo Shinji

-Hola chicos.-dijo ella colocando sus manos sobre los cabellos de ambos, una mano en cada cabeza.-Venid os daré un par de refrescos.

Sin darme cuenta me tocaba. Me temblaba las piernas, la cabeza me daba vueltas y las manos me sudaban. Sin embargo hice mi mejor show. Mi madre no había podido estar, creo que simplemente no quería encontrarse frente a frente a mi padre. Miho y Hero también faltaban, mis hermanos me habían abandonado a mi suerte. Pero al menos Bou y su primo estaban apoyándome junto a mi padre.

Hicimos primeramente ese recuerdo a Jackson. El público reaccionó bastante bien. Yo la verdad es que estaba tan nervioso que ni los escuchaba. Pero cuando canté las primeras canciones fui tomando aplomo y los nervios se fueron. Al llegar a la última balada lo hice con todo el corazón, con toda la pasión que podía poner, porque quería que llegara a Olivier.

Bou grabó todo, sobretodo esa parte, además de mi padre y otros chicos del equipo de baile. Todos estaban pendientes de mí. Las fans gritaban mi nombre y me decían que me amaban, pero era algo que sólo quería escuchar de labios de ese maldito francés de aspecto delicado... de mi Oly.

3/4/10

Te esperaba VI


Ambos se marcharon asintiendo como si fueran más pequeños que yo, pero dudaba que nos lleváramos más de unos meses. Miré a Olivier y lo tomé de la cintura, besé su frente notando que estaba preocupado y como ido. Le ayudé a salir entre el barullo y subimos al vehículo. No dijo nada, tan sólo se quedó en su mundo.

-Hizaki no puedo ir al concierto.-murmuró.-Tengo cosas importantes, reuniones de trabajo, y es algo ineludible.-dijo en un suspiro.

-Supuse que sería así.-comenté.-Pero siempre puedo pedirle a Bou que haga el favor de grabar todo.

No puedo decir que no me importara, porque para mí era algo especial que él estuviera tras los focos. Lo que cantaba era en parte mis sentimientos por él. Quería mostrarle quién era realmente, pero no podía ser. No hice una pataleta, fui bastante maduro. Dejé que estuviera todo el día lejos de mí. Sabía que se tenía que marchar, pero no quería interrumpir su día de trabajo.

Yo decidí darme un día para mí, para meditar. Sin embargo no pude. Tuve llamadas de mi ex. Ella decía tener un dolor terrible en la espalda por culpa de mi capricho. No paraba de decir que no podía trabajar y necesitaba dinero. Yo decidí hacerle una trasferencia bancaria por internet y dejó de quejarse. A veces pensaba que únicamente quería tener el niño para recordarme mi estupidez y sacarme dinero. Esperaba que tuviera el pequeño y no verla más.

Al rato llamé a mi agencia de teléfonos. Quería hablar con alguien que pudiera decirme como bloquear las llamadas. No quería más llamadas perdidas, ni mensajes, de ciertos números de teléfono y tampoco de números que fueran marcados como número privados u ocultos. Seguía teniendo llamadas de él, solía tener el móvil en modo vibración, y era bastante cansado mirar la pantalla y ver su número u otros que no conocía. Me costó casi media hora para explicarle todo el problema que tenía, pero al final accedieron y me sentí en paz. Bloquearían mi línea a esos teléfonos y yo viviría tranquilo.

Me di una buena ducha tras la llamada, después almorcé y mientras comía recordé que había algo que deseaba escribir. Estuve todo el día escribiendo mientras escuchaba canciones de grupos del país de los orígenes de mis raíces. Japón tenía una música rica, tanto la actual como la más tradicional, y yo me sentía orgulloso de ello. Corrí un poco en las máquinas e hice bicicleta, pesas y abdominales. Regresé a la ducha y en la ducha tuve otro momento de inspiración.

Fue así como creé mi primera novela. Una novela extensa. Algo que había empezado meses atrás y que le di forma aquel día. Más de cincuenta folios escritos en una tarde. Cuando cayó la noche recordé que debía alimentarme y llamé a uno de los restaurantes japoneses de la zona. Compré algo de comer, bastante la verdad, y terminé dormido frente a la televisión viendo un partido de fútbol. Nunca pensé que crear algo como un libro fuera tan agotador, inclusive compadecí a Paulo aunque seguía deseando golpearlo durante horas.

Al despertar en plena madrugada corrí al ordenador y comencé a teclear un rato más. Apuntaba en mi libreta algunas ideas que usaría más adelante. Usaba todo lo que conocía de fantasía, además de historias japonesas usaba también la mitología europea. Creo que jamás me sentí así de vivo. Cuando creaba canciones lo hacía para expresar una sensación momentánea o para decir mis sentimientos, pero no era por algo exageradamente importante. Aquello que describía era algo más. Ese algo más era Olivier y toda la historia que estaba tras nosotros.

Recordé en ese mismo instante que por algún lugar tenía el número de Paulo, que tenía anotado ese maldito número de teléfono. También tenía el del despacho que fue de mi padre y alguno que otro más donde podía localizarlo. Llamé desesperado y él aceptó mi llamada al tercer tono. No supe que decir al oír su voz, aquello parecía demasiado precipitado.

-¿Sí?-preguntó tras el otro lado de la línea.-¿Hay alguien?-interrogó.

-Sí, soy Hizaki Sakurai.-respondí antes que colgara.

-¿Hay alguna emergencia?-preguntó sorprendido.-Son las cinco de la mañana.

-¿En serio? No sabía que era tan tarde.-dije algo avergonzado.-Mejor llamo más tarde.

-No.-respondió de forma sincera.-Verás no dormía, escribía.-noté que su tono de voz cambió.-¿Ha ocurrido algo? ¿Necesitas mi ayuda?

-Quiero preguntarte una cosa.-murmuré.-Verás estoy escribiendo una novela, una novela que significa mis sentimientos expuestos ante cualquier lector.-dije acariciando mis cabellos, más bien alborotándolos.

-Eso hacemos todos Hizaki.-respondió.-Todos somos así en este mundo.

-¿Son experiencias?-pregunté indeciso.-No sé si desnudar mi alma es lo apropiado.

-Debes decir lo que sientes en cada momento, no es bueno dejarse pequeños quistes.-bostezó, pude escucharlo y también una voz masculina llamándole a la cama.

-¿Podrías ayudarme a publicar?-dije obviando lo que había escuchado.

-Sí, pero ya hablamos mañana.-dijo antes de colgar.

Yo simplemente me quedé pensativo. Era demasiado temprano y yo estaba molestando. Si bien, quería preguntar aquello que me quemaba. No sabía si debía usarlo como si fuera un personaje, no sabía si nuestra historia debía ser usada para algo como aquello. Pero al final entendí que era una muestra de mi afecto por él.

31/3/10

Te esperaba V


Olivier me apretaba la mano clavándome sus uñas, enterrándolas bien en la palma de mi mano y haciéndome sentir que estaba ante un demonio cargado de celos. Sus ojos estaban ocultos por sus gafas de sol pero hubiera jurado que lo examinaba como a un experimento genético, no perdió detalle. Yo mientras intentaba no llorar del dolor.

-Enchante.-siseó.

-Lo de amante te lo dice a ti...idiota.-murmuré intentando no chillar.-Bou sólo es mi amigo... amigo Oly... el único amante eres tú.-dije mirándole con los ojos llenos de lágrimas-Deja de clavarlas.-me apretó con más ganas y finalmente me soltó.

-Parece que te salió celoso.-dijo mi padre entre carcajadas, ya se había sentado de nuevo en la silla. Paulo simplemente sonrió.

-¡Papá!-grité molesto, pero él se fue a saludar a otros viejos conocidos.

-¡No me llames idiota!-replicó algo molesto.-Olivier Mursell, un placer conocerle.-comentó al fin y yo respiré aliviado observándome la mano destrozada por las uñas. Se veían bien las marcas y eso me daba una mayor sensación de dolor.

-Bou... ¿y tu primo?-pregunté buscando a esa maldita lapa. Tomé una de las botellas frías mientras los movía hacia otro lado para que no interrumpieran a las fans de Paulo.-Olivier es mi pareja, como ves asenté la cabeza y me llevo mejor con mi padre.

Olivier simplemente me miró confuso y sus ojos llamearon. Pero bien sabía que “amantes de ocasión” no era un título bien elegido, o una reseña aceptable; tampoco éramos simples amigos pues los amigos no se acuestan juntos y ese tema no lo entendía alguien como Bou. Al menos, yo tenía a Bou como un chico dulce y retraído. Jamás pensé en que esa carita de porcelana fina tuviera secretos retorcidos y sexuales más allá de su dulce imaginación.

-Bou Sekine-se presentó ante Olivier, aun permanecía algo sonrojado por la confusión. Terminó apartándose junto a nosotros para que el resto de fans pudieran conseguir la firma del afamado escritor. Paulo no paraba de firmar y sonreír tras su apariencia sensible, intelectual y franca.-Pues iba con él, pero te vi de lejos y salí corriendo sin avisarle. Cuando me encuentre de nuevo seguro que me meta.-dijo girando su cabeza hacia atrás intentando encontrarlo entre tanta mujer histérica.

-Dime Bou ¿por qué no te vi por la escuela? estuve por buscar el número de tu tío, pero luego pensé que me metía donde no me llamaban.-me rasqué la cabeza y sonreí.-Aún te debo quedar para ver aunque sea un museo, puedo haceros a los tres de guía... a ti.. a tu primo y a Oly.-sabía que pareja no era la palabra, pero quería atarlo a mí.

Entonces reparó percatándose de todo lo que había contado antes. Tal vez estaba demasiado preocupado por la bronca que le caería al apartarse de su primo. No sabía hasta que punto era Bou dependiente de él, pero dentro de mí suponía que esos dos no eran primos sino amantes. Era una alerte, una sensación extraña, y también por la forma que miraba Shinji a su primo. Notaba esa tensión sexual y ese deseo carente de sentido, un deseo como el fuego que sabes que quema pero algo en ti desea tocarlo.

-¡Felicidades por ambas cosas entonces!-exclamó.-de veras.-añadió sonriéndome.-Es que no he estado asistiendo a clases.-murmuró.-Con la rehabilitación y demás.-no sabía de qué hablaba, supuse que se había caído y fracturado algo.-Juka mi tío.-balbuceó y dudó en llamarlo tío, entonces recordé mi sospechas. Ese hombre, ese tal Juka, era su pareja y Shinji su verdadero amor. Pero terminé riéndome de todo, alguien como Bou no podía ser así-No deseaba que saliera de casa y prácticamente me he escapado de casa para venir aquí.-rió buscando algo en su bandolera, una azul oscura que llevaba con él llena de chapas y cosas brillantes.-Y eso me recuerda a una cosa.-sacó un paquete envuelto en papel de regalo azul del mismo color que su bolsa.-Para ti.-dijo con una sonrisa tras acomodar su bolsa.-No sé si te gustará pero me acordé de ti al verla.-volvió a sonrojarse de forma dulce y yo sonreí.-Te la hubiera dado antes, pero no he podido.-la dejó entre mis manos, yo no quería aceptar su regalo porque me hacía sentir mal no saber cuándo era su cumpleaños.-Toma, toma.-no sabía como él había descubierto mi cumpleaños, pero sabiendo que salía en todas las revistas él pudo leerlo o saberlo. Estaba nervioso y Olivier no dejaba de observarlo.

-¿Por mi cumpleaños?-sonreí revolviéndole los cabellos para palmear leve su cabeza, de forma muy rápida.-Gracias Bou eres muy amable.-abrí el paquete y sonreí. Era una camiseta negra simple de mangas cortas, pero de una firma algo cara.-Muchas gracias, me la pondré bastante ahora en verano.-miré a Oly.-¿Qué tal si los cuatro vamos a tomar un té? ¿Bou recuerdas la tetería?-dije mirándole.-Podríamos ir ahora y luego tomar un almuerzo rápido.

-Hizaki yo tengo que regresar a mi trabajo.-murmuró Olivier recordándome lo que habíamos hablado en la noche. Lo hizo en mi oído de forma rápida para que Bou no se molestara ni lo oyera.-Dijiste que no tardaríamos nada y tengo miles de cosas pendientes.

Acaricié leve sus cabellos acomodándolos. Deseaba besarle y abrazarle. Sabía que había hecho un pequeño esfuerzo de salir de su rutina, de acompañarme. Aunque realmente había sido un pequeño regalo. Sabía, más bien conocía, que la literatura siempre jugaba gran papel en sus diseños, además de la música, puesto que le inspiraba. Yo quería que él tuviera ese libro, que lo tuviera firmado y jamás pensé que le gustaría tanto Paulo Wilde como escritor.

Las personas allí reunidas se iban dispersando, ya sólo quedaban unos cuantos curiosos que deseaban conversar unos instantes con el escritor. Eran personas del medio, aunque algunos parecían ser nóveles, pero ilustrados y entregados a las letras, que querían beber del éxito y de la decadencia que este traía a los escritores afamados como Wilde.

-¿Qué tal si lo dejamos para otro día? Podríamos quedar los cuatro, ya que tu primo... siempre está a tu lado.-dije tomando de la mano a Oly apretándola levemente para luego sonreír. Espera que dijera que sí.-Incluso podría venir mi hermana y así la conoces.

-No me tienes que dar las gracias.-comentó mirándome mientras procesaba la información.-Recuerdo esa tetería.-dijo con una sonrisa.-Yo sigo antojado de la poción de amantes.-asintió con la cabeza y la movió de forma que me hizo reír bajo.-Shinji es mi sombra.-murmuró en tono de broma.-Ya quedaremos entonces ¿tienes móvil? Así será más fácil quedar.-sacó el suyo del bolsillo para empezar a buscar como entrar en la agenda.

-¡Bou-chan!-esa voz hizo que mi tic apareciera de la nada. Lo vi correr y saltar sobre Bou restregándose.-¡¿Por qué me dejas solito!?-preguntó imitando un sollozo sin soltarle. Pegaba bien su cuerpo al suyo dejando su mentón en uno de sus hombros.-¡Hizaki-kun!-gritó de forma chillona, apartó a su supuesto primo y se encaramó a mí.-¡Cuánto tiempo sin verte!-dijo mirándome a los ojos, esos ojos que tenía de loco me paralizaron. Después reparó en Olivier, se quedó clavado observándolo.-Bou-chan ¿crees que me vería bien con el cabello largo y negro?-se giró de nuevo hacia su primo sin apartarse de mí.

-Te quedaría mal.-contestó frunciendo el ceño para tirar de él intentando despegarlo de mí.-No seas pegajoso y despégate de Hizaki.

-Olivier Mursell.-se presentó de nuevo intentando ser sociable con él, aunque le miró de forma fría y con ganas de arañarlo. Pensé de inmediato que tendría que llevar Olivier por el mundo con bozal y correa.-Sería bueno que al final quedáramos, así me muestras ese local del que tanto llevas hablándome.

-Pues entonces todo arreglado ¿podríamos ir todos mañana? Un rato por la tarde, no más de una hora.-dije con una sonrisa intentando alejarme lo máximo posible del primo de Bou. Seguía sin darme buena espina.-Bou toma mi tarjeta.-se la extendí con una sonrisa en mis labios.

-Gracias.-dijo Bou tomando la tarjeta de mis manos.-Mejor esto que intentar descifrar como funciona este cacharro.-miró a Shinji.-¿Podríamos ir mañana con ellos?-le miró con ojos de cordero.-Por favor.-puso sus manos frente a su rostro en forma de súplica.-Se bueno y di que sí.

-Mañana o cuando se pueda, lo mejor es planearlo con tiempo porque Oly siempre está ocupado con sus colecciones.-recordé que durante esa semana sería ajetreado...-pero el viernes os quiero ver en mi concierto.

-Hizaki-kun que profesional es, yo todo lo anoto en mi libretica en forma de conejo.-estuve por explotar en carcajadas cuando dijo eso de libreta de conejos. Sonrió con cierto descaro observando a Bou. Pero reparó en lo del concierto, su mente parece que tuvo un golpe de neuronas y le hizo explotar de nuevo en euforia.-¿Darás un concierto? ¡Yo quiero ir! ¡Yo quiero ir!-gritó alzando sus brazos.-¡Quiero ir!-repitió y me miró agarrándome de las mejillas-Quedemos mañana y nos dices donde es ¿Hai?-guiñaba, sonreía y gesticulaba tanto que me daba miedo.

-¿Un concierto?-preguntó Bou algo sorprendido.-Sí, seguro que iremos.-se ilusionó aunque de forma más comedida.-Mañana te llamo y vemos que se puede hacer. Si se puede salir o no. también puedes decir dónde es y nos vemos allí.

-Las entradas llevan semanas agotadas, pero podéis estar tras el escenario junto a Oly.-dije confiado de que él vendría.-Además, el diseñó mi ropa.-estaba orgulloso de esos trajes, más que de ninguno que había usado jamás.
-Iremos, no lo dudes.-dijo Bou mirándome de forma dulce.-Y si es tras el escenario mejor.-tomó la mano de Shinji y la apretó.-Y de camino veremos la ropa que te ha diseñado tu novio.-miró a Shinji de forma cómplice y luego a nsotros.-No os distraemos más, nosotros nos vamos.

-Espero que podáis venir.-acaricié la cabeza de Bou como si fuera un cachorro perdido.-Cuídalo bien Shinji y no alborotes.

Ambos se marcharon asintiendo como si fueran más pequeños que yo, pero dudaba que nos lleváramos más de unos meses. Miré a Olivier y lo tomé de la cintura, besé su frente notando que estaba preocupado y como ido. Le ayudé a salir entre el barullo y subimos al vehículo. No dijo nada, tan sólo se quedó en su mundo.

-Hizaki no puedo ir al concierto.-murmuró.-Tengo cosas importantes, reuniones de trabajo, y es algo ineludible.-dijo en un suspiro.

-Supuse que sería así.-comenté.-Pero siempre puedo pedirle a Bou que haga el favor de grabar todo.

28/3/10

Te esperaba IV


Levantó sus pequeñas manos y se quedó mirándose los dedos arrugados como pasas. Allí metido entre tanta espuma se hacía más apetecible. Yo no me quería mover de su lado para ver su cuerpo otra vez.

-Oh, está bien.-dijo mirando la toalla.-¿Salte? Vamos que no me puedo secar si estás aquí.-dejó el brick del zumo en el piso y estiró los brazos para tomar la toalla, pero no hizo intento de levantarse.

-De acuerdo.-dije saliendo para darle intimidad. Me quedé tras la puerta, a un lado, porque yo también quería darme una buena ducha. Claro que mis buenas duchas eran de cinco minutos, no tanto tiempo como él usaba.

-Dios qué calor.-murmuré con la espalda pegada a la pared.

-Listo.-dijo saliendo con una toalla enorme alrededor de su cadera. No sé como lo hizo, pero supuse que sería con alguna de las gomillas que usaba para enrollar los cables.-¿Tendrás algo que pueda usar de pijama?-preguntó mientras yo babeaba como un idiota.

-Te dejé unos boxer grandes y una de mis camisetas de estar por casa.-dije antes de meterme en el baño.-Si quieres algo más espera que salga.

Me metí en la ducha tras vaciar la bañera y me di un buen enjabonamiento, aunque de forma rápida. No quería pensar en lo que había acabado de ver, aún tenía las hormonas revueltas. Noté que se había acabado el agua caliente, pero en vez de refunfuñar di las gracias. Tenía que enfriar mi cuerpo.

Salí pronto empapado con una toalla en la cintura y la otra agitando los cabellos. Entré en el cuarto con unos desodorantes en la mano y se los lancé a un lado en la cama.

-Te saliste sin ellos.-comenté.-No hay otro.-fui hacia las cajas que había desarmado y saqué unos boxer.-Aún no saqué todo, me cuesta horrores organizar la casa.

-Oleré raro.-replicó al notar el perfume de uno de los aerosoles.-Bueno raro no, simplemente no oleré a mí.-me giré y le vi con la nariz arrugada olfateando de forma cómica el aire. Casi me eché a reír, pero era lógico. Él no usaba ese tipo de olores.-Esto es demasiado masculino para mí.-reí bajo mientras me subía los boxer, e intentaba que no se molestara porque no podía contenerme.-¿Tendrás crema hidratante?-preguntó cruzando sus piernas en forma de flor de loto.-Mi piel es muy seca y necesito usarla.

-Compré algo para el bebé, me estoy comprando ya las cosas para no hacer desembolso de golpe y porrazo.-fui hacia el cuarto del niño y tomé el bote que compré.-Huele a cerezas, no sé si te irá bien. Estuve aprobándolo unos días para lavarme las manos, el gel, y la verdad es que para un niño huele bien.-y le miré sonriendo.-A ti te queda perfecto.-había notado que usó el gel de prueba, además olía a cerezas. Besé sus labios cuando me senté a su lado nada más que con los boxer. No me iba a poner nada más aunque me lo rogara.

-¿Dices que huelo a bebé?-preguntó riendo mientras se echaba crema en las piernas y en los brazos.-Sólo porque no ande por ahí oliendo a maderas y cosas fuertes...-susurró y me miró.-Cuando me vuelva a quedar aquí me tienes que recordar traerme mi maletín de viaje.-dijo sin pensar, porque cuando recapacitar se quedó pensativo.

-Tranquilo, te compraré algo especial para ti.-dije mordisqueando su cuello y luego su oreja.-Debemos dormir.-murmuré acariciando su vientre mientras lo abrazaba.-¿Quieres otro zumo? ¿o algo más?-me preocupaba que no estuviera cómodo.

-No gracias, estoy bien.-se recostó contra las almohadas entonces, parecía algo aturdido.-¿Prefieres algún lado de la cama?-preguntó metiendo las piernas bajo las sábanas, agarrando la almohada para abrazarla.

-Donde tú quieras.-dije acomodándome a su lado, agarrándolo suavemente de las caderas.-¿No soy mejor que la almohada?-pregunta besando uno de sus hombros.-Realmente te queda bien la crema.

-Gracias.-se giró dándome la espalda agarrando bien la almohada, pero terminó acomodándose leve contra mi pecho.-Así está mejor, sólo no se te ocurra levantarme temprano porque descubrirás algo muy feo de mí.-sonrió leve y se acomodó un poco más.

-Eso ya lo sé.-dije acariciando bien su cuerpo. Tenerlo así después de lo que había pasado y dicho me hacía sentirme más próximo a él, era todo un paso.-Mañana te llevaré a una presentación literaria, te gustará.

-Tengo mucho trabajo pendiente Hiza.-murmuró.-Me atrasé mucho estos días.-bostezó tomando mi mano para llevarla entre las suyas, para que lo abrazara.-Me urgen que estén listos y no lo estarán si no vigilo lo que hacen, son incompetentes a veces.-bostezó de nuevo y suspiró.-Ahm, no quiero hablar de trabajo antes de dormir porque me dará pesadillas.

-Será media hora y habrá un pequeño aperitivo...es al medio día.-iríamos, dijera que si o que no. Tan sólo media hora y para colmo nos regalarían el libro. Era un libro que ya había leído, no tenía la firma del autor. Todo era fantasía con novela romántica pero gay. Era interesante.

Casi no pude dormir. Tenerlo tan cerca me volvía loco. Su aroma era distinto al mío a pesar de haber usado mis cremas y lociones. Él olía distinto. Su piel daban ganas de morderla, sobretodo su cuello y sus hombros. Besé su cuello y su mejilla, además de sus manos mientras él dormía. Era demasiado tentador tenerlo así. Pegué sus nalgas a mis caderas, sentía su trasero pequeño y priego rozar mi entrepierna, y eso me hacía alterarme aún más.

-Me vuelves loco.-susurré antes de mordisquear su oreja.

Él seguía durmiendo. No se percataba de nada. Lo peor de todo era eso, que no se diera cuenta. Tal vez si lo hubiera hecho me hubiera golpeado, echado de la cama, largado de mi casa o como mínimo golpeado con el despertador o la almohada.

No sé a que hora me quedé dormido. Tal vez lo hice a eso de las tres de la mañana. Sin embargo, siempre me despertaba a la misma hora. Sonreí al verlo acurrucado hacia mí, abrazado rodeando mi cuello con sus brazos. Reí bajo al ver su rostro dulce que no pegaba para nada con sus gemidos, su movimiento de cadera o simplemente con la perversión con la cual me incitaba.

Cuando me desperté mi padre me había mandado un mensaje. No quería decirme quien era el autor hasta la fecha clave. Cuando vi el mensaje me eché a reír a carcajadas. Tomaba café en la cocina. Había descansado de forma plena y preparaba un buen desayuno. El nombre era el de Paulo, Paulo Wilde. Me sonaba esa forma de escribir, pero jamás pensé que alguien como él tratara fantasía.

Eran apenas las nueve cuando me preparaba el desayuno, ya prácticamente estaba sobre la mesa y bebía el café recién hecho, esperando que él se despertara, pero no lo hizo. Cuando llegó las diez y media fui a por él. Yo me había duchado, afeitado, desayunado y prácticamente vestido. Él no. Él seguía entre las sábanas revueltas. No dudé en hacerle una fotografía con mi móvil. Se veía apetecible, tanto que volví a hacerle otra después de apartar las sábanas.

-Dios mío Olivier.-dije subiendo un poco su ropa.-Joder.

-¿Qué?-murmuró adormilado y yo oculté el móvil.

-Es la hora Oly.-comenté con una sonrisa.

-¿Qué hora es?-preguntó frotándose los ojos.

-Son las diez y media de la mañana.-respondí viendo el despertador de la mesilla y él de inmediato me agarró del rostro.

-Es plena madrugada Hiza.-masculló haciéndose un ovillo.

-Hay que ir donde la presentación del libro.-susurré mordisqueando su cuello.-Oly, no seas cruel conmigo y vístete que así provocas.-puso su pie en mi pecho y me empujó.

-¡Largo! ¡Quiero dormir!-gritó mientras yo perdía el equilibrio y caía al suelo.

-¡Olivier!-grité como respuesta intentando tirar de las sábanas y él jalaba con la misma fuerza.-¡Vas a romper las sábanas! ¡Oly que hemos quedado!

-¡Mentira! ¡Has quedado tú! ¡Vete a tu casa!-respondió molesto.

-¡Tú estás en mi casa!-cuando dije eso él dejó de tirar y volví a caer al suelo.

-¿En serio?-preguntó bostezando y estirándose.-Ya no me acordaba, es verdad.-se rascó la cabeza.-No tengo tan mal gusto decorando.

-Gracias por tu halago.-murmuré levantándome del suelo.

-Lo siento Hiza, pero no me gusta que me despierten tan temprano.-susurró como excusa, pero el golpe me lo había llevado yo. Cuando recordé el móvil me di cuenta que estaba tirado a mi lado. Creo que fue un milagro que no se rompiera.-¿Está bien?

-Sí, no se ha roto.-respondí mirando las fotografías y sonreí por acto reflejo.

-¿Por qué sonríes?-preguntó estirándose e inclinándose hacia mí.

-Por un mensaje que me acaba de llegar.-dije guardándolo en el bolsillo de mi pantalón.

-¿De quién?-interrogó de forma seria, parecía molesto o más bien celoso.

-De mi padre, me acaba de decir una sorpresa del evento.-me levanté bien sacudiéndome y colocando bien la poca ropa que me había puesto.-Es a las doce y sólo tienes una hora para ducharte, arreglarte y hacerte a la idea que tienes que mover el culo.

-¡Es muy temprano!-refunfuñó.-Yo no quiero ir.

-Si no vas te arrepentirás.-dije caminando hacia la sala.-Te prometo que te gustará.

Llegamos tarde. Llegamos tarde porque estuvo enfuruñado todo el camino, incluso desde antes de levantarse de la cama. No paraba de echarme en cara que estaba desaliñado y que tenía jaqueca. Todo eso era por despertar en plena madrugada según él.

Como apenas había podido parar en su casa sólo se había marchado por una playera de color azul calo, unos jaeans CK, y no demasiados complementos. Su cabello era un desastre, según él, pero a mí me gustaba vérselo de esa forma. Sin embargo, llevaba un gorro y unas gafas que ocultaban su rostro y su pelo.

-Me deberás una grande.-murmuró antes de entrar conmigo en la sala.

-El viejo ya la soltó...-dije y Wilde tenía los ojos que se le salían de las órbitas.

Creo que le habían sacado el aliento. Mi padre era de dar noticias sin más. Había dicho que pertenecía a su partido, que sería su sucesor. Y el pobre de Paulo simplemente balbuceaba. Se colocó las gafas y echó sus cabellos hacia atrás, su flequillo revuelto y su rostro de circunstancia lo decía todo. Si bien, tomó agallas y empezó a dirigirse a los presentes mientras los flash fotográficos iluminaban su cara.

-Como...-tosió.-Como ha dicho mi gran amigo.-aunque de amigo no tenía nada, era un pacto de demonios lo que habían hecho ambos.-me quedo con su puesto en la presidencia del partido.

Vino batería de preguntas y él mostró el libro. Intentaba que sólo se hablara del libro. No quería hablar de política sino de su pasión. Me eché a reír recordando el mote que le había puesto mi hermano.

-Pobre polvos de talco.-susurré riéndome bajo

-Hoy importa mi libro, mi arte, mi pasión... mañana si quieren doy otra rueda de prensa, pero por ahora ruego que se centren en el libro y como preguntas sobre este ya han realizado... procederé a firmarlo quien desee.-

-Ven conmigo.-dije tomándolo de la mano para hacernos hueco entre todos ellos.

Mi padre tenía una triunfante sonrisa en los labios, había conseguido dar un golpe de efecto. Un golpe que tal vez le devolvían nada más marcharse todos. Paulo estaba que quería matarlo.

-Hiza... no.-dijo deteniéndose mientras jalaba de mi mano.-¿Cómo voy a saludarlo viéndome así?-se sonrojó y avergonzó de forma tan tierna que me hizo sonreír.-Ve y saluda tú.-balbuceó nervioso.-¡Te espero viendo libros!-quería largarse, pero le agarré bien.-

-Oly... mi padre seguramente te ha investigado incluso que talla de calzoncillos usas.-dije siendo sincero.-Es Yakuza, quiera o no, así que no te pongas con remilgos porque seguro que ha visto fotos tuyas de todos los estilos.-llegamos a la mesa y saqué de mi bandolera dos libros.

-Hiza.-empezó a decir algo más, pero ya eso yo no lo escuché.

-Buenas Paulo.-dije como saludo cuando llegué antes que se formara la gran cola.- ¿Aún con los huevos de corbata?-interrogué e hice reír a mi padre.

-Hizaki.-carraspeó tras decir mi nombre, como si intentara aliviar sus nervios y mis ganas de matarme.-Digamos que vuestro padre se propasó.-añadió intentando relajarse y acomodándose las gafas.

-Dije la verdad.-intervino él encogiéndose de hombros y él le miró por el borde de sus gafas.

-¿Nos firmas?-sonreí orgulloso dejando los ejemplares.

-Por supuesto.-dijo sacando su pluma mientras yo veía la reacción de Olivier. Sabía que quería salir corriendo hacia la puerta y tal vez hacia el aeropuerto más cercano.

-Señor Wilde.-murmuró al fin.-Tengo toda su trilogía pasada.

-Es un placer conocer a un lector habitual.-sonrió de forma afable, aunque sabía que era el demonio en persona.

-Te dije que te gustaría ¿ahora no soy tan cruel al despertarte temprano verdad?-Paulo rió bajo ante mi comentario y él solo se sonrojó más.

-No deberías ser tan descortés Hizaki.-murmuró alzando los ojos para colocarse bien las gafas.-El joven no habría podido dormir bien.-clavo de nuevo sus ojos con una sonrisa en Oly y de seguro miraba el chupetón claro que tenía en su cuello.

-Oh.-se sonrojó, pero acabó sonriendo con cierto leve de coquetería.-No se preocupe por mi señor Wilde, mis horas de sueño están bien cuidadas desde que usted dejo de ocupar mis noches.-sonrió aún más coqueto y eso hizo que mi tic nervioso apareciera. Era un tic herencia de mi padre, un tic que no podía evitar sacar a la luz.-y será un placer que a partir de hoy vuelva a entrometerse en ellas.-dijo señalando el otro volumen para aproximárselo un poco más.

¡Yo lo mataba! ¡Juro que lo mataba! ¡Los mataba a los dos! Pero mi expresión quedó fría, como si no pasara nada. Mi padre nada más de ver el tic que se formó en mi ojo se echó a reír a carcajadas.

-Será un honor.-comentó Paulo mientras tomaba el libro de Oly y lo observaba.-¿Olivier verdad? usted sigue las letras, yo las tendencias en moda.-mi tic se acentuó y miré hacia otro lado.

Intenté calmarme, porque como no me calmara mi padre se quedaba sin sustituto. Iba a golpearlo hasta en la foto del pasaporte. Quería arrancarle la cabeza y pisotear sus gafas. Deseaba sacarle los ojos como si fuera un buitre.

-Semana de la moda, en el invierno pasado, ¿no es así?-interrogó sin apartar sus ojos de Paulo. Mi padre simplemente sonreía de forma socarrona. Yo sólo apretaba los puños intentando controlarme.-No recordaré cara de políticos, pero sí recuerdo las caras de los asistentes de primera fila.-esa coquetería me hartaba. Jamás se había comportado así conmigo y sin embargo con ese paliducho de gafas de culo de vaso sí.-Ha sido un placer ponerle al final nombre a su rostro.

Entonces como de la nada escuché la voz de alguien, una voz familiar, que gritaba mi nombre. Era Bou. Hacía meses que me preguntaba que fue de él, no lo volví a ver y tampoco por el instituto. Me pregunté si había terminado cambiando de idea para la escolarización en mi pasada escuela. Yo simplemente hice un gesto para que se aproximara, hice que se saltara la fila y quedara frente a mí.

-Sí, así es.-indicó Wilde ofreciéndole el ejemplar con una sonrisa, pero yo simplemente intenté evitar mirar más hacia la mesa.

-Gracias por su firma, será un placer volver a soñar con usted.-ese murmullo me crispó. Pero ya estaba Bou frente a mí.

Me alegré profundamente que él estuviera solo sin su primo, su primo me causaba repelus y prefería mantenerlo lejos de mi vista.

-¡Hola!-exclamó con un tono lleno de felicidad, como si la energía le hiciera brincar cada sílaba.-Tiempo sin verte.-comentó con una sonrisa.-¿Cómo has estado Hizaki?-se quedó parado frente a mí.-Pensé que podrías estar aquí así que convencí a Ahinji para venir.-al decir el nombre de su primo sentí un escalofrío que me recorrió todo el cuerpo.

-Me alegra verte.-dije apoyando una de mis manos en sus hombros. Entonces miré hacia Oly y sonreí.-Te presento a Bou, que no sabía que estaría aquí.-era un buen chico, siempre me pregunté donde diablos se había metido todo ese tiempo.-Él es mi.-en esos momentos no sabía como decirle a Oly...-amigo especial.

-Bonita forma de llamar a tu amante, esa no la conocía.-dijo mi padre riendo bajo.-Dios no sabía que iba a ser tan divertido.

-Cállate o te dará otro infarto.-gruñí.

Mi padre se carcajeó tanto que terminó cayéndose de la silla, pero no dejó de reír. Muchos le observaron con lágrimas en los ojos. Era un maldito capullo cuando le daba el día de ir de divo del universo.

-Encantado.-dijo mi amigo inclinándose leve hacia Olivier.

Olivier me apretaba la mano clavándome sus uñas, enterrándolas bien en la palma de mi mano y haciéndome sentir que estaba ante un demonio cargado de celos. Sus ojos estaban ocultos por sus gafas de sol pero hubiera jurado que lo examinaba como a un experimento genético, no perdió detalle. Yo mientras intentaba no llorar del dolor.

-Enchante.-siseó.

-Lo de amante te lo dice a ti...idiota.-murmuré intentando no chillar.-Bou sólo es mi amigo... amigo Oly... el único amante eres tú.-dije mirándole con los ojos llenos de lágrimas-Deja de clavarlas.-me apretó con más ganas y finalmente me soltó.

-Parece que te salió celoso.-dijo mi padre entre carcajadas, ya se había sentado de nuevo en la silla. Paulo simplemente sonrió.

-¡Papá!-grité molesto, pero él se fue a saludar a otros viejos conocidos.

-¡No me llames idiota!-replicó algo molesto.-Olivier Mursell, un placer conocerle.-comentó al fin y yo respiré aliviado observándome la mano destrozada por las uñas. Se veían bien las marcas y eso me daba una mayor sensación de dolor.

-Bou... ¿y tu primo?-pregunté buscando a esa maldita lapa. Tomé una de las botellas frías mientras los movía hacia otro lado para que no interrumpieran a las fans de Paulo.-Olivier es mi pareja, como ves asenté la cabeza y me llevo mejor con mi padre.

28/7/09

Marimacho a la vista V





-Nunca he estado en una tetería.-comentó.- ¿Cual te sueles tomar tú? yo sólo he probado el té verde, ninguno más.-ese tipo de té era el más conocido junto con el rojo, pero había todos cuanto uno quisiera imaginar.

Ambos intentaban relajar el ambiente, lo notaba. Querían alejarme de todo lo que era el microclima desagradable que se había formado a mí alrededor. Caminamos hacia la salida y tan sólo había que cruzar la calle.

-Yo tomo té negro.-se agarró del brazo de Bou para cruzar cuando el semáforo se puso en verde.

-¿Por qué me agarras?-le llegó a preguntar en tono bajo, pero le escuché.

El lugar siempre fue acogedor, pero antes lo era más con Anne como camarera. Lo dejó, poco después de estar conmigo. Quizás para no cruzarnos ni en su trabajo, yo se lo agradecí, aunque sabía que esperaba un hijo mío. No había llamado tras saberlo, antes quería pruebas que me dijeran que realmente era mío y no de otro.

-Hizaki, buenas tardes.-dijo la camarera nada más abrir la puerta. Yo sonreí abiertamente cuando la vi.-Hacía algunas semanas que no te veíamos.

-Sí, he estado algo alejado.-respondí.-Exámenes y demás ocupaciones.

Ella se puso en marcha para darnos una mesa, la mejor de todas. Yo era asiduo, así que tenía el mejor trato. No había sillas, todo eran cojines en el suelo y mesas bajas. Quien diseñó todo e ideó el negocio era un hombre procedente de Turquía, su mujer era de Ceuta, y se conocieron en la ciudad cuando ambos acababan de llegar para intentar sobrevivir lejos de su tierra. Se enamoraron montando un negocio a partes iguales y ahora sus hermanos y hermanas servían en el local junto a otros camareros que no eran de la familia. Estaban por abrir otro local en el centro, más próximo a mi casa, aunque ese para mí era especial y para mi padre también.

-Te negro, té de regaliz y té sabor bizcocho.-ella asintió y miré a Bou.-Tú has dicho que lo tomabas negro y a ti Bou te he pedido uno que tiene poca teina. El mío...-me sonrojé un instante, ya que era mi costumbre pedir por todos mis amigos e hice lo mismo con ellos.-Es mi favorito el que pedí...espero que no os moleste que pidiera.

-A mi no me molesta.-sonrió sentándose a mi lado, encima de los cojines.- ¿Cuál es para mí?

-No hombre, no molesta.-se quitó la chaqueta del uniforme y se sentó cómodo bien cerca de Bou. Alimentaba mis sospechas de que eran amantes con cada gesto que hacían.-Nunca vine aquí.

Todo decorado como un autentico salón de té árabe, era un lugar esplendido para pasar la tarde y a buen precio. Nos dejaron unas galletas y nos avisaron que el té estaría en unos minutos.

-Hay más de cincuenta clases de té.-admití.-He probado todos.-me sonrojé cuando me di cuenta que eso seguramente había sonado a friki.

-El sitio es bonito y acogedor me gusta.-tomó una de las galletas, Bou siempre tan modoso y tan dulce.- ¿Te gusta el té verdad?-su sonrisa era amable, creo que de las más amables que había visto en personas que acababa de conocer.-Esas son muchas clases de té, me sorprende que haya tantas. Hizaki es un experto entonces si los ha probado todos.

-Yo he probado en mi casa muchos té, pero el que mas me gusta es el negro. El de naranja es rico también.-dijo subiendo su mirada pensativo, observándome. Shinji por el contrario era la cosa más extraña que jamás había visto en mi vida.-Ah, y el de durazno.- él tomó varias galletas, como si fuera un crío y las dejó en la mesa frente a sus ojos golosos. Parecía un crío, pero lo dudaba y mucho.- ¿Cuál es el más raro que has tomado aquí?

-Se llama poción de los amantes, lleva varias flores y frutas. Tiene un sabor dulce, hace que las personas estén relajadas y se sientan felices, dispuestas a amar.-entonces recordé otro.-Hay té que llevan chocolate, regaliz, anís... algunos se hacen con agua, otros con leche.-me gustaba hablar de todo aquello, era entretenido. Sobretodo porque amaba el té como el café, y porque mi madre me tenía prohibido prácticamente el chocolate. Las pocas cosas que podían tomar eran unos bollos que únicamente tenían una onza de chocolate dentro. Pero no podía comer más de cuatro. Todo porque terminaba hiperactivo y subiéndome prácticamente por las paredes.

-Ese de poción de los amantes parece rico a más si es dulce.-comentó comiendo galletas.

-A mi me gustan los de frutas.-eso era lo más sincero que le había escuchado hasta el momento.-Me encantan las frutas, me enloquecen para ser sincero. Ahora, el de regaliz debe oler feo.-al contrario de lo que pensaba, era algo dulce y que penetraba bien por las fosas nasales dejándote como en otro mundo. Además el de regaliz siempre le acompañaba un chorro de anís y daba ánimos. Necesitaba animarme un poco.

-Al contrario el de regaliz debe oler bien.- protesto Bou fijando luego su vista en mí.

-¿Ya estás más tranquilo Hizaki-kun?-preguntó observándome, quería ver mi reacción.

-No me agrada que digan cosas de mi padre sin conocerlo.-vi llegar a la camarera y puso el té para cada uno. Tomé un sorbo y me llevé una galleta a los labios mordisqueándola. El de regaliz olía a eso, regaliz, y sabía de forma suave a regaliz y a menta con su toque de anís.

-A nadie le agrada que hablen de alguien a quien se quiere.-comentó Bou observando el té que le habían dejado frente a él.- ¡Está riquísimo!-exclamó.-Gracias por pedirme este Hizaki, está bueno.-iba dando sorbos y tomando esas galletas hechas con cereales y almendras picadas.-Mientras tú sepas como es tu padre no deberías de hacer ni caso a los demás.-me aconsejó para mi bien, para el bien de mis nervios.-a la gente le gusta hablar...

-Además tu padre es político ¿no?-asentí a la pregunta de Shinji y él prosiguió con su intervención.-Con mayores razones tienes que ir aprendiendo a quedarte sordo frente lo que digan los demás. Siempre habrá personas que quieran boicotearlo y otros alzarlo.-se cruzó de brazos y cerró los ojos para luego tomar el té que había frente a él, la taza se la llevó a los labios y luego me miró.-Lo importante es que tú estés ahí para apoyarle.-sonrió entonces mirándome.-Está delicioso, gracias por invitarnos.

-Odio que sea el marica...cuando ha hecho cosas importantes por la ciudad.-dije observando el té de bizcocho.

- La gente tiene malas ideas y habla por hablar.-murmuró Bou dejando su taza en la mesa.

-Me alegra que os guste el que os he pedido, os invito a este y al de otro día si me queréis acompañar.-tomé la lista de té y se la pasé a Bou.-¿Ves? no miento. Hay tantos que podríamos estar viniendo toda la vida sin dejar de disfrutar.

-Las veces que quieras vendremos, me gusta el sitio.-dijo tomando la lista que le ofrecía y la ojeó con sorpresa.-Es cierto, tiene muchísimos.-comentó pasándosela a Shinji.-La próxima vez me tomaré la poción de amantes.-rió bajo y se sonrojó.-Me atrae, se metió por mis ojos y ahora quiero probar.-miró a su primo y sonrió aún más.-Mira Shinji cuantos hay.

-A mi me gusta, es lindo, podría venir con Makoto-kun y los demás chicos.-entonces una luz se iluminó en mi cabeza. Ese no era su primo, por mucho que dijera. ¿Con Makoto y los chicos? Era un guardaespaldas y entonces me tranquilicé en parte. Quizás era una tapadera y como ambos se llevaban bien tenían una relación casi familiar, nada más. Sin embargo, seguía oliéndome todo muy mal. Bou no, Bou me agradaba.- ¿Quieres a tu padre?-preguntó de repente.-Entonces defiéndele ante cualquiera, sea quien sea.

-Su honor le impediría que yo le defendiera.-dije.-Su forma de ver el honor.-expliqué mejor la frase tras un sorbo de té, el humo de este rozó mis labios y mis manos estaban calientes gracias a la taza.-Su temperamento, su orgullo y sus ideales... muy distintos a los de su juventud, siempre metido en peleas.-sonreí levemente.-Ahora hace todo de forma distinta a la lucha o alzar la voz, busca la justicia que puede caer en sus manos para usarla... no sólo para él, sino para todos.

-Desconozco porqué le preguntas eso Shinji. Es más que obvio que Hizaki quiere a su padre por como habla de él y lo mucho que lo nombra. Seguro que tu padre está orgulloso de ti, cualquier padre lo estaría.-su mirada se ensombrecía a medida que hablaba, pude notar que quizás la relación con su padre era escasa o nula.

-Todo el mundo necesita ayuda alguna vez.-dijo encogiéndose de hombros.-Es bueno el consuelo cuando estamos aprisionados.-murmuró y me miró.-Es doloroso ver a las personas que quieres y admira hundirse, por eso siempre hay que ofrecerles una mano aunque no quieran.-añadió y tomó otro sorbo de café.-Y disculpa que me meta, pero si creías conocer a tu padre muy bien, debió chocarte cuando supiste que estaba con un hombre.-comentó dejando de nuevo la taza en la mesa y me miró clavando sus ojos como si fuera un detector de mentiras.- ¿O no?-alzó una ceja y prosiguió.-Yo creo que él querría que tu fueses a su hogar, saber que lo aceptas por completo y quitarle el peso muerto de encima.

-No me sorprendió, me tranquilizó.-dije mirando a aquel tipejo atentamente.-Yo soy bisexual y creí que no me aceptaría, mi madre no me quiere creer en ese aspecto. Verás otras madres lo notan, ella creo que vive en su pompa. Además no quiere ver que el tipo que eligió era más que próximo a mí.-mis ojos se ensombrecieron.-No me gustaría ir a visitarle, sino vivir con él.

-Hizaki está entre la espada y la pared, no insistas en meter los dedos en la yaga Shinji.-protestó con una mirada que podía partirlo en dos, para luego mirarme a mí de forma candida como hasta ahora.- ¿Y tu padre sabe que quisieras vivir con él? podría intentar hacerse con tu custodia. Es tu padre así que esta en su derecho de pedirla ¿no?

-No meto el dedo en la yaga.-protestó Shinji.-Sólo digo la verdad. Primero si no hubo pelea de la custodia en el divorcio puedes vivir con cualquiera de ellos dos, si eres mayor de edad entonces te ahogas en un vaso de agua.-que sencillo lo veía todo él y que complicado era. Bou miraba con cara de metes los dedos, el puño y hasta el codo. Pero no dijo nada más, se quedó en silencio como él esperando mi respuesta.

-Tengo dieciocho, puedo vivir con quien quiera.-dije serio.-Pero no quiero dejar a mi hermano solo, no quiero que crezca odiando a mi padre como desearía ella. Creo que quiere ganarse mi cariño, que no me vaya de su lado y que no sea como mi padre. Pero lo único-cerré los ojos y los miré.-Bou gracias por tu comprensión

-No tienes que dármelas, soy tu amigo ¿no?- me sonrió de forma dulce y entendí porqué me agradaba. Esa sonrisa era parecida a la que tuvo en su día Anne conmigo.-No se me ocurre nada para ayudarte, pero si puedo hacer algo sólo pídemelo. Me gustas Hizaki.-esas ultimas palabras le sorprendieron y se sonrojó de nuevo, haciéndome sonreír por su reacción.-Ósea quiero decir, como persona.-reí bajo mientras lo escuchaba, se hacía líos el solo.-Que me caes bien, no lo malinterpretes.-negó con las manos intentando.-Creo que voy a tener que borrar esa frase de mi vocabulario.-comentó mirando hacia otro lado, dando un sorbo al té y terminándolo al fin.-No sirvo para hablar pero puedo escuchar ... puedo escucharte cuando quieras.

Shinji jugaba con las galletas, las manoseaba. Me molestaba ver eso pues otros teníamos que comer, no sólo él. Las amontonaba como si fuera piezas de lego para luego desparramarse todas. Alcé la mano para que trajeran la cuenta, vino la camarera y dejé el dinero justo junto a una pequeña propina. Ella me revolvió los cabellos y se marchó. Era amiga mía y de mi padre. Un día me dijo que era aún más amiga de él, tras el incidente con Phoenix, puesto que había comprendido lo que muchas veces había sido síntoma de discusión entre ellos.

-Me voy a casa de mi padre, nos vemos en el colegio.-me levanté y los miré.-Ha sido un placer conoceros.

-Lo mismo digo, nos vemos en el colegio Hizaki. Suerte con todo y que te vaya bien.-su voz era infantil, como su mirada y sus gestos. Eso también me agradaba, tenía cierto aire a hermano pequeño al que proteger.

-Suerte.-dijo guiñándome un ojo poniendo una galleta más en la torre, que se desplomó de nuevo.-¡Ah!-hizo un leve puchero aniñado y agitó su cabeza, para luego poner sus codos sobre las rodillas y sus manos hechas puño bajo el mentón.-Ahora tengo que volver a empezar.-murmuró mirando a Bou.-¿Te parece si me acompañas a unas cosas que tengo que hacer?-ellos también se iban, al parecer.-La próxima vez invitamos nosotros.-dijo con un tono de bufón, lo que era.

-De acuerdo.-no le iba a despreciar, pero no me agradaba.

Me levanté y me fui directo a la calle. Aún hacía esa leve brisa de primavera, tan agradable. Fui hacia la parada de taxi, estaba próxima. Tuve que caminar tan sólo unos metros hasta dar con uno libre. Me monté y le di la dirección de la casa, la cual tuve que buscar en mi móvil. Sabía que quizás molestaba, interrumpía algo importante o tan sólo hacía una fisura en sus particulares momentos de paz.

25/7/09

Marimacho a la vista IV


-Vamos allí entonces.-dijo algo sonrojado, quizás porque Shinji intentó tomarlo de la mano.-Me guías que no se andar por aquí.-me sonrió caminando junto a mí.

Ese chico me ponía de los nervios, Shinji, no parecía de mi edad en algunos aspectos como ya he dicho. Pero, seguiría la corriente, quizás era repetidor o algo parecido. En ese momento me llamó mi padre.

-Hizaki.-comentó al descolgar.

-Hola papá.-dije de forma lineal.

-¿Qué tal con el nuevo guardaespaldas?-decía que debíamos tenerlos, pero yo estaba por pedir ya que me los quitara definitivamente.

-Bien, gracias.-respondí sin más.

-No quiero que veas a Lexter, ni como amigo. Ya sé como eres, piensas que puede dejar de ser un cretino y perdonarlo. Pero es imperdonable. No lo olvides.-ya lo sabía, pero quería volver a la vieja relación, hacer como si nada pasase. En alguna parte de mí necesitaba eso.

-No, en serio. Ya sé, lo sé.-susurré alejándome algo de aquellos dos.

-Me enferma ese tipo, me gustaría matarlo con mis propias manos.-eso era una amenaza bastante probable, sabía que se estaba conteniendo.

-No digas más que quieres matarlo a golpes.-suspiré y abracé la bolsa contra mi pecho.

-De acuerdo ¿vistes el sms que te mandé?-interrogó.-En el que te digo que me caso.

-¿¡Qué!?-grité y mis ojos se quedaron casi en blanco.-¡¿Te casas?! ¡¿Cómo que te casas?!- no conocía a su novio, a la persona por la que había dejado a mi madre... no le guardaba rencor. No lo hacía porque papá y mamá eran dos mundos distintos. Un tic apareció en mi ojo y me dijo que me cuidara, que tenía que marcharse a no se donde. Tomé aire e intenté relajarme.-Papá...-logré decir mirando el teléfono tras la llamada.


-¿Todo bien Hizaki?-preguntó con timidez aproximándose a mí y colocando una de sus pequeñas manos sobre mi hombro. Quizás parecía alterado, lo estaba. No era tan frío como mi madre podía ser, o como aparentaba ser mi padre. Situaciones de improvisto me dejaban en shock.

-¿Se casa tu papá?-preguntó ese maldito majara tocando mi espalda para que caminara. Todo el mundo nos miraba, debería ser un hermoso espectáculo porque no paraban de ojearnos y cuchichear como si nada.

-Ese es el hijo de Sakurai.-murmuró una señora de la edad aproximada de mi madre, totalmente enjoyada, y con una cara de arpía que no podía negar que lo era. Lo hacía a otra mujer, más joven y delgada.

-¿El candidato ese homosexual?-mi padre no era homosexual, me dieron ganas de lanzarle mil insultos a esas dos mujeres. ¿Qué les importaba? Nada, todo era por conversar de algo en la peluquería en la cola del pan. No era gay porque le gustaban las mujeres, como mucho bisexual y porque en esos momentos estaba con Phoenix. No era lo que ellas decían, lo que ellas suponían.

-Y se casa.-susurró una tercera que estaba con ellas.

Las bodas homosexuales no se dieron antes en el país porque mi padre y su partido se pusieron en contra. No hubo ley. Pero después de lo sucedido el partido comenzó a cambiar y a ceder. Ya era posible el matrimonio y la adopción por parte de dos hombres o dos mujeres, e incluso estaban intentando normalizar la transexualidad y crear paquetes de ayudas a los transexuales que lo desearan. Yo conocía a un chico transexual, Max. Usualmente lo veía en el gimnasio y era un gran amigo, lo veía como un hombre corriente a pesar de aparentar diez años menos de su edad real. Era algo solitario, pero buen compañero. Me alegraba que al fin pudieran tener ayuda de alguna institución además de los grupos de ayuda que ellos creaban. A veces íbamos a comprar juntos, comer o simplemente corríamos por la ciudad. Por culpa de los exámenes tan sólo lo veía en los entrenamientos y con eso nos dábamos por satisfechos, nos daba tiempo por contar como iba nuestra vida. Sin embargo, echaba de menos las bromas o sus comentarios irónicos, aunque no hirientes.


-Vamos Hizaki.-dijo ayudándome a librarme de esas miradas, por un instante incluso me cayó bien.

-Lo mato.-dije quedando serio.-Ni me lo ha presentado y me dice que se casa con él.-tomé aire intentando relajarme, pero ¡qué coño relajarme! No era justo que mi madre me hubiera alejado tanto de él, tampoco era justo que no conociera a la persona por la cual se arriesgaba tanto, no conocía ni mucho menos a mi primo que era mi hermano y tampoco a mi hermana mayor.

Mi madre me estaba causando severos trastornos en mi relación con él, estaba dejando de ser la persona que tanto conocía y defendía ante todos...para que fuera prácticamente un extraño. Sé que mi madre no lo hacía a mala fe. Pero sus ojos, esa mirada glaciar, se quebraban cuando le decía que deseaba quedar con él, al igual que Hero. No lo prohibía con las palabras, pero sí con ciertos instantes, casi segundos, en los que rogaba que iba todo demasiado rápido para hacer una vida como si nada hubiera ocurrido. Tal vez por eso empezó con Lexter, quizás buscando llenar el hueco de su cama y poder dormir unos instantes. La entendía, aunque no me creyera en absoluto. Una mujer tan fuerte, tan independiente y que se diera cuenta que él era lo que hacía que siguiera firme… debió ser un golpe duro, pero no pedía ayuda. Por ello intentaba reunir amigos, hacer proyectos nuevos e imaginativos. Tener ocupada su cabeza era su idea de que todo marchaba.


-No habrá tenido ocasión.-comentó Bou con una sonrisa en sus labios, intentando calmarme y ser comprensivo, además de que yo lo fuera con mi padre.-Exígele que te lo presente.-era una buena idea, pero las exigencias con mi padre nunca fueron buenas.-Tienes su número ¿no? pues llámalo y díselo. Dile que quieres que te lo presente.-entonces puso una mano en sus labios, dos de sus dedos tan sólo, y noté como se arrepentía de ese intento de ayuda.-O no sé.

-Yo lo llamaría.-dijo su supuesto primo frunciendo el entrecejo.-Un padre debe siempre anteponer sus hijos ante cualquier persona, si se casa tienes derecho de conocer a esa persona. Pues esa nueva persona compartirá su vida ahora, vida en la cual tú debes de seguir presente y no sólo él.-tenía razón, si bien no era sencillo. Entonces se plantó frente a mí.-Debes hacer que le quede claro a su nueva pareja, que antes de conocerle a él, te tiene a ti y que serás una parte vital de su vida. Si piensa casarse con su padre debe saber que tú existes.

-Le conozco de la televisión, es lo único que conozco de él.-dije a ambos, aunque más bien me lo decía a mí.-Sólo me saca unos años.-me avergonzaba en parte tener un padre que le gustaban los chicos prácticamente de mi edad.-Mi madre no para de alejarnos, no es cosa de mi padre. Ella aún no soporta toda la separación, no es que lo prohíba firmemente pero se nota que ese tema le escuece. Los tres por intentar que ella esté bien nos estamos dividiendo.-mi tono de voz era lineal, solía ocurrirme cuando algo me preocupaba o no me agradaba.-El tercero es mi hermano.

-¿No has pensado en verlo sin que lo sepa tu madre Hizaki? Ahora no tienes ningún guardaespaldas.-era una buena idea, pero ella lo sabría. Aunque no lo pareciera estaba vigilado por fotógrafos y terminaría preguntando que hacía en su casa.

-Saber donde vive es fácil.-dijo Shinji mientras se cruzaba de brazos asintiendo y sonriendo.-Sólo necesitas llamar a la operadora y preguntar el número de teléfono. Entonces lo anotas, cuelgas cambiando la voz y preguntas la dirección de ese número. ¡Y ya lo tienes! Eso es pan comido, no tienes que obedecer siempre a tu mamá o a como se pueda sentir ella.

-Lo hago por el bien de mi padre.-según ella podía joderlo con el pasado que tenía, un asesinato y también delitos, aunque ahora no era así. Ya se había calmado. Había escuchado conversaciones y no quería hacer que se estresara y terminara cometiendo un error. Ella no era como se puso aquellos días, no lo era. Por mucho que cientos piensen que le importaba bien poco mi padre no es cierto. Ella estaba enamorada de mi padre, lo amaba, y no lo demostraba demasiado públicamente. Es una mujer criada de una forma en la que le dijeron que debía ser así, por protocolo, bajo cualquier circunstancia.-No, no voy a hacer eso... sé donde vive porque me lo dijo él.-días atrás más bien, en otro sms.-Y bueno... hace unos días lo vi, le comenté algo del chico con el que salía.

-Entonces no hay nada que se pueda hacer. Siempre puedes verlo como hace unos días o como tu veas.-no sabía como ayudar, pero aún así me sentía bien escuchándolo. Pocos de mis amigos se detenían a decirme algo así. Los pocos que eran como ellos participaban con mi grupo.-Me sabe mal no poder ayudarte.

-¿Qué os parece si nos movemos?-interrogó Shinji mirándonos.-Estar en medio no es cómodo la gente es impertinente.-las mujeres seguían conversando, no sólo eran ellas.

-Vamos a la cafetería que hablabas Hizaki.-sonrió leve Bou y yo devolví la sonrisa.- ¿Te parece? Allá hablaremos mejor, francamente la gente es metiche.-comentó observando a unas mujeres que no paraban de hablar de nosotros. Eran de edad madura, por no decir ancianas.

-Es lo mejor.-dije intentando no escuchar. Había personas que antes lo votaban que habían sido decepcionados, pero a mi me gustó que mi padre se mostrara como realmente era y es.-Es una tetería, no es simplemente una cafetería...no venden café, sólo té y de mil clases distintas.

24/7/09

Marimacho a la vista III


Entonces, como de la nada, apareció aquel tipejo y se abalanzó sobre él. Su aspecto era juvenil, aniñado, y parecía de nuestra edad. Sí, la palabra parecer era la correcta sin duda.

-¡Bou-chan!-gritó abrazándolo por la espalda, casi lo tira al suelo.-¿Me extrañaste?-preguntó riéndose como lo haría Jack el destripador en sus mejores años. Entonces se apartó y miró a Makoto, el guardaespaldas de Bou.-Hola Mako-Kun-dijo tan campante abrazándolo y colándose del cuello para besar su mejilla. Entonces noté como daba un papel, como si pasara una nota. No entendía nada y mucho menos cuando se presentó como si tuviera timidez alguna, no le pegaba en lo más mínimo.-Hola.-sonrió con sus mejillas rojas y estiró su mano.-Soy Shinji.

.-Hola.-dije con una suave sonrisa, la sonrisa que tenía todos los de mi familia... y a todos me refiero a chicos, hombres. Aunque sabía que tenía una hermana, tan sólo lo sabía desde hacía unos días, mi padre me dijo que ella me agradaría y pensé que quizás ella también tenía ese estilo al sonreír. Me quedé metido en mis pensamientos cuando espabilé y volví a sonreír diciendo mi nombre.-Me llamo Hizaki, Hizaki Sakurai de la Rosa.-extendí mi mano esperando que la aceptara.

Noté que Bou se había tensado y estaba acalorado. Su guardaespaldas desapareció de la nada, ese chico seguía teniendo mi mano. Cuando se separó de mí, al menos dejó de tomar mi mano, yo me relajé un poco más. Mi nuevo amigo, en cambio, estaba aún rojo.

-¿Cómo es que estás aquí?-preguntó algo desorientado.-Juka dijo que…

-¡Ah sí!-dijo de forma algo enérgica.-Creo.-meditó rascándose la cabeza.-Creo que estamos juntos en la misma clase.-sonrió cuando dijo aquello y yo me quedé con los ojos clavados en él, mirándolo como si hiciera una radiografía.-Es que llevamos muy pocos días ¿Verdad Bou-chan?-esa forma de llamar a las personas era demasiado estilo anime japonés, mi padre me dijo que era lo común pero que no se solía usar cuando salíamos del país. Era algo que tan sólo se hacía de cariño y si la otra persona conocía el significado era normal, pero si no era de ese modo sonaba a lo que había dicho anteriormente. Sí, sin duda parecía el típico muñeco de dibujos alocado y no sólo alocado, sino loco. Algo extraño tenía, un aura rara. Besaba la mejilla de Bou, al menos eso vi. No entendía que clases de confianzas eran. Él parecía incómodo y ese Shinji lo manoseaba.-Tengo la idea de haberte visto antes.-dijo aquello y mi guardaespaldas se pegó más a mí.

-Señorito, su madre tiene...-comenzó a decir algo, pero me giré para responderle rápidamente.

-Hugo cállate.-dije molesto.-No puedo hablar con nadie, entre que mamá no quiere que esté fuera de los estudios, que pase tanto tiempo con mi padre y en actividades extraescolares y que...-decía todo sin dejarle hablar, se atolondraba ante mi contundencia en cada palabra.

-Pero...-balbuceó.

-Estoy con compañeros de clase, no me va a suceder nada... vuelve a casa y dile a mi madre que llegaré a la hora estipulada.-le miré desafiante.

-Usted es igual a su padre.-aquello no sabía si era para sentirme plenamente orgulloso o para decepcionarme a mi mismo.

Entonces volví mi atención a los chicos. Ambos parecían llevarse bien. Quizás mi primer impacto de que Juka era su amante era falso, tal vez lo era este tal Shinji.

-Bou te decía que sí, me gustaría ser tu amigo.-comenté con una sonrisa afable.-¿Es tu amigo? ¿Primos? ¿El hijo de Juka?-no sabía quién era y eso me desconcertaba.

-Es su…-aun seguía rojo cuando comenzó a intentar decir algo. Todo le había tomado por sorpresa, al igual que a mí.-sobrino.- añadió mirando de reojo a su nuevo acompañante, para luego mirarme con una sonrisa en sus labios.-¡Has dicho amigos!-ese arranque de felicidad me hizo reír.-¡Si quiero ser tu amigo!-cuando decía aquello mi guardaespaldas se marchaba y el otro intervino de nuevo.

-¡Yo también quiero!-dijo como si yo fuera una chocolatina que hay que compartir. Entonces se abalanzó sobre mí y puedo asegurar que noté como todo el mundo nos miraba.-Me siento solito en esa clase tan grande.-hizo morros y ojitos de cordero degollado, eso me dio miedo.-¿¡Oye Bou te pago!?-yo lo intentaba apartar, no sabía como, pero al final él se fue de mi lado.

-Dios.-creo que susurré y él seguía parloteando.

-¡Anda!-gritó.-¿Tenéis cosas de dibujo? ¿Mandaron trabajo?-me miró pestañeando y moviéndose de forma extraña.-Es que verás.-comentó aproximándose y yo me puse tenso.-Yo me aburro en clase y me pongo a escuchar en el mp4.

-No, si no tienes clases extraescolares.-comenté.-Él lo hace por afición, yo por simple placer de aprender. ¿Tienes diccionario o tienes que comprar? Bou tuvo que encontrar uno.-miré de reojo al chico, era extraño, no me daba confianza. Suspiré cuando vi que Hugo ya no estaba.

-Me molesta venir con Hugo, prefiero a Lexter.-me quedé en silencio un instante cuando dije su nombre.-Algún día lo conoceréis.-sí, cuando a él se le pasara y a mi también. Era un buen amigo, a pesar de lo que había pasado. Deseaba dejar a un lado lo que ocurrió entre nosotros y volver a una relación de plena confianza, de amistad.

Ese Shinji volvió a colgarse de mí y yo lo miré con un tic en el ojo. Quería que se apartara, que se fuera de una maldita vez de mi lado. Además, su colonia era pegajosa y luego apestaría a él.

-Además, Shinji, nosotros estamos en primero no segundo.-le recordó mirando como se apartaba al fin.-Hizaki está en segundo año.-tiró de él dejándolo a su lado.

-¿Diccionario? pues debería ¿no?-dijo llevándose un dedo al mentón como si estuviera pensativo.-Pero no me gustan las actividades extracurriculares.-frunció el ceño y miró a Bou.-¿Cuáles verás tú?-preguntó para tomar las cosas que tenía mi nuevo amigo entre sus manos.

-Creo que ninguna.-respondió a la pregunta.-Yo prefiero ir solo, no me gusta tener a alguien vigilándome.-me comentó mientras Shinji se abrazaba a él rozándose como gato en celo.

-Lexter es mi amigo, no es sólo mi guardaespaldas.-comenté.-Al menos lo era.

-Debe ser incomodo eso de que alguien te siga a todas partes. Mi tío Juka es que es doctor y a veces le entra paranoia y le dice a Makoto que nos acompañe.-eso parecía una excusa, lo de aclarar que era médico.-Pero es agradable.-añadió con una amplia sonrisa de crío, pero algo me decía que no tenía la edad que decía. Estaba en alerta.-El que estaba contigo se veía de esos que se ven en las películas que parecen mafiosos.-rió girando levemente moviendo su cabeza mientras lo hacía. Era raro, muy raro.-Le faltaban sólo los lentes oscuros.-entonces, de la nada dio un grito.-¡OK!-alzando una mano infantilmente.-Tengo que comprar entonces los libros de ejercicios que todo mundo de la clase usa.

-Ve al pasillo dos, están ahí. Los tienes catalogados por instituto y por estudios.-dije suspirando esperando que se alejara de mí, odiaba que me tocaran.-Vamos Bou, mientras busca compramos y le esperaremos en la cafetería. ¿Os parece bien? hay una frente a este supermercado literario.-había de todo, incluso comic. Era un mundo, más que una librería.

-A mí me parece bien.-confirmó acercándose a mí, nos quedamos en la cola e íbamos dejando las cosas en un lado. Primero fui yo, así quizás le daba tiempo a él de buscar todo lo que le iba diciendo Bou.-Recuerda Shinji, diccionarios de latín y griego y los cuadernillos y demás utensilios necesarios.-el otro tan sólo le miraba intentando grabar todo en su cabeza.-Estamos en humanidades, primero de bachiller no segundo.-parecía como si Shinji jamás hubiera ido a clases, como si la verdad fuera distinta.

-¡Ok!-gritó de nuevo enérgico y correteó por toda la superficie.

La cajera comenzó a pasar lo mío cuando llegó él, lo miré de forma desafiante. No me agradaba, y mi padre me había dicho que hiciera caso a mi sexto sentido.

-Con tarjeta.-dije depositando la mía sobre el mostrador. Para luego firmar el ticket.

Tomé mis cosas y las metí en bolsas de papel que pagué en efectivo. Eran mejores que las de plástico, se podían reciclar y no eran contaminantes.

-Dame Bou, pon todo conmigo y yo lo pago con la tarjeta de crédito del tío Juka.-su voz, su voz me sacaba de quicio. Creo que todo él me sacaba de quicio. Sin embargo, no me iría. Su primo me caía bien, demasiado bien. Me gustaba su compañía para conversar, parecía un chico sensible y que le agradaba tanto el arte como a mí.

Pronto estuvimos los tres fuera del edificio, los observaba minuciosamente y pensé que sería bueno tomar un té. Quizás de esa forma empezaría a tragar a Shinji, si bien sabía que sería prácticamente imposible que terminara cediendo en lo que pensaba de él.

-¿Adonde iras ahora Hizaki?-me preguntó dejando que Shinji se encargara de llevar sus libros y los de él.

-Bou.-dije mirándolo.-Voy a ir a tomar té, hay una tetería cerca y creo que a ambos os gustará.-sonreí de forma amistosa aunque ese me daba el pálpito de que no era buena persona en absoluto.-Papá me llevó una vez hace algún tiempo y desde entonces es mi lugar favorito.


22/7/09

Marimacho a la vista II


-No importa, yo lo pago.-dije caminando hacia él, era algo más bajo que yo. Si bien, para mí ya era algo normal. Mi padre y mi madre eran altos, además de que aunque se notaba poco era mestizo y eso me daba cualidades que a los puramente asiáticos.-Ha sido mi culpa, bueno no toda ¿cierto?-miré a mi guardaespaldas y noté que ambos hombres se miraban desafiantes.-Hay más de ese tamaño.-dije tomando el que había caído.-¿Ves?-tenía el mío aún en mis manos y sonreí de forma amplia e infantil.

Alzo la vista hacia mi cuando le hablé. Pero parecía tan tímido que ni un contacto visual podía durar más de unos segundos. Se giró hasta su guardaespaldas y después fijó sus ojos hacia el mío. Después sólo sonrió intentando imitarme, quizás.

-Bueno.-murmuró.-sólo lo miraba en realidad, no es bueno para lo que lo quiero utilizar.-parecía meditar todo lo que iba a decir, tardaba algunos segundos en abrir la boca.-Hagamos una cosa.-comentó tomando el blog y se lo entregó a su acompañante.- Makoto mételo bajo el resto de bloc de arriba.-automáticamente hizo la tarea encomendada.-Debajo de todos esos se pondrá liso de nuevo.-sonrió leve mientras observaba mis pies ¿o los suyos?-Ya no hay necesidad de que desperdiciemos dinero.-alzó la vista y me miró sonriendo, al menos por esta vez.

-Bueno, también se puede hacer eso.-dije suspirando un instante.-Hugo.-

-¿Sí?-interrogó inmediatamente.

-Deja de mirarlo de esa forma, voy a pensar que eres gay y estas intentando desnudarlo con la mirada.-mi forma cortante y sincera de decir las cosas lo había heredado de mi padre, mi madre jamás hubiera dicho cosa semejante.

-Sí.-se sonrojó y miró hacia otro lado.

-Me llamo Hizaki.-le dije al chico extendiendo mi mano frente a él.-Hizaki Sakurai de la Rosa.

-Bou, Bou Sekime.-contestó titubeando y estrechó mi mano de forma rápida. Pude notar que odiaba cualquier contacto, ya fuera físico o visual, con otras personas. Su timidez era mayor a la de cualquiera. Jamás conocí alguien como él.-¿Andas comprando materiales de dibujo?-también noté su nerviosismo al hablarme.-Aunque estando en este pasillo creo que es algo estúpido preguntar eso.-se sonrojó levemente agachando la cabeza y rascándose la nuca.-Yo busco un bloc.-dijo girándose hacia la estantería para dejar sus manos sobre esta, observando los distintos tipos de grosores que había.-Para usar tinta china.

-Lo mío son utensilios para el curso de arte que hay en la escuela, sube nota y bueno mi padre cuando joven pintaba. Ahora no sé si ha vuelto a hacerlo tras dejar a mi madre. Ella es bastante reacia a estas cosas.-no sabía porqué le contaba aquello, quizás porque me enorgullecía mi padre a pesar de lo que decía mi madre. Nadie como él, nadie. Alguien que me había hecho reír, me había apoyado, acunado y curado las heridas a pesar de tener un trabajo tan estresante.-Los mejores son estos.-eran algo más baratos, pero ciertamente eran mejores para tinta.-Yo los quiero para algo más general, pero estos son específicos para lo que buscas. ¿Quieres mejorar la caligrafía japonesa? a veces se usan para ello.-sonreí abiertamente y miré hacia el otro estan.-Ahí tienes tinta, hay una que ni es cara ni es barata, viene una buena cantidad y sale bien de precio.-sabía todo aquello debido a mi curso de japonés. Me llevó años estudiando, mejorando lo que mi padre ya me había enseñado. Después con Yue fui a un pequeño curso de coreano, pero lo dejé, él lo continuó porque era su deber o así lo sentía.

-Gracias.-dijo tomando el bloc y tocando las hojas.-Son para dibujar a tinta.-sonreía observando el blog y especificándome para qué lo quería.-No sé escribir en japonés, es sólo para dibujar, no he utilizado mucho la tinta para eso así que me apetece experimentar.-pasó a mi lado para tomar las tintas o al menos para verlas.

-Entonces perfecto.-recordé una técnica que me comentaron.-¿Has pensado en pintar normal un dibujo y dejar huecos? luego se echa tinta cuando se ha secado y cuando esta se seca se mete en agua... con papel especial claro... al caer la tinta sobrante queda como una vidriera.

-Si, la he leído en un libro que tengo de dibujo.-lo observaba fijamente. Era atractivo, más bien su timidez le daba más puntos. Pero lo veía más como un futuro amigo, parecía alguien de los que puedes confiarle secretos y que jamás los dirá. Incitaba a ser cordial con él, protegerlo y escucharlo al igual que él haría contigo.-Quiero probar varias cosas con tinta.-contestó sonriendo con un bote entre sus manos.-Este me viene bien y también necesito una plumilla y pincel.-murmuró buscándolos en los estantes.-¿Y tú que buscas?, a parte del bloc.

Alcé la cesta y le mostré. Estaba cargado con un montón de utensilios. Sería poco tiempo, sí, pero seguramente terminaría usándolos para otra cosa o para seguir practicando cuando tuviera tiempo libre.

-Llevo todo esto, pero también necesito pinceles de distintos tamaños y un paquete de gomas de dibujo.-eran algo caras, más que las habituales, pero eran mejores para borrar sin manchar todo.-Ah, y carboncillo.-lo último sería para mí, no me lo habían pedido pero tenía un bloc mayor, de un grosor distinto, e intentaría hacer dibujos a carboncillo como me había enseñado mi padre.

-¡Carboncillo!.-exclamó como si le hubieran dicho que le tocó la lotería.-Me encanta dibujar con carboncillo, mancha bastante, pero los dibujos quedan muy bien.-comentó con una enorme sonrisa, aunque estaba entretenido eligiendo los pinceles.-Pero me gustan los de barra, no los de lápiz.-mirando las plumillas entonces, buscando que mango le gustaba pues hasta una gran variedad había.

-Esos son los que quiero, papá dice que los de lápiz no deja tan bien el dibujo.-entonces tomé mis pinceles y los eché en la cesta tomando una caja de carboncillos que había junto a un estante de tizas cercano.-Creo que yo ya tengo todo.-sonreí mirando al chico.- Oye ¿a qué escuela vas?

-Es cierto, son como mas grasos, no lo dejan igual además son más difíciles de borrar y ensucian más.-comentaba eligiendo un mango violeta y luego me observó de puro refilón.-Aún me falta, tengo que buscar un diccionario de griego.-giré mirando los libros e intentando localizarlos.-Sólo llevo dos días, antes iba al instituto público La libertad. Pero ahora voy a Heaven y ¿tú?-a mi me hubiera gustado ir siempre al público, dijera lo que dijera mi padre era mejor no ser tan clasista.-Por cierto, ¿sabes por donde están los diccionarios?-murmuró mirándome por un momento.

Me rasqué la cabeza y di un par de pasos. Estaba buscándolo desde antes que él me preguntara. Quizás por el afán de caerle bien a alguien y no discutir estúpidamente si soy o no soy un niño malcriado.

-La sección está en el fondo a la derecha, vamos.-los dos guardaespaldas se pusieron casi en firme como si fuera un cambio de guardia en el palacio de Londres.-Yo también voy al Heaven, desde siempre... papá dice que son mejores los profesores.

-Gracias por guiarme.-dijo con una leve sonrisa mientras me seguía.-Que coincidencia ¿no?-dijo al cabo de unos segundos tras un parpadeo.-Que vayamos al mismo, quiero decir, ¿y qué estudias allí?, bueno a parte de dibujo claro.-de no hablar nada pasó a realizar varias preguntas de una vez, eso significaba que se sentía cómodo a mi lado.-Yo estoy en humanidades, pero sinceramente estoy algo perdido.-rió algo avergonzado.

-Segundo de bachillerato de humanidades, pero siempre tengo extraescolares. El año pasado fue futbol. Terminé por dejar las botas y me puse en clases de pintura, ahora sólo hago fútbol con los amigos. Añadiendo que tengo otras actividades lejos del centro.-sonreí y llegamos a los diccionarios.

-Yo estoy en primero, pero no he cogido ninguna extraescolar. En realidad debería estar en segundo, pero repito el curso.-pensé internamente que era una lástima, pues podríamos estar en la misma clase y compartir los descansos.

-Hay algo que tienes que saber, unas editoriales son mejores que otras y eso no es por dinero.-Me agaché y tomé un diccionario.-Tiene un cd, es para el pc, es un mp4 que tiene videos y demás para poder estudiarlo. Yo lo tengo. No vale caro, es más, es más barato que los demás. Pero claro, no lo anuncian en páginas de estudiantes, ni es una editorial conocida.

-No tengo pc pero Juka-sama debe tener.-dijo levantando la vista hacia mí, con una enorme sonrisa.-Gracias.-susurró y tomó el diccionario.-Yo antes tenía esta.-comentó señalando uno del estante.-Está bien, pero le faltan vocablos y terminas frustrándote.-Me llevaré este entonces, ¿vamos a la caja?-preguntó girándose para echar a caminar chocando con un hombre. Este le agarró por los hombros y casi sale corriendo.-Perdón, perdón.-se disculpó prácticamente aterrado y esperando que yo me pusiera a su altura.

-Eres tímido ¿eh?-dije caminando a su lado.-Mi hermano es peor que tú, ese ni saluda.-me quedé con el gusanillo de eso de Juka.

-Sí un poco.-sus mejillas estaban sonrojadas y yo seguía con mi curiosidad.

-¿Juka es tu tío? ¿O algo así?-era curioso como mi padre, también cabezota y orgulloso. Tenía todos los dones, pero aún así solía tener fama de poder escuchar a las personas.

-Sí prácticamente soy su ahijado.-me contestó con una leve risa, eso me dio que pensar. Supuse que sería su pareja y que era algo mayor que él. Tal vez por su timidez me había mentido.-Makoto si esperas a mi lado ocupas mucho espacio.

-Lo mismo te digo a ti.-añadí mirando de refilón a mi guardaespaldas. -Vaya.-dejé mi cesta y saqué todo esperando que la cajera pasara todo por la placa.-¿Tienes amigos? yo muy pocos... podía presentártelos, me has caído bien. Así si nos vemos podíamos, no sé, ir a comer juntos en los recreos.-hacer amigos siempre se me dio bien, pero eran pocos los de verdad.

-No la verdad es que no tengo ninguno, sólo llevo dos días allí.-tenía una sonrisa en el rostro, una de esas que ponen los niños cuando están ilusionados.-¿Quieres ser mi amigo Hizaki-kun?-preguntó con tono feliz.-A mi también me caes bien, eres agradable y es fácil hablar contigo.-entonces agachó la mirada.-Yo no soy bueno haciendo amigos.-no tenía porqué jurarlo, se veía.

19/7/09

Marimacho a la vista I


Capítulo 5. Marimacho a la vista.


Papá me llamó cuando me recuperé, tenía demasiadas cosas en la cabeza pero atendí su llamada lo mejor que pude. Él dijo que debía de conocer a alguien, una persona importante, mi hermana. Cuando dijo hermana me quedé frío, pensé que se volvió loco y consiguió un nuevo bebé para su pareja. Pero no, la chica era mayor que yo. Así que me tragué el orgullo y pensé que ser el mediano tendría sus ligeras ventajas. Decía que era muy terca, orgullosa, inteligente y liberal. Parecía describir a todos y cada uno de los Sakurai. Acepté la invitación a ir a las pistas con ambos, aunque poco después me aclaró que tendríamos que postergarla. Eso no me agradó, porque hice planes.

Sin embargo, terminé involucrándome en un nuevo trabajo. Quería subir nota para demostrar de lo que era capaz. Mi orgullo era todo lo que tenía. Sería un proyecto sobre historia del arte, muy interesante en la que el impresionismo tomaría forma no sólo de forma aburrida sino también didáctica. Normalmente cuando se habla de la historia y evolución de una corriente artística era algo incomible, demasiado terrible para algo tan hermoso como es la pintura.

Para ello decidí tomar un pequeño curso de pintura. Tendría que estar un mes dibujando a carboncillo, acuarelas y demás tipos de procedimientos artísticos. Buscaría la innovación y como creador vería distinto las obras de otro. Aunque no buscaba ser el nuevo Picasso, si saber qué se siente mientras se intenta crear un mundo distinto.

Por supuesto para las clases necesitaba materiales como un bloc. Me dijeron que tenía que ser A3 y con un grosor consistente, por si usábamos acuarelas. Supuse que también tendría que hacerme con lápices, acuarelas y demás utensilios. Así que pedí a mi madre dinero para poder comprar todo lo necesario, en mi bolsillo llevaba una lista amplia y mi guardaespaldas me acompañaba sin dejar de observarme ni un instante.

Llegué a la tienda y tomé una cesta para deambular por toda la gran superficie, un lugar donde seguro mi padre sería feliz... yo no había sacado sus dotes para pintar o escribir, era nulo o así lo veía. A pesar de tener mi pequeña libreta con textos, canciones, poemas y frases estúpidas, a mi ver. Pero mi padre decía que debía esforzarme y dar a leer mis textos a otros, claro que con un pequeño truco. Si deseaba saber la verdad, aunque me hirieran, no debía decir el autor de tales escritos.

-Lápices...listo.-iba tachando cada cosa que iba llenando el cesto.-Sacapuntas de metal y bolígrafo permanente...listo.-cuando vi los bloc me apresuré y fui a tomar el mismo que el de otro chico. Era rubio y de pequeño tamaño. El estante superior sería inaccesible para él, así que simplemente fui caballeroso y dejé que el lo tomara.-Gomen.-dije tomando otro de la estantería.

-No es nada.-creí escuchar de él. Parecía agradable a primera vista, bastante dulce por su tono de voz.

-Señorito Hizaki.-vino corriendo detrás de mí Hugo, como si fuera mi perro faldero. Bufé y le miré de reojo aún de puntillas para alcanzar el blog.

-¿No te dije que te quedaras en el coche?-interrogué alzando una ceja.

-Soy su guardaespaldas, debo de...-decía como si fuera un discurso ensayado mil veces frente al espejo.

-Olfatearme hasta el trasero si te lo piden! estoy harto! quiero comprar como un chico normal!-empecé a hacer un berrinche monumental y al seguir intentando agarrar el bloc caí sobre el chico que miraba el anterior.

-¡Hizaki!-Hugo me agarró del brazo, pero sus reflejos no evitaron el tropezón

-¡Ay que golpe!-dijo pasando su mano sobre el codo contrario, parecía que se había dado contra la repisa. Lo que parecía su guardaespaldas intentó ayudarlo.-Puedo solo.-respondió bastante cortante, aunque de forma cortés. Se notaba a leguas que intentaba que nadie lo tocara.

-Señorito... si su madre viera que no soy capaz de...-lo fulminé con la mirada.

-No soy un niño, tengo ya dieciocho años ¿Comprendes? pronto iré a la universidad y me iré de casa. No tendrás que aguantarme, ni cuidarme, como si fuera un niño pequeño.-estaba harto de los guardaespaldas. Me giré hacia el chico y lo observé.

-¿Estás bien?-interrogué. Papá siempre decía que era algo patoso, dos pies izquierdos o sordos. Pero cuando comenzaba a bailar esos pies se volvían mágicos, por así decirlo, como si llevara esos zapatos danzantes del cuento infantil. Si bien, para el resto del tiempo era alguien que siempre armaba líos.

Se levanto solo del suelo robándose el brazo, su maldito guardaespaldas no sabía qué hacer.

-Sí.-me contestó algo aturdido.-Sólo ha sido un pequeño golpe, nada grave.-murmuró- pero tenía un bloc en las manos…-parecía ser extraterrestre, como si viviera en su propia pompa.-Espero que no este doblado.-esa era su mayor preocupación, pero la mía era saber si aún le dolía.-lo recogió del suelo.-Mierda.-murmuró observándolo doblado, sucio y además para colmo algo estropeado en las puntas.

-No importa, yo lo pago.-dije caminando hacia él, era algo más bajo que yo. Si bien, para mí ya era algo normal. Mi padre y mi madre eran altos, además de que aunque se notaba poco era mestizo y eso me daba cualidades que a los puramente asiáticos.-Ha sido mi culpa, bueno no toda ¿cierto?-miré a mi guardaespaldas y noté que ambos hombres se miraban desafiantes.-Hay más de ese tamaño.-dije tomando el que había caído.-¿Ves?-tenía el mío aún en mis manos y sonreí de forma amplia e infantil.