22/3/10

Te esperaba III


-No quiero perderte Hiza.-yo tampoco quería perderlo, pero a veces creía que no me merecía su compañía.-Eres mi mejor amigo entre tanta gente falsa, entre tantos que no le importo.-posiblemente jamás pensé escuchar aquello de sus labios, no porque fuera falso lo que decía sino porque yo me sentía así junto a él.-Tú eres el único y por eso quiero lo mejor para ti.-mis manos no podían dejar de acariciar sus cabellos.-Hazme caso Hizaki sé que no soy bueno para ti, lo sé. Tú eres un niño, un hombre encantador, eres joven y tienes muchas cosas por delante. Yo sé que no es mucha la diferencia de edad, pero he envejecido demasiado aquí.-puso una de sus manos sobre mi pecho.-No quiero lastimarte y sé que lo hago, lo veo ahora en tu cara.-me tomó del rostro acariciándome, haciéndome sentir la delicadeza de sus manos.-¿Crees que no puedo leer en tu expresión?

-No me has hecho daño.-dije tomando su mano para besarla.-No me quieres perder, pero me niegas. Tú dices leer en mi cara, en mis ojos, pero yo también veo cosas y sé que te importo...ya no como amigo.-me pegué a él.-Sino como hombre.-besé sus labios de nuevo, sin embargo no lo hice con esa pasión.-Si quieres te demuestro todo lo que siento.-dije con los ojos clavados en él.-Vamos a mi casa, aquí no, y lo hacemos. Pero sería un pacto y no es eso. No quiero un intercambio de mi compañía por sexo, porque eso parece. Yo te quiero como pareja, no como desfogue, porque para desfogue tengo recursos sobrados.-no hablaba de amantes, sino de mi mano.

-¡Hizaki!-gritó rápido cuando dije aquello.-¡Es esa clase de comentarios que me dicen que sigues siendo un niño!-bajó la mirada y le solté de inmediato intentando explicarme, pero siguieron sus gritos.-¡¿Tú crees que me interesa saber de tus conquistas?! ¡No quiero saber cuanta gente ha pasado por tu cama!

-¡Que conquistas! ¡Si desde que te vi no he salido con nadie!-dije bastante molesto.-¡Sólo me masturbo! ¿lo deletreo? ¡M-A-S-T-U-R-B-O! y pensando en ti ¿feliz?-ya me cabreé de que pensara así de mí.-He cambiado, y mucho. No quieres verlo pues adiós.-dije saliendo por la puerta tras un portazo.

Nada más salir fui hacia la barra del local. Sabía que allí estaría Max, Vincent y Rodrigo. Rodrigo a veces salía con nosotros, era uno de los profesores de Kendo del centro. Si bien, sólo estaba Max.

-¡Hola!-dijo con una sonrisa envidiable que se apagó al ver mi expresión.-¿Y tu zanahoria? ¿Qué pasó?-preguntó clavando sus ojos claros en los míos.-¡Joder habla!-gritó zarandeándome.-¡Tio que me das miedo con esa cara!

-Todo iba bien, o eso creo.-murmuré.-Pero ha vuelto a pensar mal de mí y a creer que es sólo un juego.-susurré sentándome en el taburete.-¿Y los otros dos?

-Uno ha ido con la novia a dejar el bolso y el otro al servicio.-dijo tomándome del mentón para que le mirara.-¿Le has explicado que se confundía?-se cruzó de brazos mirándome fijamente.-Joder tio vuelve ahí y le demuestras que te importa, ve tras él, búscalo y díselo.

-No Max, esto se acabó.-respondí.-No es justo para él y tampoco para mí, para ninguno.-me levanté y noté que Vincent venía hacia nosotros.

-¿Qué pasa?-preguntó al verme tan serio.

-Tomaros una a mi costa, una buena ronda de lo que queráis, y le decís al barman que nos conoce que lo anote a mi cuenta junto al reservado. Él sabe el número de mi cuenta en el local.-dije separándome de ellos.-Nos vemos otro día chicos.

Volví arriba para decirle que nos íbamos, lo llevaría a casa y se acabó. Intentaría no hablarle en el camino y simplemente cumplir mi cometido. No podía dejarlo en el reservado y tampoco podía hacer como si nada hubiera ocurrido. Quería que fuera mío, pero se veía muy lejano ese momento además de tortuoso para él. Al entrar lo miré y me coloqué el sombrero frente a él.

-Nos vamos.-dije seco y con los ojos fríos, tan fríos como pude.

Se levantó cuando se lo indiqué bajando la mirada mientras miraba el piso. Se abrazó a si mismo mientras asentía. Le hice que me siguiera por toda la sala hasta el parking.

-¿Qué hice Hizaki?-preguntó jalándome de la chaqueta.-Dime qué fue y no lo vuelvo hacer.

-Siempre piensas mal de mí.-dije seco antes de ayudarle a entrar en el vehículo, para luego montarme yo.-Todo lo que hago es malo, todo lo que digo es malo. Si tan malo soy no me vas a volver a ver. Tranquilo, aunque tenga ganas de verte no lo haré y buscaré la forma de no encontrarme contigo en la calle.-lo decía todo bastante serio, mi voz parecía más adulta que de costumbre. Creo que la expresión severa no era sólo en mi voz, sino también en mi rasgos y movimientos.-No soy violento, no soy un calienta braguetas y mucho menos soy un desaliñado.-dije clavando mis ojos en él.-Puedo padecerlo, pero no lo soy. Ya deberías conocerme Olivier.

-¿Qué querías que pensara Hiza?.-balbuceó intentando no llorar.-Dijiste desfogue.-susurró conteniéndose un poco más.-Sé que tienes mucha gente, tú mismo has dicho que te es fácil conquistar.-esa era su única defensa, lo sabía.-Acabas de decir que no te perdería.-me miró con aquellos ojos llenos de lágrimas.-y me vas a dejar.

-Pero te dije que te amaba ¿piensas que amar es una palabra y ya? ¿te crees que no tengo sentimientos? ¿que porque soy un niño criado con lujos no sé lo que es el amor? ¿que soy frívolo e insensible hasta morir? ¿te has escuchado Olivier?-dije mientras conducía, sin mirarle ni un segundo.-Terminaré la colección por contrato, nada más. Después no tendrás que soportarme y yo intentaré controlarme en mis deseos.-tenía ganas de destrozar algo para tranquilizarme.

-No hagas nada por mera obligación.-dijo en un susurro.-Ya me las arreglaré.-se hizo un ovillo contra la puerta mirando por la ventanilla..-Si me amaras como dices que lo haces entenderías que tengo miedo.-murmuró.

-¿De qué?-dije sin mirarlo, me había propuesto no hacerlo. Si lo miraba caería de nuevo y querría ir con él incluso al infierno. Cerré los ojos un segundo y suspiré parado en un semáforo.-No sé a que tienes miedo ¿a que no se me pase? tranquilo... aunque me dure años se pasará.

-¡Ves! ¡tú mismo lo dices!-replicó.-Se te pasará este antojo, este sueño que crees que soy y conocerás a otro con el cabello largo o quizás a una mujer.-balbuceó.-Quien sabe qué encontrarás y se te pasará.

Di un frenazo en medio de la calle para desabrocharme el cinturón, al igual que desabroché el suyo. No quería escuchar esas palabras, no quería que retumbaran en mi cabeza. Lo estreché entre mis brazos y comencé a llorar junto a él. No quería que dijera que todo se olvidaría, que se iría, a pesar de haber sido yo el primero en decirlo... pero yo no lo creía y de sus labios parecía todo siempre demasiado real.

-Te amo.-murmuré besando su frente para luego secar sus lágrimas.-Pero me duele que digas que yo no siento nada... que pienses que tengo a otros... cuando ya me está crucificando todo el mundo por andar detrás tuya y no hacerles caso.-le miraba a los ojos, esos ojos embarrados en lágrimas como los míos.-No me importa nada, sólo quiero estar contigo.

Sollozó en mis brazos aferrándose a mí con fuerza, recargó su cabeza en mi pecho a pesar de lo reducido del espacio. Parecía no querer soltarme por miedo a que me marchara de su vida.

-Quiero estar contigo.-dijo recargándose bien en mi pecho.-Sólo no vuelvas a decir que me amas, quiero estar en tus brazos toda la noche... pero no digas que me amas.

-Vamos, hoy dormirás conmigo.-susurré de forma dulce como cuando lo hacía con mi hermano.

Por suerte había parado cerca de los bloques, así que únicamente entré en los bloques para aparcar en el parking que tenía asignado. Salí del vehículo y le ayudé a bajar. Caminamos pegados uno contra el otro. Sentía su cuerpo frágil junto al mío en el ascensor, un cuerpo que me hacía delirar y me quitaba el sueño en las noches. Se dejó recaer sobre mi torso y mis manos estaban sobre sus caderas acariciándolas.

Abrí la puerta y entré sin despegarme de él. Caminamos hasta el dormitorio y me quedé frente a él en la oscuridad, no encendí la luz porque sabía que estaba nervioso. Comencé a desabrochar su camisa mientras besaba su cuello. No sabía si él quería, pero yo sí. Deseaba al menos tocarlo hasta quedar dormido.

-Hueles demasiado bien.-dije al retirarme tras quitarle la camisa. Yo me quité la chaqueta, el sombrero y la camisa que llevaba. Volví a abrazarle acariciando su espalda, mordisqueando su cuello.

Puso sus manos sobre mi pecho haciéndome notar la suavidad de las palmas de sus manos, las mías eran ásperas y se deslizaban con rapidez por su espalda. Esa piel, esa maldita piel que tenía, me estaba desquiciando ante la anticipación de lo que podía pasar. Levantó su rostro ofreciéndome sus labios y no dudé en besarlo mientras desabrochaba su cinturón para quitarlo de la cinta.

-Oly ¿estás dispuesto a seguir?-pregunté en un susurro con los labios pegados a su cuello, no quería hacer nada que no deseara.

Respingó nervioso al sentir mis manos en el cinto. Lo noté algo tenso, bastante diría yo, y parecía su primera vez. Eso me hizo darme cuenta que tal vez sería precipitado, que quizás aún tenía miedo a tener sexo conmigo, pero la necesidad nublaba mi razón.

-Quiero lo que tu quieras Hizaki.-murmuró de forma dulce agachando su cabeza.

-Está bien.-susurré dejándolo lentamente en el colchón, para terminar de desnudarme y caer sobre él quitándole lo que faltaba de ropa. Lamía su cuello hasta sus pezones donde los mordisqueé mientras acariciaba su vientre y muslos, sin tocar su miembro y sólo bordeándolo.-Oly si no quieres dímelo.-le decía eso pero en realidad bien que quería hacerlo.

Boqueó como si le faltara aire y me echó a un lado. Podía sentir su timidez y sonreí en la oscuridad por ello. Tomé su miembro entre mis manos y lo acaricié al igual que su entrada. Busqué su boca y lo besé, para apartarme buscando el lubricante y preservativo necesario en la mesilla próxima a la cama.

No tardé ni un minuto en encontrar todo y colocarme el preservativo de forma rápida. Seguí con el juego, con el juego que me hacía arder. Sabía que él no iba a ser capaz de hacer algo más allá que esos jadeos. La iniciativa era completamente mía y no me importaba, mientras que se dejara todo iría bien.

Lo puse con su pecho pegado al colchón y sus caderas incitándome, tan sólo para poder lubricarlo bien lejos de incomodidades. Lamí una de sus nalgas mientras acariciaba su entrada con uno de mis dedos. No lo introduje, tan sólo acariciaba. Quería excitarlo para que dejara de pensar en cualquier otra cosa. Si bien su reacción fue lo contrario.

-No, no, no.-negó una y otra vez girándose sobre la cama para alejarse de mí.-Así no.

Se quedó medio sentado con el cabello cubriéndole la cara y la respiración agitada. No entendía nada. Todo estaba marchando y yo estaba completamente excitado.

-Hizaki esto es mala idea.-murmuró en un balbuceo mientras se colocaba tras las orejas su cabello.

-Tan sólo quería acomodarte para que tú tomaras las riendas.-susurré mordisqueando su cuello.-Al contrario de lo que piensas no quiero esa postura para penetrarte.-dije acariciando sus caderas.-Pero si no quieres no importa.-si que importaba, me estaba matando de ganas y estaba más que preparado para entrar en él.-Oly si quieres paramos aquí, no quiero obligarte a nada.-me recosté en la cama y lo puse sobre mí acariciando su cuerpo desnudo.

-Pero tú quieres.-recargó su cabeza en mi hombro y una de sus suaves y pequeñas manos sobre mi torso, la otra estaba alrededor de mi cintura.-Y te dolerá si te quedas así.-dijo en un tono que pude deletrear vergüenza en cada sílaba. Levantó su rostro y besó suave en los labios.-Soy un tonto Hizaki.-soltó un suspiro.-Sí tú quieres continua.

-No, no quiero algo que tú no deseas.-dije acariciando su rostro en la oscuridad.-Yo no soy así.-busqué sus labios y lo besé comenzando a masturbarme.-Ya estoy acostumbrado a tocarme yo solo, sobretodo desde que te conocí. Pero ahora es mejor, al menos te tengo al lado.-mordisqueaba su cuello mientras me acariciaba lentamente, quería disfrutar de aquello aunque no fuera sexo.

-No Hiza, no hagas eso.-dijo despacito mientras dejaba un beso sobre su pecho. Acomodándose prácticamente encima mía. La mano que estaba en mi cintura fue a detener la mía, la que usaba para estimularme.-No lo hagas tú solo.-dijo de corrido deslizando lentamente su mano por mi miembro, quitándome el condón, para masturbarme despacio de arriba hacia abajo.-Lo siento Hizaki.

Cuando comenzó a tocarme jadeé, pues el tacto de sus manos me enloquecía. Coloqué mis manos en su cadera, mientras distinguía su figura en la penumbra.

-No importa.-susurré incorporándome de forma leve para mordisquear su cuello.-Yo te quiero, no podría obligarte a nada.-besé sus labios deleitándome con el calor que estos poseían.-Te amo.-me dijo que no lo hiciera, pero no pude callármelo. Gemí acariciando su trasero, apretándolo.

-Je t’adore mon cour.-murmuró cuando el movimiento de su mano comenzó a ser firme, se pegó incluso más a mi cuerpo e incluso se frotaba contra mí.

No dejé de agarrarle de las nalgas, pero ese frotamiento me recordaba a que había algo pendiente. Así que con una fui directo a tomar su sexo y masturbarlo con la misma lentitud que él lo hacía, pero con mayor maestría. Quizás esos meses a puro vicio me había vuelto un experto. Él soltó un suspiro muy sonoro nada más empezar, escondió su cara en mi cuello mientras todo él temblequeaba.

-Oly.-susurré mordisqueando su cuello tras esas palabras que me había dedicado... eso era una confesión aunque él no lo admitiera luego.-No pares.-murmuré buscando sus labios para besarlo de forma lenta, pero larga. Al separarme de sus labios sonreí recostándome en la cama, dejándome hacer.

-Oui..s'il vous plaît... de plus... de... plus... oui- murmuraba incoherentemente pegado a mí, temblando cada vez más fuerte.-Jeûneur...

Que hablara en francés me desquició, pero intentaba controlarme. Empecé a hacer todo algo más rítmico y besaba sus labios intentando que se calmara por completo. Quería excitarlo, pero no aferrarlo. Pensé por un momento que no estaba tan mal pasar una noche así, hacer que fueran siempre de este modo aunque no fueran completas.

-Donnez-moi plus, mon cher.-suplicó con los ojos cerrados sin dejar de temblar como una hoja en medio de un huracán. Intentaba seguir mi ritmo, pero no se concentraba y parecía perdido en el placer.-Hiza...mon cour...je't'adore.-gimió estremeciéndose.

-Aishiteru.-respondí mordisqueando después sus labios y puse mi mano libre en su cadera, para que se pegara más a mí.-Así.-dije lamiendo su cuello, sus labios y desquitarme después con ellos aunque el beso era profundo... pero no tenía nada de rudo. Intentaba por todos los medios que él siguiera disfrutando.

-Je sui...-jadeó.-Je sui.-gimió alargando la última vocal, cerca de mis labios entre espasmos. Esos mismos espasmos que incluso le hicieron dejar de masturbarme, para tan sólo disfrutar. Había llegado, había explotado en placer.

Sonreí al ver esos temblores, cuando separó su mano de la mía me masturbé con brío para dejarme llevar pronto. Mordisqueaba su cuello dejando marcas, él ni lo sentía pero estaba dejando bien claro que me pertenecía. Gemí bien alto viniéndome en mi mano para luego besarle pegándolo bien a mí.

-Oly.-jadeé con el cuerpo empapado en sudor, las sábanas se pegaban a mi piel.

Él aún temblaba e intentaba respirar de forma más calmada, pero le era prácticamente imposible.

-Hizaki- murmuró con un acento francés bien marcado.-Yo lo siento.-se dejó pegarse a mí, recargándose en mi pecho, con sus brazos alrededor de mi cintura mientras nuestras piernas se enredaban.

Le rodeé bien con mis brazos, besando su frente y no diciendo nada más. No tenía que perdonar nada, era demasiado precipitado.

-No debí forzar nada, no estabas preparado. Yo sabía que no podrías.-susurré besando esta vez sus mejillas.-Te ves provocadoramente sexy cuando hablas en francés.-dije con media sonrisa, aunque él no la vería, la de canalla de siempre. Sin embargo, él era especial... no era uno más.

-¿He hablado en francés?-preguntó alzando la vista.-No, no me he dado cuenta. Eso ocurre cuando me exalto demasiado.-susurró acariciando mi pecho.-¿Tú que has dicho? Dijiste algo en japonés ¿no?

-Sí.-susurré acariciando sus caderas.-Tan sólo era un te amo.-lo abracé pegándolo más a mí, sintiendo su piel como una segunda piel.-Por favor no vuelvas a pensar que me interesa otro.-acariciaba sus cabellos intentando relajarlo tras la excitación.-Eres demasiado erótico como para no caer en tus redes.

-¿Me dejas tomar una ducha en tu baño?-preguntó incorporándose mientras jalaba bien de la sábana. Deseaba cubrirse como fuera y lo hizo enredándola bien en su cuerpo, más o menos a la altura de su cintura.-Prometo no dejar mucho tiradero.

-Si quieres podemos tomarla juntos.-no entendía ese pudor cuando prácticamente lo habíamos hecho. Al fin había conseguido tenerlo entre mis brazos, pegarlo a mí y notar el calor que traspiraba su piel.-Y ese te amo fue respuesta de otro tuyo, así que lo tomo como una confesión.-dije levantándome para mirarle sin sábana ni nada. Me sentía pletórico por culpa de todo lo que había pasado, deseando que volviera a ocurrir en cualquier lugar de la casa y más si era el baño.-¿Vienes o no?

-Lo bueno.-dijo en un susurro.-Lo bueno es que todo se dijo en un momento que ni siquiera sabíamos que idioma hablábamos.-murmuró sentándose en la cama e intentando no mirarme.-No se puede tomar por verdadero algo que se dice así. -Toma la ducha tú, porque yo sólo te estorbaría y aún puedo esperar.

-Lo siento pero lo tomo en serio.-dije y me paré frente a él quedando de rodillas.-Y no estorbas, ni ahora ni nunca.-me levanté y lo tomé en brazos.-Vamos a la ducha y punto.-no iba a tomar su no como respuesta, no lo aceptaba.

-¡Hizaki! ¡No! ¡Bájame!-gritó ocultando su cara en mi cuerpo.-¡Nos vamos a matar!-si se seguía resistiendo de esa forma sí nos matábamos.-No tomas nunca un no por respuesta ¿verdad?-dijo levantando la mirada aún encogido en mis brazos, entonces acarició mi rostro en plena penumbra y yo simplemente sonreí por el contacto.-A veces debes aprender a ceder Hiza.

-No soy alguien negativo, jamás acepto un no.-dije dando un par de pasos para dejarlo en medio del baño. De inmediato cerré la puerta para que no escapara.-Te vas a duchar y punto.-sonreí acariciando su rostro.-No sé porqué me dices que no, si ya tu cuerpo prácticamente lo he visto al completo.-murmuré antes de besar su frente.

Nada más libre de mis brazos se encogió aferrándose más a la sábana. Había encendido la luz y él parecía avergonzarse de todo lo que era. Parecía vulnerable y eso me incitaba a observarlo como un niño a una hormiga con una enorme lupa.

-Vamos Hiza.-susurró.-Déjame tomar un baño a mí solo, no tardaré.-pidió de nuevo, agarrando la sabana fuerte contra su pecho.

-¿Te avergüenzas de tu cuerpo?-pregunté como si leyera su mente, lo notaba en sus ojos.-Tienes poca autoestima ¿lo sabías?-dije posando mis manos en sus caderas. Besé sus labios de forma lenta y lo pegué a mí, abrazándolo.-Odio que te sientas así.-susurré cerca de su boca, rozándola prácticamente con mis labios, acariciaba mientras sus cabellos como si fuera un animalito.-Algún día aprenderás a que el cuerpo no importa tanto, tan sólo el interior...pero a mi me gustan ambas cosas de ti.

-¿Olvidas donde trabajo?-me preguntó tras un resoplido.-En un lugar donde rechazamos a una mujer si mide centímetros de menos o ha tomado peso, donde un hombre es considerado viejo a los veintiocho años.-suspiró mirándome a los ojos.-Soy realista en muchas cosas Hizaki.-dijo en un tono serio.-Y sé como me veo, y sé que es lo que tengo. Sólo eso.

-Vaya entonces mi padre es del pleistoceno.-dije con una sonrisa para tomar su rostro.-Pues a mi me gustas y punto, si no le gusta a otros mejor para mí.-comenté alejándome para quedarme con los ojos clavados en los suyos.- Pero no seas así, no permito que no te valores.

-Eso no es Hizaki.-respondió.-Sé en lo que soy bueno, sé que soy de los mejores diseñadores, sé que mis creaciones son perfectas.-su pequeño ego hizo aparición y yo simplemente sonreí acariciando su rostro.-Pero también sé que no podría estar arriba luciéndolas, así que también sé que si toda mi armadura que es mi ropa y accesorios de marca, junto al maquillaje.-hizo un inciso y suspiró.-todo.-añadió y mi rostro se volvió serio.-Sin todo termino pareciendo un esqueleto de Halloween o algo así.

-Pues me gustará Halloween... pero creí que era Navidad.-murmuré acariciando su rostro.-¿Y yo?-pregunté.-Termino siempre con la cara llena de cortes, también el cuerpo.-tenía varias muescas en el cuerpo de peleas y de entrenamiento.-Mi madre no lo sabe, al igual que no sabrá el tatuaje que me pienso poner.

-No intentes ser condescendiente, Hizaki.-dijo aquello con el rostro bastante serio, como si me reprendiera. Aunque creo que así lo hacía.-Odio cuando se portan las personas conmigo así.-frunció el ceño y sentí escalofríos.-Bien sabes que tú eres guapo, no me vengas con esos cuentos. Tienes un rostro interesante, una buena piel, buen cuerpo.-empezó a enumerar cosas que veía bien en mí.-No salgas con que te sientes poco atractivo, eso es menospreciar mi inteligencia.

-Lo que quiero decir es que todos tenemos defectos.-le quité la sábana y lo pegué a mí.-Y a mí me gustas con defectos incluidos, con tus arrebatos y sobretodo cuando te enfurruñas diciendo que estás enfermo.-besé su frente y luego sus labios.-No eres idiota, eso es lo primero que me gustó de ti.-al decir aquello se despegó como pudo y jaló la sábana para volver a cubrirse.

-Estaba enfermo...-balbuceó.-Tenía alergias.-intentaba defenderse de su mentira, pero era imposible. -Y hay defectos que se notan menos que otros. Los míos son bastante notorios, más si no me dejas tomar un baño a mi solo. En serio, no me resbalare ni nada por el estilo.

-Quiero que dejes ese miedo.-dije mirándole fijamente, eso no era de una enfermedad y bien que lo sabía.-Vamos al baño.-el grifo estaba abierto desde que llegamos y estaba llena la tina de agua templada.-Hazlo, pero un baño y no una ducha.

-¿Podré hacerlo solo?-se sentó en la orilla de la tina metiendo los dedos en el agua que ya estaba llenándola.-Te diré algo, si me dejas aquí quizás tengas que venir a sacarme hecho una pasa.-comentó con una sonrisa.-Adoro los baños de bañera y podría quedarme dormido aquí mismo.

-Vendré en media hora.-dije besando su frente.-Estaré cambiando las sábanas.-

Abrí la puerta y la dejé entreabierta, no me gustaba dejarlo solo con lo torpe que era a veces. Pensaba que podía hacerse cualquier cosa, lo veía frágil y no me agradaba pensar que podía suceder algún percance sin yo saberlo. Estaba empezando a ser demasiado sobreprotector, pero ya no había remedio.

Arreglé la cama con sábanas limpias y dejé unos boxer amplios para él, los podría usar como pijama. Las sábanas las llevé a la lavadora y la puse en funcionamiento. Rogué que ese trasto infernal no las encogiera, como ya hizo con otro juego, o que se destiñeran. Volví al cuarto acomodando las almohadas, echando un poco de perfume para apartar ese aroma a sexo, y después fui a la cocina.

Me puse a curiosear por la nevera buscando zumo. Saqué una caja pequeña de zumo de manzana y se lo llevé. Estaba bien frío, para el calor era lo mejor y además suponía que tenía sed.

-Ya pasó la media hora.-dije entrando para dejarle el zumo.-Te traje algo, cuando termines del todo me avisas y te paso la toalla.

-¿Ya?-preguntó tras un leve gruñido mirándome con ojos de cordero degollado, parecía uno de esos cachorros de las perreras que deseaban ser adoptado. Esas miradas podían conmigo. No podía hacer nada cuando alguien me miraba así.-Pero estoy muy bien aquí.-movió una pierna y su rodilla se mostró entre la espuma que había hecho.-¿Me juras que ha pasado media hora?-murmuró sacando los brazos de la bañera.-¿Me puedo quedar otro ratito?-interrogó tomando el zumo que tenía entre mis manos.

-Diez minutos.-dije para ir a buscar una toalla para él en las cajas aún empaquetadas. No había sacado todo, pero ahí estaba. Eran juegos de toallas que me regaló Jasmine y me entregó mi padre. Así que a mi regreso la dejé en el lavabo y lo miré.-Ya.-habían pasado quince y no diez, además quería darme una ducha rápida. Me hacía gracia su cara de cachorro... en realidad no quería sacarlo de ahí, sino meterme.

Levantó sus pequeñas manos y se quedó mirándose los dedos arrugados como pasas. Allí metido entre tanta espuma se hacía más apetecible. Yo no me quería mover de su lado para ver su cuerpo otra vez.

-Oh, está bien.-dijo mirando la toalla.-¿Salte? Vamos que no me puedo secar si estás aquí.-dejó el brick del zumo en el piso y estiró los brazos para tomar la toalla, pero no hizo intento de levantarse.

No hay comentarios: